Arranca la fábrica de la ilusión

Una de las máquinas rotativas imprimiendo el primer cupón tras la vuelta, el del 15 de junio.

28/Mayo/2020

Juegos ONCE

Arrancar de la noche a la mañana, con toda la ilusión por comenzar de nuevo no es fácil; de hecho, es como salir de una hibernación con un larguísimo desperezamiento capaz de remover las articulaciones y los tendones más insospechados, para soportar el nuevo y gran esfuerzo al que se van a someter.

Así es arrancar el centro de la envergadura del Centro Logístico y de Producción de Productos de Juego de la ONCE tras casi dos meses y medio de parada, esta imprenta del cupón a la que muchos llaman la fábrica de la ilusión. No es tarea fácil, pero sí apasionante.

Y empezamos por la fotomecánica, procesando los millones de bits que compondrán las imágenes de los siete sorteos semanales, del 15 al 21 de junio, con los que los vendedores de la ONCE devolverán la Ilusión a todos los rincones de la geografía española. Será una ardua tarea, que casi fundirá el prisma láser que, girando a 45.000 rpm (revoluciones por minuto) formará la imagen de las planchas “offset” a introducir después en las rotativas.

Mientras, estas dos grandes máquinas de prensa comenzarán a desplazar sus más de 170 rodillos movidos a su vez por millares de engranajes, correas y árboles de transmisión, todos conjuntados  para engullir 200 kg de tinta y 300 kilómetros de banda de papel, eso sí, papel respetuoso para el medio ambiente procedente de bosques certificados y tintas base agua o sin alcohol. Porque, aunque iniciemos una nueva normalidad, lo normal será que no abandonemos las buenas costumbres.

Desperezar a las seis líneas de acabado, donde la banda de papel -ya impresa en rotativas- se convertirá en los “topes” o paquetes asignados a los vendedores de la ONCE y puntos de venta autorizados será y es, igualmente, una ardua tarea. En cierta forma, estas líneas de acabado parecen reproducir el acuerdo y la concordia tan necesaria en estos momentos. Cada línea de acabado se alarga 25 metros de longitud y se compone de diversas máquinas alemanas, suizas, italianas y japonesas, a las cuales allá por el año 2000 les enseñamos un idioma común para entenderse a la perfección.

En este proceso será cuando la banda de papel se revise, inspeccionando que cada código y número impreso en el cupón concuerda con el complejo fichero de numeración, analizando cerca de 2.500 dígitos por segundo. Revisada la numeración,  las cuchillas de la cortadora seccionarán la banda de papel con suma precisión cada 20 cupones, enviando cada pliego cortado al acumulador hasta componer el paquete o “tope” correspondiente a un vendedor.

Una vez formado el paquete, centenares de ruedas de transporte y el viento lo girarán y transportarán encaminándole a la zona de etiquetado y comprobación para, justo después, envolverlo y acumularlo en la salida, donde uno de los oficiales que gestionan la línea de acabado realizará un muestreo o última revisión, asegurando que el tope es correcto.

Ese tope, correspondiente a uno de los sorteos de la semana del 15 al 21 de junio, se ubicará en una jaula junto al resto de sorteos de la semana, dispuesto para que, en la fase posterior del preparado del paquete de vendedor, sea embolsado con los demás productos correspondientes a un único vendedor, tales como el resto de sorteos pasivos de la semana, libros de lotería instantánea, publicidad y diversos productos higienizantes a fin de que el vendedor realice su tarea con total seguridad.

A partir de ahí, la logística se encargará de hacer llegar cada paquete al punto de la geografía española donde esté el vendedor, en cualquier rincón de nuestro país, con un detallado diseño de reparto.

Como no podía ser de otra forma la “deshibernación” de toda la maquinaria del Centro Logístico y de Producción de Productos de Juego de la ONCE, de nuestra “Fábrica de la Ilusión” ha sido y es posible a gracias a la reincorporación de los más de 100 trabajadores que asisten con gran profesionalidad a estos procesos de producción. En estos días no podremos observar sus sonrisas pero, seguro que tras las mascarillas que cubren sus rostros, la ilusión será la emoción más radiante que ocultan.

 

Jesús Rodríguez Ibáñez
Director Técnico Imprenta de la ONCE
“La fábrica de la Ilusión”

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