Casi dos de cada tres edificios de la capital no tenían ascensor en el último censo que lo midió. Cuando una familia se muda desde uno de ellos, lo que no cabe por la escalera baja por la fachada, y a veces también lo que sí cabe. Un día de junio, a las ocho de la mañana, una cuna salió por la ventana de un cuarto piso de Ciudad Lineal. Detrás fueron un cambiador, una cama canapé de matrimonio, un escritorio elevable, una librería, un televisor de 42 pulgadas y cien cajas. Todo, pieza a pieza, por el mismo hueco. La familia, una pareja con una niña pequeña, se mudaba a un segundo piso con ascensor y terraza en Goya. A las cinco de la tarde, la casa estaba vacía en un barrio y llena en el otro. En medio quedaba un problema que conoce media ciudad y del que se habla poco: en Madrid hay miles de pisos altos sin ascensor, y no solo en los barrios que uno imagina. Un problema de todo Madrid, no de unos cuantos barrios Según el Censo de Población y Viviendas de 2011 del INE, 84.179 de los 129.085 edificios de Madrid capital no tenían ascensor, el 65 %. La cifra incluye construcciones bajas donde no hace falta, pero el dato de los bloques altos es igual de claro: solo el 40 % de los edificios de cinco plantas lo tenía, según el análisis que publicó elDiario.es con esos datos. Los casos más visibles están en las colonias de los años sesenta de Aluche o Valdezarza, donde muchos bloques de cinco plantas se construyeron sin ascensor. Pero el mapa no se queda ahí. "Todos los barrios de Madrid, hasta los mejores, tienen viviendas sin ascensor, sobre todo en las zonas más antiguas", explican desde la empresa que hizo la mudanza. Hortaleza, Ciudad Lineal, el Centro, Retiro o el propio barrio de Goya están entre las zonas donde más trabajan con el elevamuebles, precisamente por las fincas antiguas. No es un problema solo de Madrid. El estudio Más allá del ascensor , elaborado por OTIS e ILUNION en 2024, calcula que el 34,3 % de las viviendas españolas están en edificios que sus propios vecinos consideran no accesibles, y que el 30 % de los mayores de 65 años vive en un bloque sin ascensor. Para una persona mayor, eso puede significar no poder bajar a la calle. Para una familia que se muda, significa que el sofá, la cama y la cuna tienen que encontrar otro camino. De un cuarto en Ciudad Lineal a Goya, por la ventana La mudanza la hizo Transporter Mudanzas Madrid con cinco operarios y un elevamuebles propio, una plataforma que se apoya en la fachada y llega hasta 21 metros, unos seis pisos. El cliente había empaquetado sus cosas en las semanas anteriores, con las cajas que le entregó la empresa. El primer reto no estaba en el piso, sino en la calle. La acera era estrecha y justo debajo había un negocio abierto al público. El elevamuebles no podía tapar la entrada, así que la noche anterior, con la tienda ya cerrada, el equipo montó un túnel de paso para peatones. Al día siguiente, los vecinos y los clientes del local pasaron por debajo mientras los muebles bajaban por encima. El segundo reto era la ventana. El piso no tenía terraza, y una ventana deja mucho menos margen de maniobra. Para instalar el elevamuebles basta con un metro de ancho, pero eso no significa que todo quepa: "Si solo son cajas, un metro es suficiente. Si hay muebles, manda el mueble más grande", explican en la empresa. El somier de un canapé de matrimonio, por ejemplo, necesita un hueco de al menos dos metros y medio. En Goya pasó algo que sorprende a quien no está en el oficio: el piso tenía ascensor y aun así se usó el elevamuebles. El edificio solo tenía uno, antiguo, con puertas de madera. Entre los vecinos que subían y bajaban y el riesgo de dañar esas puertas con cada viaje, era más rápido y más seguro subirlo todo por la terraza. "Si lo subieron por la fachada, no baja por la escalera" Freddy Jiménez, socio de la empresa y quien hace las visitas previas en casa del cliente, escucha casi siempre las mismas tres preguntas cuando el piso no tiene ascensor: cuántas personas van a venir y cuánto va a durar, si la familia va a tener que ayudar, y una tercera que llega con cierta angustia: "Esto, cuando lo compré, lo subieron por la fachada. ¿Va a bajar por la escalera?". Su respuesta suele tranquilizar más de lo que parece. "Si un profesional, un vendedor de muebles u otra empresa de mudanzas, lo subió por la fachada, hay un 99 % de probabilidades de que no entre por la escalera", explica. "Pero es una buena noticia: quiere decir que sale por la ventana y que se puede usar el elevamuebles, porque hay un precedente". La escalera de un bloque de los sesenta tiene sus límites, y en las mudanzas se repiten los mismos muebles que no pasan: los sofás de tres plazas que no se desmontan, las neveras americanas, las camas canapé, los pianos eléctricos con mueble y cualquier mueble hecho a medida por un carpintero, sean armarios, escritorios o librerías. Veinte segundos por la ventana, diez minutos por la escalera En Ciudad Lineal bajó todo por la ventana, también lo que habría cabido por la escalera, como el sofá desmontable o las cien cajas. La razón es una cuenta sencilla. "Por la ventana, una pieza tarda en bajar veinte segundos. Por la escalera, diez minutos. Y los operarios, al día siguiente, no van a poder trabajar", resumen los operarios de la empresa. Eso no quiere decir que el elevamuebles sirva siempre. No se monta con lluvia ni con viento fuerte, ni cuando hay cables eléctricos, árboles o jardines delante de la fachada, o cuando la calle es demasiado estrecha para instalarlo. Tampoco sube cualquier cosa: el fabricante admite hasta 250 kilos por carga, pero la empresa trabaja con un límite de 200 por seguridad. Qué conviene saber antes de mudarse desde un piso sin ascensor Lo primero es que un elevamuebles en la calle necesita autorización municipal. Según la sede electrónica del Ayuntamiento de Madrid, un particular debe solicitar la ocupación temporal de la vía pública con al menos veinte días de antel ..