Acoso y ciberacoso escolar: ¿Qué es lo que te hace diferente?

Nidia, autora del post, en su habitación ante el sol que entra por la ventana y levantando el brazo con los ojos cerrados

02/Mayo/2020

EDUCACION

Extraños. Raros. DIFERENTES. Así es como se les define a aquellos que han sufrido acoso o ciberacoso escolar, la excusa que venden para justificar que les hayan puesto una diana en la espalda ¿Pero por qué? ¿Qué es aquello que los hace tan “diferentes”?

Esta pregunta ha resonado en la cabeza de las víctimas al menos una vez en su vida; yo misma me lo he planteado en cientos de ocasiones, pero la respuesta a la que llego siempre es la misma: — “Cualquier cosa”.

Es cierto que la tasa de acoso entre la población ciega, sorda, o con otras discapacidades físicas y cognitivas de cualquier tipo sigue siendo muy elevada, pero también el físico, la personalidad, los gustos, las aficiones, la familia, lo que haces, lo que dices o lo que escuchas, son motivos suficientes para que detone la bomba; y en la mayoría de los casos nunca se sabrá por cuál de ellas fue.

...Al menos en mi caso aun es una incógnita...

Pero no nos equivoquemos, porque si lo pensamos ¿Acaso somos clones? ¿Seres artificiales programados para tener los mismos patrones de comportamiento? ¡Cada persona es un mundo! Puede que la diferencia sea el detonante, pero si cavamos mucho más hondo, descubriremos que la raíz del problema no se encuentra en ella, sino en el concepto que tenemos de “lo normal”. Los niños son como esponjas, a través de la observación, aprenden a enfrentarse al mundo, pero si no tenemos cuidado, podemos generar en ellos una idea equivocada de cómo deben actuar ante lo que no comprenden.

 

Porque lo desconocido despierta en nuestro interior una inseguridad que nos incomoda, y para poder quitarnos esa sensación del cuerpo, muchas veces optamos por hacer lo que nos resulta más sencillo: evitarlo. Y esto es un error. Al final la clave se encuentra en la educación. Desde que son pequeños debemos enseñarles a aceptar y no a discriminar; porque un niño que entienda lo que es la discapacidad, podrá respetar a un compañero ciego y convivir con él con total normalidad.

Los niños merecen sentirse protegidos, encontrarse a ellos mismos y crecer sin miedo a ser juzgados ¡Podemos ofrecerles un mundo así! Pero no es solo cuestión de los padres y de los profesores. La única manera de conseguir un cambio, es con la ayuda de todos.

Nidia Represa @nidiaenlared
Escritora, autora de “Bajo mi piel”, un relato en primera persona del acoso escolar.

 

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