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  Una vida de superación

  Esta es la leyenda que acompaña al logotipo del 65 aniversario de la ONCE, que hemos celebrado recientemente. La ONCE fue creada el 13 de diciembre de 1938, reuniendo voluntades de muchas personas ciegas de todo el país que luchaban por construir un horizonte de futuro y, además, futuro ilusionado.

Son 65 años de superación, porque los ciegos españoles hemos ido poco a poco, a base de tesón, alcanzando conquistas -a veces modestas, a veces grandes-. La primera la de la unidad, después el cupón, que proporcionó los medios para luchar por los fines; la creación de colegios, centros de trabajo, previsión social, atención médica…, así hasta llegar a grandes hitos en nuestra historia, como la creación de la Fundación ONCE, a través de la cual la Institución instrumentalizó la solidaridad que tradicionalmente venía prestando a otros discapacitados no ciegos, dotándola de un importante presupuesto, de modo que hoy es una pieza clave para los discapacitados españoles.

No es un balance lo que presentamos en esta edición de “ONCE, una vida de superación”, sino información através de la descripción de la función social de la ONCE y del lugar que ocupa en la marcha por la integración social de las personas con discapacidad. Su trayectoria es, sin lugar a dudas, una línea ascendente, siendo conscientes de que aún queda mucho por hacer. Lo hemos corroborado tras la celebración, en 2003, del Año Europeo de las personas con discapacidad. España, y Europa, han sido escenario de la voluntad de la ONCE que, en colaboración con el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI), transmitieron las aspiraciones de los discapacitados españoles.

Mucho se ha avanzado: en la aceptación social, en la comprensión individual, en el campo legislativo… Pero un año no basta para que los discapacitados alcancen la plena consideración de ciudadanos en igualdad de condiciones con el resto. Las instituciones relacionadas tenemos que hacer de cada día el de las personas con discapacidad. Y eso hace la ONCE, trabajando en multitud de frentes a través de un sistema de funcionamiento democrático. Los afiliados a la Organización acudieron por séptima vez a las urnas el3 de junio de 2003 y, tras la cita electoral, el grupo ONCE afrontó los inminentes retos con ilusión renovada: mercado del juego competitivo y multinacional, nuevo acuerdo con la Administración del Estado, incremento de los servicios sociales para afiliados, creación de empleo para discapacitados,… un panorama que nos sitúa de nuevo en el leitmotiv del lema de nuestro aniversario: “superación”.

También de superación hay que hablar a la hora de animar a nuestros deportistas paralímpicos que este año acuden a Atenas. Los Juegos Paralímpicos de Atenas 2004, en septiembre, son la cita deportiva inmediata de los atletas ciegos que, junto al resto de la expedición paralímpica, a buen seguro traerán abundantes frutos cosechados con su esfuerzo y su ilusión diaria.

Como la del cupón, el motor de la Organización Nacional de Ciegos, que acomete importantes transformaciones. Inmerso en un mercado del juego de fuerte competitividad y paulatina tecnificación, el cupón debe defender su espacio para proseguir y profundizar en su función social. Se ha iniciado una modalidad de venta -compatible con la tradicional- a modo de cupón interactivo, en el que el cliente decide qué número quiere jugar. Esto es factible a través de los Terminales de Punto de Venta, un equipo portátil que posibilita, además, que nuestros vendedores puedan realizar tareas propias de su trabajo, como devolución de cupones y comprobación de números, y que permitirá, asimismo, comercializar nuevas modalidades de juego activo.

Los Terminales de Punto de Venta cumplen así varios objetivos: mejor preparación para competir en el mercado, agilizar tareas propias de esta actividad y, como consecuencia, incidir en su mejor proyección social, porque el cupón entre otras buenas cosas proporciona empleo, proporciona educación y rehabilitación, trabaja por la integración y es solidario con las demás personas discapacitadas. El cupón nos hace crecer y mirar al futuro con ilusión y el mismo ánimo de superación que los 65 años que nos preceden.