El encuentro pionero celebrado en Loredo cuenta con el apoyo del Gobierno de Cantabria, el Ayuntamiento de Ribamontán al Mar, Reale Foundation, la Junta Vecinal de Loredo, la Federación Cántabra de Surf, Diario Montañés y la comunidad educativa local Este fin de semana hemos demostrado que el mar es de todos en la playa de Loredo. Hemos terminado el 1er Festival de Parasurf Fundación También–Plea con el corazón lleno y la certeza de que, cuando sumamos fuerzas, el deporte adaptado transforma vidas. Un encuentro pionero en el que más de 100 personas con discapacidad hemos disfrutado del agua del mar Cantábrico, hemos superado retos y hemos compartido momentos inolvidables. Han sido tres jornadas intensas de mucho surf adaptado, convivencia y aprendizaje entre participantes, familias, voluntariado, estudiantes y profesionales. Un festival donde el parasurf ha trascendido lo deportivo para convertirse en una herramienta real de inclusión, autonomía y superación. Olas y momentos de celebración El viernes, nuestro primer día en la playa, estuvo repleto de emoción. A pesar de que el mar estaba complicado conseguimos dedicar la jornada a acercar el parasurf a dos centros de educación especial que habitualmente no tienen esta oportunidad, el CEE Padre Apolinar y el CEE Fernando Arce, ofreciendo a su alumnado una vivencia transformadora en pleno contacto con la naturaleza. Más allá del disfrute, el surf adaptado les permitió experimentar grandes beneficios físicos y emocionales, mejorando la movilidad, el equilibrio y la fuerza muscular en el agua. En la orilla contamos con la inestimable ayuda del alumnado de TSEAS, cuyo compromiso y energía fueron clave para acompañar las dinámicas, sembrando en ellos una valiosa empatía para su futuro profesional como profesores. Otro punto fuerte fueron las integrantes de nuestro Equipo Femenino de Parasurf: Mireia Cabañes, María Díaz y Mara Zabala, que ofrecieron una charla motivacional donde se convirtieron en los referentes que ellas no tuvieron de pequeñas. Como bien recordó Mireia a los niños y niñas, «lo mejor del surf es compartirlo con los demás», porque el parasurf cobra su verdadero sentido cuando nos sumamos todos a esta misma «ola inclusiva». Y, al caer la tarde, la jornada continuó fuera del agua con una divertida fiesta hawaiana que habían preparado con todo cariño e ilusión nuestras compañeras de coordinación. Desde luego, nada mejor para romper el hielo y unir aún más a todos los asistentes. El sábado, con unas condiciones de mar más favorables, el festival se desplegó a pleno rendimiento de parasurf por la mañana y por tarde. La playa de Loredo se convirtió en un hervidero de familias y deportistas que, en muchos casos por primera vez descubrían la libertad de deslizarse sobre una tabla. Y para no perder el ritmo, la noche volvió a llenarse de ambiente con una sesión de DJ que hizo disfrutar a jóvenes y adultos.