B rutal. Ángel Expósito no falló anoche en ‘La Linterna' (COPE). Tras su editorial de las 20 horas del lunes 28 de septiembre, el director del programa soltó la postdata más ácida de la jornada y se marcó una propuesta tan descabellada como genial para resolver de una vez el drama de la vivienda en España. Con ese tono irónico y socarrón que le caracteriza, Expósito deslizó la posibilidad de que Pedro Sánchez nombre a José Luis Ábalos ministro de Vivienda. El argumento resulta sencillo y demoledor: si alguien ha demostrado capacidad real para encontrar piso a personas vulnerables, ese es Ábalos. Ya lo hizo con Jessica. Y de qué manera. La idea conecta directamente con el debate actual sobre el acceso a la vivienda y las políticas del Gobierno en esta materia. ¿Por qué ves caras? ¿Creías que era cosa tuya? La ciencia dice que no Expósito presentó la propuesta como una solución práctica basada en antecedentes concretos. Destacó la experiencia previa del exministro en la gestión de alojamientos para casos concretos de personas en situación de vulnerabilidad. La ironía apunta a la eficacia demostrada en la práctica frente a las promesas más amplias del Ejecutivo. Ah, y mi postdata. La idea no es mía, ¿eh? La idea es de un amigo, Gonzalo. Mira, proponemos, Gonzalo y yo, solemnemente y gratis, una idea para solucionar el tema de la vivienda y a la vez, para recuperar a un gran hombre. Si alguien ha demostrado saber cómo conseguir, alquilar y donar una vivienda a una mujer desvalida, ese hombre es José Luis Ábalos. Y rememoró el capítulo del piso que le puso a la famosa Jessica: ¿Te acuerdas de lo que hizo con Jessica, ese nidito de amor en la Plaza de España? Ábalos returns. Vuelve, José. Sal del trullo y consigue pisos de alquiler como hiciste con Jessy. Sin que cueste un solo euro al erario público. José, ministro de vivienda, ya. Y ya puestos que las labores de gestoría sean para Leire, la fontanera. Y si falta dinero, seguro que ZP dona su tesorito. Ya sabes, ser socialista es… Que ser socialista es, normalmente, tener muy poco y estar dispuesto a dar mucho. Pues eso.