Fundación ONCE reconocen que les gustaría celebrar una segunda convocatoria de este programa de formación en herramientas digitales a personas con discapacidad con Red.es el año próximo. eEMiguel León Arregui, coordinador del programa Por Talento Digital Esenciales. eEC uando Steve Jobs presentó el primer iPhone en enero de 2007, aquel lanzamiento supuso un salto tecnológico sin precedentes: incorporaba por primera vez una pantalla táctil en un teléfono móvil. Desde aquel primer modelo, todos los demás smartphones se sumaron a aquella ingeniosa idea. Pero lo que supuso un gran avance para la mayoría de los usuarios no lo fue tanto para quienes, por ejemplo, tenían discapacidad visual. Surgieron bastante después herramientas para mejorar la accesibilidad y que pudieran navegar por aquella superficie sin teclas, pero costó mucho. De eliminar barreras y brechas digitales se ha ocupado este año el programa Esenciales de la Fundación ONCE. Más de 17.000 personas con distinto nivel de discapacidad se han beneficiado de iniciativas de formación en competencias digitales en el marco del programa Por Talento Digital y con el apoyo de Red.es, con fondos Next Generation de la UE. A través de una red de cursos presenciales, gratuitos y accesibles, han conseguido eliminar algunas de esas barreras. “Más allá de la cifra de alumnos, el verdadero impacto del programa está en la mejora de la autonoDesde mía personal, la confianza en el uso de herramientas digitales y el acceso a nuevas oportunidades sociales y laborales. Detrás de cada alumno formado hay una historia de superación y un paso adelante hacia una participación más plena en una sociedad cada vez más digitalizada”, explica a elconomista.es Miguel León Arregui, coordinador del programa Por Talento Digital Esenciales. El objetivo de la iniciativa era claro: reducir esa brecha digital entre las personas con discapacidad. “Podemos afirmar que este objetivo se ha alcanzado, ya que miles de participantes han incorporado herramientas digitales a tareas tan habituales como realizar gestiones online, comunicarse, acceder a información o buscar empleo”, destaca. En estos cursos han participado desde quienes tenían escasos conocimientos tecnológicos hasta aquellos que querían reforzar o actualizar sus competencias digitales, de todas las edades, niveles formativos y situaciones laborales. No podemos dejar de preguntar al coordinador del programa cuáles son las principales dificultades a las que se enfrentan estas personas en su día a día en el uso de dispositivos tecnológicos. “Las barreras son diversas y dependen del tipo de discapacidad y de la situación personal de cada usuario. En muchos casos, encontramos dificultades relacionadas con la accesibilidad de determinadas aplicaciones, páginas web o servicios digitales que no han sido diseñados pensando en todas las personas. A ello se suma, en ocasiones, la falta de formación previa o la inseguridad que puede generar enfrentarse a herramientas tecnológicas cada vez más complejas. La rápida evolución de la tecnología también puede provocar que algunas personas queden rezagadas si no tienen acceso a procesos de aprendizaje adaptados y continuos”, afirma. Sobre las herramientas empleadas, Miguel León Arregui aclara que la clave del programa ha sido combinar formación práctica, accesible y personalizada con materiales adaptados a cada alumno. “Los participantes han trabajado con herramientas digitales de uso cotidiano, aprendiendo desde el manejo básico de dispositivos móviles y ordenadores hasta la navegación segura por internet, la realización de trámites online o el uso de aplicaciones de comunicación y productividad”. Para quienes quieran mejorar esas competencias y accesibilidad, desde Fundación ONCE nos explican que seguirán con iniciativas del programa Por Talento Digital para impulsar nuevas oportunidades formativas “que permitan continuar avanzando en la capacitación tecnológica y la inclusión digital de las personas con discapacidad”. La última pregunta está relacionada con el futuro: ¿Qué podemos hacer para eliminar las barreras digitales? Nos responde que es una responsabilidad compartida de las administraciones públicas como a las empresas tecnológicas, las operadoras de telecomunicaciones, las entidades sociales… “Es fundamental que la accesibilidad universal esté presente desde el diseño de productos y servicios digitales, y no como una adaptación posterior. Esto implica crear soluciones inclusivas que puedan ser utilizadas por todas las personas, independientemente de sus capacidades, contexto o nivel de habilidades digitales. Integrar criterios de accesibilidad desde el inicio no solo beneficia a las personas con discapacidad, sino que mejora la experiencia para toda la ciudadanía”. Para el coordinador de este programa, también es necesario seguir impulsando proyectos de este tipo. “La tecnología tiene un enorme potencial para mejorar la calidad de vida y generar oportunidades, pero para que ese potencial sea real debe ser inclusiva y accesible”. Y concluye: “La transformación digital solo será completa si nadie queda atrás, y eso exige colaboración entre todos los actores implicados, así como un compromiso firme y sostenido con la accesibilidad, la equidad y la inclusión digital”.