Vehículo autónomo GXR de WeRide con el que Uber empezará sus servicios en Madrid. CEDIDA POR UBERMADRID Mutua Madrileña será la compañía encargada de asegurar los 20 coches autónomos de Uber que empezarán a circular por Madrid en las próximas semanas. Se trata del primer proyecto piloto que se ha desarrollado en España para una conducción sin participación humana. En el proyecto participan, además de la popular compañía de vehículos VTC, la firma china WeRide, especialista en conducción autónoma, y la Comunidad de Madrid. Por el momento, siempre habrá un operador de seguridad a bordo del robotaxi. Para las compañías de seguros, la irrupción de la conducción autónoma es un importante desafío de negocio. Hasta ahora, la cobertura siempre ha pivotado sobre la responsabilidad civil del conductor sobre los daños que pudiera ocasionar a terceros, o a los ocupantes de su propio vehículo. Con los coches autónomos, la responsabilidad en caso de un siniestro pasa a la empresa que controla el algoritmo de conducción. Mutua Madrileña lleva años posicionándose en el ámbito de la nueva movilidad. Ya en 2019 compró la empresa de alquiler de coches Centauro, y en 2022 lanzó su servicio de coches compartidos, Voltio. También ha comprado empresas de reserva de aparcamientos, los centros de mantenimiento del automóvil Aurgi y Motortown; y, recientemente, Reynasa, especializada en la distribución de piezas y recambios. Jesús del Río, subdirector general del Negocio Asegurador de Mutua Madrileña, explicó ayer que “el principal valor de este piloto es que nos permitirá obtener experiencia real para entender mejor cómo evoluciona el riesgo y qué modelos de aseguramiento serán los más adecuados para la movilidad autónoma”. Nuevo paradigma Uber ya ofrece robotaxis en varias ciudades de Estados Unidos y Oriente Medio. La empresa no desarrolla necesariamente los vehículos autónomos, sino que aporta la plataforma de reservas y colabora con compañías como Waymo, WeRide, Baidu o Pony.ai. La conducción autónoma obligará a los seguros de coches a evolucionar a medida que aumente el nivel de automatización. Mientras siga existiendo responsabilidad del conductor, las coberturas tradicionales convivirán con nuevos riesgos vinculados al software, la conectividad, los sistemas de conducción y otros componentes tecnológicos. En los robotaxis y las flotas autónomas también cambiará el reparto de responsabilidades. El propietario o el operador de la flota tenderá a ser el asegurado, mientras que el fabricante, el proveedor del sistema de conducción o la plataforma podrán asumir responsabilidades en función del origen del siniestro. “El seguro de automóvil no desaparece con la conducción autónoma sino que evoluciona, cambia quién es el asegurado y amplía los riesgos que deben cubrirse, pero seguirá actuando como primera capa de protección e indemnización”, añadió Jesús del Río. Uno de los principales retos será disponer de datos suficientes para valorar estos nuevos riesgos. Los sistemas avanzados de asistencia a la conducción (ADAS) ya están contribuyendo a reducir la frecuencia de los accidentes, aunque el mayor coste de sensores y componentes electrónicos y los tiempos de reparación pueden encarecer los siniestros. Les permitirá ver qué modelos de aseguramiento serán los más adecuados En los robotaxis y flotas autónomas cambiará el reparto de responsabilidades