El Comité de Entidades Representantes de Personas con Discapacidad de Aragón (Cermi Aragón) celebró la jornada ‘Mi voz tiene poder', una iniciativa que sitúa en el centro a las jóvenes con discapacidad, promoviendo su participación, autonomía y capacidad para conocer, ejercer y defender sus derechos Mi voz tiene poder ' fue el nombre de la jornada que se celebró hace unas semanas en el Centro Joaquín Roncal de Zaragoza . El encuentro, promovido por Cermi Aragón (Comité de Entidades Representantes de Personas con Discapacidad de Aragón) reunió a niñas y adolescentes con discapacidad, acompañadas de sus madres, para trabajar en el impulso a su autonomía y sus derechos. La propuesta buscaba, sobre todo, generar espacios de participación para las jóvenes y sus familias. "Queremos que estas niñas sean el motor del futuro movimiento asociativo de mujeres con discapacidad–subrayó Jesús Carlos Laiglesia , presidente de Cermi Aragón –. El objetivo es que estas niñas aprendan, compartan experiencias y puedan conocer todos sus derechos . Y, también, que las madres tengan su propio espacio para expresar miedos, experiencias o preocupaciones: no quieren sobreproteger a estas niñas, sino fomentar su autonomía", añadió. Uno de los talleres fue liderado por Sara Santos y Laura Montoya formadoras del Consejo de la Juventud de España , que tuvieron la oportunidad de compartir dos horas con las niñas y adolescentes asistentes a la jornada, mientras sus madres permanecían en otro de los talleres dirigidos específicamente a ellas. Al respecto, Laura explica que el propósito de la sesión era "crear un punto de encuentro entre ellas para que vayan más allá de su etiqueta y su discapacidad en una sociedad que no les facilita alzar su voz". Igualmente, se puso el acento en la importancia de que las jóvenes se hicieran escuchar y tomaran la iniciativa en sus propias decisiones De esta forma, se puso la primera piedra para crear la Escuela de Niñas y Adolescentes bajo el paraguas de Cermi Aragón que se espera tenga continuidad. Para ello, ambas formadoras les preguntaron a las jóvenes qué es lo que querían hacer y a partir de ahí, y a través de juegos y dinámicas, se construyó un espacio para la comunicación en la que las asistentes podían expresar sus reclamaciones e inquietudes. Entre ellas, todas suscribieron la necesidad de contar con un punto de encuentro. Laura recuerda que el reciente estudio sobre salud mental impulsado por Fundación ONCE y Fundación AXA, pone de manifiesto que la soledad no deseada es más alta entre personas con discapacidad (31,2%) . A su vez, llamó la atención sobre el hecho de vincular las disciplinas artísticas con ese espacio de encuentro y aprovecharlo para compartir música, escritura, baile o pintura , entre otras prácticas. Para Sara fue especialmente emotivo cómo, al finalizar el taller, una de las niñas relató en público cómo se había desarrollado la sesión: "Su madre se sorprendió mucho porque no la veía capaz –señala–. Es cierto que no se comportan igual cuando están solas que cuando están acompañadas por su familia Por su parte, Laura indica que las participantes situaban "su habitación como espacio seguro, lo que invita a desarrollar actividades introspectivas e íntimas que se oponen a las actividades de aprendizaje y expresión que reclaman en los espacios de encuentro". Y concluye: "Era interesante cómo se veían reconocidas en el resto de compañeras del taller". La formadora también apunta su deseo de que las niñas y adolescentes se animen a participar en la escuela con visión de futuro: "Me quedo con esos ‘ojalás' que nos compartieron las chicas»", concluye. Las dos representantes del Consejo de la Juventud de España insistieron en la importancia de crear un espacio donde las jóvenes sean protagonistas y se sientan seguras. ‘Mi voz tiene poder' da continuidad en Aragón al trabajo impulsado a nivel nacional por Fundación Cermi Mujeres . En julio, la II Escuela de Niñas y Escuela de Madres en Madrid elaboró una declaración con doce demandas dirigidas a garantizar sus derechos.