¿Quién dijo frío? Otra forma de ver la montaña

Un grupo de jóvenes esquiando en Candanchú

12/Marzo/2019

SERVICIOS SOCIALES

Todos querían que nevase, que nevase mucho en la Jacetania, en el Valle del Río Aragón, Pirineos. Un nuevo grupo de valientes aventureros, menores de 16 años, se embarcaba el pasado fin de semana en una escapada llena de emociones y sensaciones para estar en pleno contacto con la naturaleza, acariciando animales y acariciando laderas nevadas con esquís de fondo. Jara, Arnau, Diana, Winsdom, Paula, Shobha, Izarbe, Sergio, Alex, David, Alicia y Luis fueron a conocer las vidas de Xabi, Teresa, Richard y Pirri. El grupo echó de menos a sus compañeros Jorge y Khadija, bajas de última hora por la impertinente gripe que castiga en estas fechas a media España.

Así, dos furgonetas partieron de ONCE Aragón hacia el norte, en busca de frío y diversión, en un fin de semana especial organizado por esta Deletación Territorial para sus afiliados y de convivencia que cada año se repìte y tiene más éxito entre los jóvenes de ONCE de la comunidad maña.

Gran viaje con ilusión y varias paradas

El viaje empezaba en Santa Cruz de la Serós, una pintoresca localidad cercana a Jaca donde esperaba Xabi, un enamorado de los animales y de la vida sencilla y comprometida en sintonía con el campo. Allí se ha construido la Granja Riorcal, con una vivienda y unas instalaciones granjeras que parecen casitas de la mismísima Hobbitown, la aldea de los hobbits. Contaban los asistenes que Xabi contagia, en menos de un minuto, su pasión por los animales. A todos los pequeños les enseñó una vaca, caballos, mulas, burros, mastines, cabras... Y, cómo no, los que se atrevieron pudieron montar en un burro manso al que incluso hubo que convencer para que se moviera. La experiencia era para todos los sentidos, pudiendo oler directamente su pelaje, acariciarlo y ver bien de cerca su morfología. Los realmente valientes hasta pudieron tocar los cuernos de la vaca... Muchas preguntas surgieron, mientras el grupo asaba chorizos para merendar y prepararse para la siguiente parada, ya en busca del alojamiento de la primera noche, en Canfranc.

El Albergue Sargantana dejó la segunda planta libre para el grupo de intrépidos, una buena decisión para no molestar a otros huéspedes. Antes de dormir, tocaba repasar el día juntos y terminarlo dándole un punto de magia e historia con la visita nocturna a la espectacular Estación Internacional de Ferrocarril de Canfrac, en un show interactivo, con un emocionante juego de luces, música y narración que maravillaron al equipo.

El sábado y el domingo eran los días de la montaña y el esquí, en las pistas de Candanchú. Los instructores de esquí, Pirri y Richad, atendieron y enseñaron al grupo de novatos estupendamente mientras ayudaban a perfeccionar a los veteranos. De esta forma, el equipo se dividió en dos grupos para poder aprovechar mejor las clases de esquí personalizadas y en cuestión de minutos todos los jóvenes ya estaban deslizándose por las laderas pirenaicas. El circuito, a los pies de la montaña de la Zapatilla, recorre los llanos de la Rinconada, una zona ondulada donde la pista marcada recorre bucle tras bucle un camino muy divertido y variado, ideal para iniciarse en este deporte donde la técnica es más importante que la velocidad. Los que se estrenaban en la actividad pronto le cogieron el truco a lo de deslizarse por la huella. Los que ya habían venido otros años enseguida demostraron sus destrezas.

Por la tarde, tras descalzarse las pesadas botas, tocaba volver al albergue para hacer repaso y conclusiones en una divertida actividad conjunta en el comedor donde se idearon y trabajaron un par de murales donde contar la experiencia con la montaña y este deporte de nieve. Risas, buenos recuerdos, planes para el día siguiente y la sensación de haberlo pasado en grande revolcados por la nieve con estos esquís que se embalan sin darte cuenta y llegan a alcanzar importantes velocidades en pendientes concretas.

Y todavía quedaba el domingo, antes de regresar a casa, en otra jornada llena de diversión, mejora de destrezas y un sol de ensueño pese a las bajas temperaturas pirenaicas. 

Sin duda, una actividad para repetir al año que viene.

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