Un grupo de adolescentes co discapacidad comparte un momento de ocio. Fundación ONCE Según el informa 'Ocio accesible e inclusivo en la infancia y adolescencia con discapacidad', de Fundación ONCE, casi la mitad no llegó ni siquiera a participar. La mitad de los niños y adolescentes con discapacidad participan en actividades de ocio municipales, pero solo el 46 % de ellos se sienten integrados con sus compañeros , según recoge un estudio de la para analizar si la oferta pública de ocio fomenta las relaciones sociales de estos jóvenes. El informe 'Ocio accesible e inclusivo en la infancia y adolescencia con analiza las actividades vinculadas a la cartera municipal dirigidas a la infancia y la adolescencia fuera del horario lectivo o en periodos vacacionales de Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Zaragoza y Málaga. Las dificultades no se concentran únicamente en el desarrollo de la actividad: casi la mitad no llegó a participar , ya sea porque lo intentó sin conseguirlo (22,5 %) o porque no llegó a intentarlo (25,8 %). La participación de quienes requieren apoyo intensivo es la mitad que la de quienes precisan apoyo puntual. Así, han participado alguna vez el 65 % de quienes requieren apoyo puntual, frente al 34,9 % de quienes necesitan apoyo intensivo. La mayor participación es entre los 6 y los 11 años y se reduce durante la adolescencia. Sobre la valoración a las dimensiones relacionales, el estudio señala que solo en el 46 % de los casos las familias perciben integración en el grupo y en el 40 % se relaciona con el resto de los jóvenes. Destaca que casi la mitad de la participación (46,9 %) se produce, además, en actividades ordinarias que no incorporan adaptaciones Recoge situaciones de exclusión durante el desarrollo de las actividades especialmente relevantes: en el 32 % de las experiencias, el niño, niña o adolescente permanecía observando o esperando mientras el resto hacía actividade s en las que no podía participar, y en el 27 % las familias señalan que se le animó a abandonar la actividad. Estos resultados sugieren que, ante las dificultades, la respuesta no siempre consistió en adaptar la actividad o reforzar los apoyos, sino en trasladar a la propia persona participante la recomendación de dejarla, indica. El trabajo ofrece una serie de recomendaciones para mejorar la participación real y efectiva de los niños y jóvenes con discapacidad en el ocio de sus ciudades porque concluye que estar en una actividad no equivale a una participación efectiva ni garantiza una experiencia inclusiva.