El festival emeritense colabora también con Fundación ONCE, que tendrá voluntarios repartidos por el espacio En medio de la vorágine de la cancelación de Pablo López por motivos de exclusividad ) y el éxito de la venta de entradas (como es el caso de Antoñito Molina, que ha hecho 'sold out' ), el Stone&Music Festival de Mérida continúa avanzando en la gestión de su próxima edición e incorporando mejoras para mejorar la experiencia de los asistentes. En términos de accesibiliad e inclusión, el evento incorpora dos cinturones hápticos , un recurso que permite percibir la música a través de vibraciones sincronizadas con el sonido, especialmente positivo para las personas con discapacidad auditiva o sin resto auditivo. Esta medida se suma a otros recursos de accesibilidad sensorial como los 20 bucles magnéticos y las ocho mochilas vibratorias que el Stone pone a disposición del público gracias a su colaboración con la Federación Extremeña de Discapacitados Auditivos, Padres y Amigos del Sordo (FEDAPAS) a través del Centro Especial de Empleo Audiosigno. Los bucles mejoran la recepción del sonido en personas usuarias de audífonos e implantes cocleares que tengan la posición “T” de telebobina, eliminando interferencias y ruidos ambientales. Por su parte, las mochilas vibratorias (al igual que los cinturones hápticos) transforman las frecuencias musicales en vibraciones que permiten percibir la música. Colaboración con la ONCE Otra de las novedades es la colaboración con Fundación ONCE, cuyos voluntarios estarán presentes en los dos accesos al Teatro Romano durante todos los conciertos del festival. Ofrecerán apoyo a los asistentes que lo necesiten, especialmente a personas con movilidad reducida, dificultades visuales u otras necesidades de accesibilidad. Su labor consiste en acompañar a los espectadores desde su llegada al recinto hasta sus localidades y prestar asistencia también a la salida de los conciertos, contribuyendo a que la experiencia resulte más cómoda, segura y accesible. Además, el Stone implementa otras acciones destinadas a favorecer el acceso universal al evento. Entre ellas destacan la señalización clara mediante criterios de fácil lectura e iconografía universal en distintos puntos del recinto y la audiodescripción de las normas de uso del Teatro Romano, que se emite en varias ocasiones antes del inicio de cada espectáculo.