La Cruz de Ferro, uno de los enclaves más simbólicos del Camino Francés, recuperará su imagen tradicional mediante una intervención que comenzará a finales de esta semana. Situada entre Foncebadón y Manjarín, en la provincia de León, la cruz se levanta sobre un montículo formado por miles de piedras que los peregrinos han depositado a sus pies durante siglos, siguiendo una costumbre vinculada a la penitencia, la espiritualidad y el propio sentido de la peregrinación a Santiago de Compostela. La actuación contará con una inversión de 89.401,10 euros , aportados por la Junta de Castilla y León, y será ejecutada por el Ayuntamiento de Santa Colomba de Somoza, con la colaboración de Camino Francés Federación y otras asociaciones jacobeas que llevan años reclamando medidas para proteger este lugar. El proyecto responde al progresivo deterioro que ha sufrido el montículo y su entorno. En los últimos años, el desplazamiento de piedras para formar figuras geométricas, los actos vandálicos y la circulación de vehículos por las inmediaciones han alterado la disposición tradicional del conjunto, dejando algunas zonas del terreno expuestas y modificando su aspecto histórico. La restauración tendrá una particularidad: no se sustituirán las piedras que los peregrinos han ido dejando a lo largo del tiempo . Los trabajos consistirán en recolocarlas manualmente para recuperar una configuración semejante a la que muestran las fotografías antiguas. También se consolidará el terreno, se mejorará el drenaje y se retirarán residuos y elementos ajenos al conjunto. Para evitar que el deterioro vuelva a repetirse, se instalará un cerramiento de madera que delimitará el montículo sin impedir su contemplación. Asimismo, se restringirá el acceso de vehículos y desaparecerán las plazas de aparcamiento más próximas a la cruz. Los espacios recuperados serán acondicionados con tierra vegetal y especies autóctonas. El proyecto contempla también mejoras de accesibilidad, con un recorrido adaptado para personas con movilidad reducida hasta la base del montículo, siguiendo las indicaciones de técnicos de la ONCE. Se instalará, además, un panel interpretativo para explicar el valor cultural y paisajístico del enclave. Camino Francés Federación, una de las entidades que ha impulsado la actuación, considera fundamental conservar el carácter del lugar y evitar que las medidas de protección terminen desvirtuando una tradición que forma parte de su identidad. La costumbre de depositar una piedra a los pies de la Cruz de Ferro constituye uno de los gestos más reconocibles de la peregrinación jacobea. Muchos caminantes llevan consigo una piedra desde su lugar de origen y la dejan al llegar a este punto del recorrido. El acto se interpreta tradicionalmente como una forma de desprenderse de una carga, expresar una intención personal o realizar un gesto de penitencia. La propia cruz también ha sufrido transformaciones a lo largo de su historia. El elemento original se conserva actualmente en el Museo de los Caminos de Astorga, después de haber desaparecido y sido recuperado décadas atrás. El mástil actual incorpora una estructura interior de hierro revestida de madera, una solución adoptada tras anteriores actos de deterioro. Las obras se han programado una vez concluido el período de mayor afluencia de peregrinos, con el objetivo de reducir las molestias sobre el Camino Francés. Durante la intervención se intentará mantener el tránsito habitual, aunque el acceso directo a la Cruz de Ferro podría interrumpirse temporalmente durante un máximo de dos semanas. La recuperación pretende garantizar la conservación de un lugar cuyo valor no reside únicamente en su estructura, sino también en las piedras que miles de peregrinos han ido dejando como testimonio de su paso hacia Santiago. Compartir