Un gesto tan simple como dejar la elección en manos de la cuponera ha terminado con una hipoteca saldada y una alegría «enorme», tanto para el afortunado como para la vendedora, María de los Ángeles Govante, una sevillana que lleva menos de un año repartiendo suerte en Tenerife La vendedora de la ONCE María de los Ángeles Govante podría tener en su poder 120.000 euros Sin embargo, prefirió que la suerte sonriera a un tinerfeño que llegó a su punto de venta casi por casualidad. «El lunes por la mañana pasó por aquí, pidió un Cupón Diario y después me dijo que completara los cinco euros con lo que yo quisiera y, como a mí me encanta el rasca de Las mil y una noches , le di uno de esos y otro de un euro», recuerda. Entre esa primera toma de contacto –que a priori no tuvo mayor relevancia– y el segundo encuentro apenas pasaron diez minutos. « Vino temblando y me pidió por favor que comprobara que lo que él estaba viendo era verdad. Pasé el boleto por la máquina y en la pantalla decía que tenía que ir a un centro autorizado , es decir, que tenía un premio mayor ; entonces, la que empezó a temblar fui yo, no me lo podía creer», asegura. Ambos, cliente y vendedora, vivieron el pasado lunes, 26 de octubre, una primera vez muy especial. Él nunca había ganado una cantidad ni siquiera parecida y ella nunca había entregado un premio con tantos ceros . De hecho, a esta tinerfeña de adopción –es de Sevilla pero lleva en la Isla 39 años– la suerte le ha sonreído demasiado pronto, ya que empezó a trabajar como cuponera en diciembre de 2025, hace unos diez meses. «Hay compañeros que llevan muchísimos años en la profesión y nunca han vivido algo así», subraya. El afortunado ha podido pagar la hipoteca con el premio . El pasado lunes, este lagunero empezó su nuevo trabajo en Güímar y decidió acercarse a comprar un cupón al puesto de esta sevillana. El resto es historia. «Me contó que estuvo todo ese día sin creérselo; en realidad, no lo hizo hasta que en el banco le giraron la pantalla y vio la cifra, se puso histérico », apunta. Ahora, cada vez que lo ve llegar es una alegría enorme . «Me dan ganas de abrazarlo, no quiero mostrarme muy eufórica por si él no quiere que la gente lo sepa, pero estoy muy contenta por haberle dado un premio así a alguien que lo necesitaba», destaca. Sevillana de nacimiento y tinerfeña de corazón La vendedora nació en Sevilla, creció en Australia y desde hace casi cuatro décadas vive en Güímar . Antes de repartir alegrías, trabajaba como azafata de vuelo. Le encantaba lo que hacía, pero la operaron de las cervicales y tuvo que dejarlo porque le dieron la incapacidad. «Fue un momento horrible, vi que mi vida se venía abajo, pero afortunadamente no ha sido así», celebra. Lejos de rendirse, después de ese duro golpe decidió cambiar de rumbo y emprendió un negocio. Las cosas fueron bien durante un tiempo, pero llegó la pandemia y todo se complicó. Por el camino también tuvo que enfrentar un cáncer de mama, por lo que no le quedó más remedio que bajar la persiana. Por ese entonces, ya le habían hablado de la ONCE y de que tenía puestos adaptados para personas con todo tipo de discapacidad. «A mí me encanta este trabajo, yo tenía claro que quería estar de cara al público, es lo que más disfruto», resalta. Es más, para ella, ha sido una oportunidad para conseguir un trabajo con «condiciones dignas» . Lo peor que lleva, reconoce, es el horario partido, pero en estos pocos meses incluso ha forjado vínculos con muchos de sus compañeros. También con sus vecinos. Ella pidió quedarse en Güímar y le asignaron un puesto en la Avenida de Santa Cruz , enfrente de la estación de guaguas. La mayoría de mañanas las pasa en ese punto, junto a la parada de taxis , y las tardes, un par de calles más allá, en la puerta de una administración de loterías. También está cubriendo la baja de un compañero, por lo que se va moviendo conforme avanza la semana. Eso sí, siempre dentro de su municipio, donde la han aceptado con gusto. Durante estos meses se había ganado el cariño –y la confianza– de muchos vecinos, pero la última semana ha sido el impulso definitivo: « El premio me ha ayudado a coger cierta fama porque se ha corrido la voz y ha venido mucha gente preguntando si era cierto». Premio vendido aquí Para todos esos curiosos, y también para los clientes más fieles, ha colocado un cartel en el que informa de la buena nueva: « Premio de 120.000 euros vendido aquí ». Aunque confiesa que es algo de lo que le gusta presumir, por el momento la fama no se le ha subido a la cabeza y sigue atendiendo a los vecinos con el mismo tacto e, incluso, con una sonrisa algo más grande. «Aquí llegas a conocer a todo el mundo y actúas incluso como psicóloga, sabes cuando tienen un día malo o cuando llegan más contentos y también memorizas qué es lo que quiere cada uno, qué números le gustan... terminas entablando una relación de amistad», defiende. Por su punto de venta, añade, pasan muchas personas a las que un premio así les vendría muy bien, como fue el caso del afortunado que se hizo con el rasca. La mayoría son vecinos a los que un buen pellizco les ayudaría a pagar la hipoteca, a comprarse un coche, a hacerse un buen viaje o a tapar agujeros. La suerte está en Güímar Por el momento, el municipio parece estar de dulce. Un compañero suyo dio el segundo premio del Sueldazo de la ONCE –un sueldo de 5.000 euros al mes durante 20 años–, otro repartió unos 10.000 euros y otra, unos 3.000. «Llevamos una racha muy buena, algunos han sido cantidades menores, pero todos en muy poco tiempo», recalca. Por su parte, ella espera que esta primera gran alegría sea solo el principio de un montón de premios más y que no sea únicamente la suerte del principiante. «Yo sigo sin creérmelo , llevo toda la semana intentando asimilarlo, ojalá pudiera darle una alegría así a todo el que pase por aquí», detalla. El boleto vendido el pasado lunes por la sevillana obtuvo el premio mayor del rasca Las mil y una noches – 12 ..