Acerca del reconocimiento táctil: Museo Tiflológico de la ONCE

Una mano sobre la escultura de la Dama de Elche

03/Julio/2020

Ocio y cultura

Las actividades del Museo Tiflológico de la ONCE han expandido el conocimiento y la cultura de una parte significativa de la sociedad, y en particular, de las personas con discapacidad visual, muchas de las cuales interaccionan con las obras mediante el sentido del tacto, pues, a través de las yemas de los dedos, pueden identificarse las uniones de la Torre Eiffel o las columnas del Coliseo Romano. Asimismo, puede reconocerse la fisionomía de la Dama de Elche o comprenderse espacialmente el Acueducto de Segovia. Estos son sólo algunos de los ejemplos de las joyas del Patrimonio Universal que el Museo Tiflológico pone a disposición de sus visitantes en sus salas de reproducciones de monumentos.

A su vez, gracias a su colección de obras artísticas, el museo permite que las personas ciegas se aproximen al arte a partir de la exploración táctil de piezas originales. No obstante, como consecuencia de la crisis sanitaria, las personas ciegas y con discapacidad visual grave estamos muy preocupadas por recuperar la situación anterior, en la que las colecciones táctiles de los museos estaban disponibles para ser tocadas sin restricciones.

Desde el Museo Tiflológico, cuyo lema es: “Museo para ver y tocar”, en el marco del Día Internacional de los Museos, el pasado 18 de mayo, celebramos una mesa redonda bajo el título: “En lo tocante a tocar” (vídeo de abajo). Ahora, con motivo de la reapertura del museo, el 7 de julio, queremos profundizar en lo que significa tocar para reconocer, percibir y acceder a la información visual de una obra artística tridimensional.

Para comprender la percepción táctil de una obra de arte, es preciso señalar que el sentido del tacto es complejo, dado que abarca numerosos procesos y mecanismos fisiológicos y psicológicos. Concretamente, el tacto funciona de un modo analítico, y precisa un contexto explicativo que permita integrar la información parcial captada, de modo que sea posible la creación de una imagen táctil. En este sentido, es necesario matizar que la imagen táctil del objeto físico concreto es de diferente naturaleza comparada con la imagen visual.

El canal de información táctil, o de forma más general, la percepción háptica, integra las sensaciones del tacto activo, tales como la presión, la vibración, o la temperatura, así como la información procedente del sistema cinestésico, relativo a la posición y movimiento del propio cuerpo. Por ello, pueden apreciarse dos dimensiones de la exploración táctil: la identificación de las cualidades de un objeto tridimensional y el reconocimiento de la forma espacial; y, por tanto, mediante el movimiento de los dedos, es decir, a partir del tacto activo, la manipulación y las referencias internas con respecto a las posiciones del cuerpo, pueden comprenderse los objetos táctilmente y así formar el juicio personal sobre la estética de las piezas. Sería de ese modo como podrían percibirse la superficie pulida de aluminio y la curvatura de los párpados del bebé de la escultura Baby Silver, de Kay Woo, o cualquiera de las reproducciones arquitectónicas realizadas a escala, por citar obras pertenecientes a los fondos del Museo Tiflológico.

Equipo del Museo Tiflológico

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