Iberdrola, Princesa de Girona, Grupo Social ONCE, Santander y Mapfre piden medir mejor el impacto social y reforzar capacidades más allá de la ayuda inmediata Las fundaciones corporativas españolas han puesto sobre la mesa el creciente peso de su actividad ante los principales retos sociales, desde la pobreza infantil y la inclusión laboral hasta el envejecimiento, la educación, la discapacidad, la salud mental o la transformación digital. Lo han hecho durante la mesa redonda 'Fundaciones corporativas de España e Iberoamérica: El valor de los proyectos con compromiso social' . Un acto organizado este miércoles por la Fundación CEOE, presidida por Fátima Báñez, en el marco de sus jornadas vinculadas al Encuentro Empresarial Iberoamericano. El debate reunió a representantes de cinco grandes fundaciones -Iberdrola, Princesa de Girona, Grupo Social ONCE, Santander y Mapfre- con una misma preocupación de fondo: cómo pasar de la acción social a proyectos capaces de generar oportunidades, autonomía y capacidades que permanezcan una vez finalizada la intervención. Pobreza infantil, inclusión y envejecimiento: los grandes retos Elvira Vega , directora general de Fundación Mapfre , situó la lucha contra la pobreza, especialmente la infantil , entre los principales desafíos. Ha señalado que existen 412 millones de niños en situación de extrema pobreza , con menos de tres euros al día, y ha explicado que la fundación desarrolla proyectos sociales en Iberoamérica dirigidos a combatir esta situación. La inclusión constituye otro de los grandes ámbitos de actuación. Vega enumeró la inclusión laboral, digital, social, financiera e intergeneracional , con una apuesta por el acompañamiento y la generación de oportunidades. A ello se suma el reto demográfico. España es uno de los países con mayor esperanza de vida -solo por detrás de Japón y Suiza, según señaló- y la edad media de fallecimiento se sitúa en torno a los 82 años. Frente a la visión del envejecimiento únicamente como una carga, Mapfre reivindica el valor de las personas mayores como un colectivo que sigue apoyando a sus familias, emprendiendo y aportando experiencia. El desarrollo rural, la educación y la salud mental completan este diagnóstico. En este último ámbito, Vega apuntó que el 30% de los jóvenes presenta problemas relacionados con la salud mental Las fundaciones, como el I+D de las empresas Francisco Belil Creixell , presidente de la Fundación Princesa de Girona , puso el foco en el talento y la empleabilidad de los jóvenes . A su juicio, España e Iberoamérica afrontan problemas sociales similares y existe margen para compartir experiencias y soluciones. Belil destacó la dimensión del sector fundacional en España: 15.000 fundaciones y medio millón de personas empleadas directamente . Y ha definido las fundaciones como “el I+D de las empresas” , precisamente porque pueden trabajar con horizontes temporales más largos y asumir proyectos cuyos retornos no son inmediatos ni están garantizados. Esa capacidad permite, según explicó, experimentar y buscar soluciones a diez o quince años vista, además de trabajar con aliados y socios. El objetivo no es únicamente medir qué ocurre durante un proyecto, sino también qué capacidades quedan en la sociedad una vez que termina la intervención En el caso de la Fundación Princesa de Girona, ese trabajo se concentra especialmente en jóvenes con talento y potencial a los que se ofrece acompañamiento para desarrollar sus capacidades. La organización cuenta con una red de 1.000 mentores y desarrolla también programas en Latinoamérica. Un modelo descentralizado y pegado al territorio Jaime Alfonsín, presidente de Fundación Iberdrola España , subrayó los vínculos de colaboración entre España e Iberoamérica y ha explicado la singularidad del modelo de Iberdrola, que incorpora en sus estatutos el denominado dividendo social , como compromiso con las sociedades en las que está presente. La estructura responde a un modelo descentralizado: allí donde existe una empresa de Iberdrola hay una fundación que coordina y canaliza los proyectos sociales que se consideran prioritarios. La intervención, ha explicado Alfonsín, está concebida para estar “pegada a la realidad” y no consiste tanto en actuar directamente como en colaborar con entidades sociales mediante proyectos específicos. La formación y el empleo ocupan un lugar central. En Iberoamérica, Alfonsín señaló como uno de los principales problemas la brecha entre formación y mercado laboral , junto al peso de la economía informal y las desigualdades de género. En España, el diagnóstico incorpora otros elementos. Jaime Alfonsín situó en casi cuatro millones las personas en situación de exclusión, advirtiendo de la erosión de la clase media desde 2007, con una parte creciente que se desplaza hacia situaciones de vulnerabilidad. También señaló que alrededor de un 20% de la población vive en situación de vulnerabilidad pese a tener empleo , de modo que una variación de los costes puede ser suficiente para deteriorar su situación. A ello suma una tasa de pobreza infantil del y el problema de la brecha digital entre los jóvenes, con la inteligencia artificial como una tecnología que puede ofrecer oportunidades pero también generar nuevos riesgos. Educación superior como ascensor social Matías Rodríguez Inciarte, presidente de Santander Universidades , defendió la apuesta sostenida de la fundación por la educación superior como “gran ascensor social” . La estrategia, iniciada hace tres décadas, permitió concentrar el esfuerzo en un único ámbito y adaptarlo posteriormente a las nuevas necesidades. Santander mantiene acuerdos con 1.000 universidades y ha desarrollado programas de becas y ayudas dirigidos a personas con talento que carecen de recursos económicos. A través de las microcredenciales de Santander Open Academy, la entidad ha llegado ya a cuatro millones de personas La empleabilidad constituye otra de sus líneas de actu ..