La ONCE pone a caminar ‘a ciegas’ a varios alcaldes y alcaldesas para sensibilizar sobre la accesibilidad urbana
Con motivo de la celebración del Día del Bastón Blanco, símbolo y herramienta clave de movilidad de las personas ciegas
La ONCE de Cantabria ha puesto a caminar a ciegas a alcaldes y alcaldesas de cuatro localidades de la Comunidad Autónoma para sensibilizarles sobre la accesibilidad urbana.
En esta actividad, realizada con motivo de la celebración del Día del Bastón Blanco, símbolo y herramienta clave de movilidad de las personas ciegas, han participado el alcalde de Astillero, Javier Fernández, el de Piélagos, Carlos Alberto Caramés, la alcaldesa de Polanco, Rosa Díaz, y la de Cartes, Lorena Cueto.
Sergio Olavarría López, presidente del Consejo Territorial de la ONCE en Cantabria, junto a técnicos de Rehabilitación de la ONCE y varias personas ciegas afiliadas a la Organización, acompañaron a los alcaldes y alcaldesas en un recorrido por cada una de las localidades en el que cada uno de los responsables municipales han vivido la experiencia de la discapacidad visual llevando unas gafas de simulación y, posteriormente, completamente a ciegas.
También se les ha impartido una clase para el manejo del bastón blanco, y sensibilizar acerca de las posibles barreras que como peatones se encuentran en las calles las personas ciegas.
La ONCE y el bastón blanco
El Servicio de Rehabilitación de la ONCE tiene como objetivo proporcionar a las personas con discapacidad visual las técnicas, estrategias y recursos que les permitan realizar las actividades cotidianas, participando de forma activa en cualquier entorno (educativo, laboral, cultural, de ocio…) para conseguir una integración social normalizada.

El bastón blanco de las personas con ceguera les ayuda a tener autonomía en sus desplazamientos, a no chocar ni tropezar con objetos ni otras personas y a poder reconocer el suelo, guías podotáctiles o encaminamientos y los posibles obstáculos en sus traslados a pie, en interiores y exteriores.
Gracias al bastón blanco, el peatón ciego puede reconocer su entorno, notar relieves del suelo, escalones, obstáculos, esquinas, a otras personas... y, además, resulta un fácil indicativo para el resto de la sociedad, es un elemento distintivo de la persona ciega que avisa a los demás de que no ve, y que se tenga atención a ello.

