"La defensa se ha vuelto sexy", asegura el CEO de Zelenza, una de las compañías más pujantes en la industria española de defensa Muchos millones, mucho silencio y demasiada discreción. Esa era la receta del éxito en el sector de defensa español hasta hace poco. “Lo típico que no sacabas en tu grupo de amigos. Incluso en Telefónica, que facturábamos fácilmente 350 millones, era tabú”. Pero ya no. Los inversores miran al sector, y empresas que durante años apenas levantaban interés se han convertido en objeto de deseo. Pedro Alfaro (Logroño, 1964) ha vivido las dos etapas: primero como directivo de Telefónica y, desde hace ocho años, al frente de Zelenza, la tecnológica que aspira a convertirse en uno de los nuevos pesos pesados de la defensa española. Su plan: apostar por los drones y el software que permite su control. De hecho, el primer barco no tripulado en servicio de la Armada lleva su nombre. Su método: comprar empresas pequeñitas sin “matar” su esencia, y resistirse a los cantos de sirena del beneficio rápido que llegan desde el exterior. El momento parece perfecto. Tras años de travesía en el desierto, Europa se rearma y el dinero empieza a fluir. “El sector se ha vuelto sexy”, admite Alfaro, ofreciendo un café en su sede de Getafe. Aunque enseguida introduce una advertencia: “No había visto una burbuja tan grande como esta en Europa desde la era de las puntocom”. PREGUNTA. ¿Qué distingue a las empresas que sobrevivirán este 'boom' de las que llegan atraídas por la lluvia de millones? RESPUESTA. Creo que hay mucho ventajista metiéndose ahora. Empresas que buscan comercializar o intermediar buscando una oportunidad a corto plazo aprovechando el acceso a países que dotan a Ucrania de equipamiento, que han vaciado sus almacenes y que necesitan reponerlo. Pero que en el fondo no desarrollan nada. P. Suena como las mascarillas en la pandemia. R. Sí [ sonríe ]. Los ministerios de defensa han vaciado sus arsenales y ahora necesitan renovarse con equipos nuevos. Es verdad que hay apetito en el mercado; no hay más que ver los multiplicadores que se están pagando. Hace ocho años, una compañía de defensa estaba penalizada y se pagaba a unas siete veces EBITDA . Hoy, a 24. Y todo son expectativas. Proyecciones de cuánto vas a hacer. A José Fernández [dueño de Zelenza y principal accionista de la cotizada Amper] le digo a veces que, en nuestra compañía, lo que contribuye de verdad y da resultados es el negocio tradicional, pero esto que no ha arrancado vale un dineral. ¿Y por qué sé que vale? Porque nos viene gente a buscar. Alfaro se refiere a las dos almas que habitan en Zelenza . La que explica su historia de las últimas dos décadas y la que marca el camino hacia donde la quiere llevar él. Bajo el grupo convive una maraña de sociedades dedicadas a servicios de telecomunicaciones, redes Wi-Fi o reparación de móviles. Entre sus clientes está Redsys, responsable del procesamiento de los bizums , buena parte de las operaciones con tarjeta y TPV de España . De sus talleres también salen los cerca de 40.000 datáfonos que los vendedores de la ONCE usan para cobrar boletos de lotería. Un proyecto único, porque no existe otra asociación de juego y ciegos en todo el mundo. Por eso, los terminales están adaptados al tacto, tienen baterías que duran 24 horas, pueden detectar billetes falsos y tienen funciones de voz. “Cada vez se repara menos y la logística cuesta más", reconoce Alfaro. "Éramos el centro de reparación oficial de LG, Samsung… pero era una tortura de negocio. Mucho volumen y poco margen. A veces se te quedaban obsoletas las piezas y perdías más ahí de lo que ganabas”. Quizás por eso, los movimientos de la compañía desde 2018 van en otra dirección. Zelenza factura unos 140 millones de euros al año. Alrededor de 40 millones proceden ya de Defensa y Seguridad, explica su CEO. ¿Cómo lo hacen? Principalmente con drones y tecnología militar. Entre sus principales hitos está la fabricación del SEAD 23, el primer dron marino de la Armada española. Su precio: 1,1 millones de euros por unidad. Zelenza desarrolla también aeronaves no tripuladas junto a la zaragozana Instalaza, ultiman otro barco no tripulado para ayudar a la Guardia Civil a interceptar narcolanchas en el sur de España y experimentan con enjambres de drones capaces de crear 'burbujas 5G' para ofrecer conexión a internet al Ejército sin necesidad de enviar satélites al espacio, como el Starlink de Elon Musk P. Mucha gente habla de enjambre, pero apenas se han visto desarrollos serios en el campo de batalla. ¿Habéis testado algo en combate o probado en Ucrania? R. La gente que no se dedica a la defensa, cuando escucha hablar de enjambres de drones, piensa en el dragón de las fiestas de los pueblos [ríe]. Para nosotros significa autonomía: dar una instrucción de alto nivel y que los propios drones se repartan el terreno, los objetivos o las tareas. Si uno cae, los demás se reorganizan en función de la batería, la distancia o cuántos quedan. Ucrania ha hecho de la necesidad virtud y es de quitarse el sombrero. Ha conseguido resultados extraordinariamente eficientes, pero no es un ejemplo de alta tecnología. Es lo que se han podido permitir. Ahora ya existen sistemas de navegación inercial muy interesantes. Nosotros estamos trabajando con una empresa española que tiene un LiDAR de 128 haces que permitiría un posicionamiento de enorme precisión sin GPS. Si conseguimos integrarlo en los drones, sería totalmente disruptivo. P. ¿Qué hace falta en España para pasar de tener un modelo bonito y vistoso en ferias a fabricar a escala? R. Previsibilidad. En Estados Unidos, los programas de I+D militar identifican una capacidad que quieren tener, buscan una empresa que tenga la tecnología y pueda desarrollarla, y ponen en marcha un programa que, si funciona, desemboca en pedidos y financiación para industrializar el producto. Aquí, en España, te dan un componente para desarrollar tecnología de enjambre, pero eso no ..