La nadadora paralímpica Teresa Perales, galardonada con el Premio a Toda una Vida Profesional de Fundación Mapfre, ha atendido a 20minutos para hablar sobre este reconocimiento y el momento de su carrera. 28 medallas paralímpicas, 100 medallas internacionales en total y los Juegos de Los Ángeles 2028 en el horizonte. Su palmarés y sus logros hablan por sí solos, pero son solo una parte de todo lo que es y representa Teresa Perales. La apodada 'sirenita del Ebro' ha recibido el Premio a Toda una Vida Profesional que concede Fundación Mapfre en el marco de sus Premios Sociales. El galardón le fue entregado durante un acto celebrado este 8 de octubre en el Casino de Madrid, presidido por Su Majestad la Reina Doña Sofía. Antes de recibir este reconocimiento, la deportista paralímpica española más laureada de la historia ha atendido a 20minutos con su característica sonrisa y cercanía para hablar del premio y de una trayectoria extraordinaria que, a sus 50 años, todavía tiene mucho que contar. ¿Qué supone para usted este reconocimiento? Es un orgullo y estoy tremendamente agradecida por ello. También sorprendida, porque una piensa que cuando te dan un premio a una trayectoria es como que ya se ha terminado. Es como aquel reconocimiento de 'ya lo has hecho todo', pero qué va, estoy casi empezando. Todavía tengo muchos sueños y mucho por hacer. La vida, para mí, siempre continúa. Soy una persona de tirarme a la piscina en todos los aspectos y disfruto mucho de todo lo que hago. Un premio como este es clave para motivarme, para decirme: 'Vas por buen camino, adelante', porque puedes seguir haciendo un montón de cosas. Tengo 50 años, pero nunca te sientes tan mayor. Vas cumpliendo años, pero tú te sigues sintiendo igual de joven que antes. Acaba de ganar la medalla 100 de su carrera y, además, tiene en el horizonte los Juegos Paralímpicos de 2028. Yo siempre termino una competición y ya estoy pensando en la siguiente. De hecho, tengo aquí, en el móvil, la cuenta atrás: 677 días para que comiencen los Juegos de Los Ángeles. Me despierto y tengo un recordatorio en el móvil. ¿Esto no le abruma? Al contrario, me motiva, también porque me gusta mucho lo que hago. Tengo la suerte de tener un entorno que me ayuda y me acompaña, empezando por mi marido y por mi hijo, que son los que soportan que esté mucho tiempo fuera de casa. Porque, al final, no solamente es soñar, es que tienes que poner tu sueño en práctica. Tienes que entrenar, y yo entreno aquí, en Madrid. Estoy muy separada de ellos, pero también, bueno, en la distancia estamos muy unidos. Luego, aquí, en Madrid, tengo mucho apoyo para poder entrenar. Uno piensa que cuando haces un deporte individual eres tú y ya está. Y claro que soy yo la que me tiro al agua, pero, para que yo me tire al agua, necesito a mucha gente que esté conmigo, a mi lado, todos los días. Y ojalá luego toda esa gente pudiera subir al podio conmigo y darles las gracias públicamente, como pasa, no sé, en el fútbol, en el baloncesto y en otros deportes de equipo, donde todo el equipo técnico sube con ellos. Yo querría que subieran mi hijo, mi marido, mi entrenador y todos allí conmigo, para disfrutar de ese podio y de esa medalla. Los Juegos Paralímpicos de los Ángeles 2028 serán sus octavos. ¿Qué diferencia hay entre unos y otros? 30 años. 30 años compitiendo en Juegos, se dice muy pronto. A ver, todos han sido diferentes. Algunos, por la propia juventud, de querer comerte el mundo y de, bueno, vivir luego el abismo de que, de pronto, ya habían pasado, ¿no? Dedicas mucho tiempo, cuatro años de tu vida, a prepararte y, de pronto, dices: "Ya se han ido". Entrevista a Teresa Perales Jose Gonzalez Cuando pasan, ¿siente cierto vacío? Sí, es como un abismo de: 'Buf, volver a empezar'. Pero se aprende rápido a gestionarlo bien y a entender que ya está, que ha pasado uno y vas al siguiente. Y, en mi caso, tomé la iniciativa de que, en el momento en que se apagaba el pebetero, empezaba la cuenta atrás para los siguientes. Ya encendía el móvil y así llevo haciéndolo desde que existen los móviles. Desde Atenas, llevo poniendo la cuenta atrás todo el tiempo. Se la ve con una gran vitalidad. Ha dicho que es como si acabara de empezar, pero ha conquistado 100 medallas, que se dice pronto. Está en mi lista, pero fíjate: un día se me ocurrió decir, hace un montón de años: "Cuando consiga la medalla número 100, me retiro". Pues no, no, ahora me retracto: no me retiro todavía. Ahora me busco otra cosa. Que la 100 está muy bien, pero la 101, la 102 y la 103, ni te cuento. Ahora voy mucho más tranquila, porque ya tengo ese objetivo cumplido. Entonces, ahora ya voy como de regalo a todo lo que pueda venir de aquí en adelante, ¿no? Y llegar a los Juegos y ganar una medalla, obviamente, es el objetivo Hay muy buenos deportistas que no llegan a poder practicar un deporte porque no tienen acceso. De hecho, en alguna ocasión ha afirmado que después de los Ángeles se retiraría. Pero ¿para qué te voy a mentir? Si lo de retirarme es que yo no sé cuándo será. O sea, llegará un momento, me imagino, en que apareceré un día en la piscina y diré: '¿Qué pinto aquí?'. No me ha pasado. O sea, yo esto sí que lo he decidido un día: cuando durante cinco días seguidos vaya a la piscina y me plantee '¿Qué hago aquí?', entonces ya sabré que es el momento de la retirada. Pero no ha llegado todavía ese instante. Me levanto muy bien, es que me apetece. Me apetece entrenar, me apetece estar con mis compañeros, me lo paso bien. Entonces, sí. Y luego no es solamente porque parecería que es más egoísta. No es solamente eso, es que considero que no he terminado mi trabajo. Y mi trabajo va más allá de las medallas. Mi trabajo también es un trabajo social, un trabajo de sensibilización, de transmitir que la vida no termina hasta que se ha terminado de verdad, que siempre hay esperanza, que puedes continuar por muy duro que se ponga el camino. Porque, fíjate, yo ando solamente con un brazo. ..