I. Personas sordociegas con deficiencia auditiva congénita y una pérdida de visión adquirida durante el transcurso de la vida

  • La mayoría nace con sordera profunda y se comunica en lengua de signos, lo que hace que tengan dificultades para comprender el lenguaje escrito. A medida que pierden visión, y aunque lleguen a dominar el sistema Braille, presentan dificultad para acceder a la información.
  • La deficiencia visual dificulta o impide que se apoyen en el contexto y en la lectura labial. A medida que progresa su deficiencia visual necesitan ser entrenados en la comprensión de la lengua de signos a través del tacto.
  • El uso de herramientas tiflotécnicas y tecnología accesible contribuirá a tener un mayor acceso a la información y a la comunicación a distancia, ambas muy limitadas por la sordoceguera. En muchos casos será necesario el aprendizaje del braille para acceder a ellas.
  • Precisan apoyo psicológico para adaptarse a su nueva situación personal.
  • A medida que aumenta la pérdida de visión les resulta más difícil desplazarse de modo independiente.
  • Necesitan apoyo especializado para que los demás comprendan lo que dicen y también para comprender ellos lo que los otros les dicen.