Un momento de la obra. S.E.Representación de la propuesta que mezcla el teatro con el musical en la obra La luz de Mario, por el grupo txiki Pinceladas del Colegio Público Eulza de Barañáin y la colaboración de la Escuela de Música de Baraññain. Celebrada el domingo 4 a las 19.00 h. en Auditorio Barañain. Lleno absoluto. Una hora y quince minutos de representación con público al final puesto en pie despidiendo a los más de 30 participantes en escena. Dirección artística, dirección técnica y regiduría: Gabriel González Real. Dirección musical de Eva Niño e Isabel Valencia. Vestuario del propio grupo Pinceladasm maquillaje y peluquería de Joana Alonso Arive. Niños actores y actrices del grupo Pinceladas del Taller de Teatro Txiki de la Casa de Cultura de Barañáin. Doce niños músicos de la escuela de Música Luis Morondo de Barañain con siete chelos, cinco pianistas/teclistas y un percusionista. Y con la cantante invidente en la canción final Libia Guillardini, acompañada por su perro guía. Reparto: los actores adultos Mamen Larumbe, Ángel Irureta y Mª José Etxenike. Y los niños Nora Verdes, Silke Jiménez, Mert Dervishev, Catarina Lisnic, Alba París, Salomé Dávila, Maia Corretge, Meriem Veli, Aimar Ciriano, Ione Verdes, Emma Delgado, Teresa González y Zoe Velasco.. E L proyecto bajo el nombre de Pinceledas comenzó su andadura en 2017. Han conseguido sacar adelante una producción por temporada con obras originales -en formato de teatro musicalizado escritas por Gabriel González, director del grupo y también conocido y veterano músico trombonista de la escena musical navarra. Su primera producción se tituló ¿Salvamos laTierra? y trataba el cambio climático y su afección sobre Barañáin en el futuro 2100. Con el largo impás de la pandemia su siguiente producción fue Sueños a presión. (2023) sobre los sueños y esperanzas de un grupo de 6 hermanos y una madre recluidos en una casa en tiempos de guerra. La siguiente producción contó con 12 niños actores y tres adultos, en la obra titulada Ungaaa...!, una divertida historia que recorría varias etapas de la evolución de la humanidad. El siguiente reto fue Una dulce verdad y daba vida a situaciones que desgraciadamente suceden no ya en el ámbito vivencial rural sino hasta en los barrios de las ciudades. Obras siempre protagonizadas por alumnos del Colegio Público Eulza de Barañáin que están adscritos al Taller de Teatro txiki de la Casa de Cultura de la localidad, y también de jóvenes aprendices de músicos de la escuela de música Luis Morondo. Como en las producciones anteriores González ha dado de nuevo en el clavo con su personal visión para visibilizar la realidad de la exclusión, en este caso de un niño invidente que sabe ver como nadie desde el corazón. Su maravillosa sensibilidad desentrama los problemas personales de los habitantes de su edificio, que es como una 13 Rue del Percebe de Ibañez con sus particularidades. Un apagón produce una crisis a los vecinos que estaban de reunión/asamblea en el portal. En esa ausencia de luz emerge la luz que Mario lleva en su interior para transmitir los valores adecuados para el público familiar que abarrotó el Auditorio y que disfrutó de lo lindo. Al margen de las situaciones divertidas que radiografían situaciones de nuestra realidad actual o personajes tipo que ayudan a reflexionar, este texto es apropiado para todos los públicos y cuenta con una clara moraleja didáctica y educativa. Es el estilo de González que ya c va creando un estilo. Todos aportan, pero la vis cómica y el desparpajo que de varios de ellos sabe el director “afilar” logran que la obra avance de cabo a rabo con la sonrisa puesta en el respetable, sino ya la carcajada en una buena colección de momentos. En su concepto amateur puede presumir de una primorosa involucración y esfuerzo de todo el elenco de niños que se meten ejemplarmente en sus papeles. Mario esparce su sonrisa interior y María, actriz con discapacidad en la vida real, termina de darnos un vuelco al corazón por su particular manera de comunicarse, que es cantando y despachando letras de conocidas canciones del pop español que hacen directa alusión a lo que quiere referirse. Todos disciernen chispeantes reflexiones sobre temas eternos. Todo ese devenir escénico cuenta con momentos que se acercan al musical amateur, de interpretaciones vocales antes que complicadas coreografías, aunque algunas las hay. En la faceta musical todos se involucran como coro, acompañando a las voces solistas. Los temas no son originales sino adaptaciones de conocidas canciones de pop y soul a las que se las ha cambiado los textos para encajar con la temática. Cantan Ángel Irureta, Teresa González y ocho actrices, además de la participación especial de la cantante invidente Libia Guillardini Así se interpretan When I Was yor man de Bruno Mars, Die with a smile de Lady Gaga, Chandelier de Sia ‘ got you babe’ de Sonny & Cher. ‘La luz de Mario fluye con fuerza en este mundo que vive cada vez más en el claroscuro, y ejercita a la cantera del teatro y del musical en nuestra tierra.