HUGO SERRA Consejero delegado de GCOMamen Ponce de León. Madrid La aplicación de tecnología y, en particular, de inteligencia artificial (IA) a la actividad aseguradora es una palanca de crecimiento, pero hay una cara b que conviene no ignorar, según el consejero delegado de GCO (que desde el 1 de diciembre se denominará Grupo Occident). “Utilizar la IA a las bravas puede ser una decisión empresarial desastrosa”, dado “el tremendo coste de construcción y mantenimiento” que conlleva, afirmó en su intervención en el XVII Encuentro Financiero celebrado ayer, organizado por EXPANSION-KPMG, con la colaboración de American Express y Cunef Universidad. Para Hugo Serra, esta innovación “puede hacer mejorar muchas cosas”, pero “la rápida obsolescencia y el masivo consumo energético de los centros de macrodatos la convierten en una tecnología supercara”. De ahí que resulte clave no dejarse llevar por la vorágine y “entender dónde puede ayudar”. “Precisa una inversión tan masiva que le tienes que exigir un retorno estricto y medirlo”, resaltó. El CEO explicó que en Occident existe una unidad que se encarga de canalizar la apuesta por la IA y ver en qué áreas puede contribuir a la eficiencia. Es un equipo de profesionales “que entiende el negocio [asegurador], que es complejo”, destacó Serra. “Los departamentos plantean distintos desafíos y ven si vale la pena acometerlos”, dijo. El directivo advirtió de que, pese a la automatización que permite la IA, la intervención humana sigue siendo clave en el seguro. “Aunque empieza a haber aplicaciones que llegan a emular el comportamiento del ser humano, yo con esto sería muy prudente”, subrayó. También aludió a la posible sustitución de ciertos perfiles. En este caso, aboga por formar a esos empleados para que hagan otras funciones que aporten mayor valor. La cautela guía la hoja de ruta de Occident en la incorporación de la IA, en la que la entidad avanza cumpliendo los objetivos de crecimiento marcados, confirmó Serra. Crecimiento Según el ejecutivo, el crecimiento es el faro de la nueva etapa que vive el grupo, tras un profundo proceso de transformación en el que ha integrado sus diferentes enseñas en pos de la simplificación. “Se trataba de poner orden para preparar la compañía para el crecimiento”, subrayó. “La exclusión de cotización fue una iniciativa que cerró en cierto modo ese ciclo”, añadió Serra. “Entendemos la Bolsa como una fuente de financiación [...]. Llegamos a la conclusión de que bajo ninguna circunstancia pediríamos dinero al mercado. Y ahí teníamos una oportunidad de reducir duplicidades y burocracia”. En plan de crecimiento, apeló a la vía inorgánica, aunque el entorno no es el más propicio: “No hay oportunidades y las pocas que aparezcan, como a todos nos va razonablemente bien y tenemos ambición por crecer, van a ser procesos complicados”. El grupo enfatiza las posibilidades en el mercado local. “Tenemos una cuota de mercado del 6% en España, así que nuestro margen teórico de crecimiento es de un 94%. Ahí hay que ir”, recalcó Serra. Además, “el gap que existe respecto a otros países europeos va a traer mucho crecimiento”. Respecto a la inflación, “impacta y obliga a tomar medidas inevitables”, pero “representa una inmensa oportunidad si se trabaja la eficiencia”, concluyó Serra. “ Utilizar la inteligencia artificial a las bravas puede ser una decisión empresarial desastrosa, hay que entender dónde puede ayudar”