Carlos PardellasDomingo González, en la Coraza del Orzán, con su libro ‘Viaje al país de la soledad’.DOMINGO GONZÁLEZ Periodista A Coruña Domingo González, periodista que desarrolló la mayor parte de su carrera en RNE, presentará este jueves a las 19.30 horas en la sede de la ONCE en A Coruña su libro Viaje al país de la soledad, un trabajo en formato periodístico en el que aborda este grave problema social. — ¿Cómo surge la idea de abordar este tema en un libro? — La soledad siempre me ha interesado desde el punto de vista personal, tal vez por ser hijo único. Como periodista, en los años ochenta escribí un apéndice de un libro francés sobre la soledad en Barcelona, donde vivía en esos momentos. Ahora, investigadores sociales afirman que la soledad no deseada es uno de los principales retos a los que se enfrenta la sociedad del siglo XXI. A todas estas razones se suma que la editorial con la que trabajo estaba también interesada en el asunto, porque los datos son preocupantes. — ¿Se ha incrementado de forma notable este fenómeno en los últimos años? — El problema de la soledad no deseada se ha disparado, sobre todo entre la juventud con el auge de las redes sociales, que, en contra de lo que creemos, no nos hacen más sociables, sino más individualistas. El 20% de la población adulta española confiesa que se siente sola. Esto son cerca de ocho millones de personas en España que se sienten solas. Definir la soledad no es fácil, pero la Real Academia Española dice que es la carencia voluntaria o involuntaria de compañía, y la involuntaria es la mala. Una definición más pegada a la realidad es que la soledad no deseada es saber que no le importas a nadie, no esperas a nadie ni nadie te espera. Esto lo dice en el libro el director de una residencia de la tercera edad de Pontevedra que está en contacto diario con cientos de residentes, que dice que es la muerte en vida. — Cuando se piensa en soledad no deseada, siempre es en personas mayores, no en jóvenes. — La juventud es en estos momentos la que más sola se siente en España, mucho más que los mayores de 75 años. Según el Observatorio Estatal de la Soledad no Deseada, que depende de la Fundación ONCE, el 34,6% de los españoles entre los 18 y los 24 años confiesan que se sienten solos. Son 14 puntos por encima de la media nacional, que es del 20% y que es también la de los mayores de 75 años. — ¿No es chocante que cuando hay más medios para comunicarse, es cuando más soledad se aprecia? — Estamos hiperconectados, pero no hipercomunicados. Estamos hiperconectados para una comunicación banal, que no nos une, sino que nos separa. Los jóvenes que hablan por las redes sociales tienen una comunicación muy poco emocional. Estamos caminando hacia un mundo cada vez más individualista. Los españoles que tienen menos soledad no deseada en España son los que tienen entre 65 y 74 años, ya que alcanza al 14,5% de ellos. — El libro tiene un estilo periodístico, fue directamente a las fuentes, habló con expertos y con personas implicadas en este problema. — No es una novela, es un libro periodístico riguroso, con entrevistas, reportajes, crónicas y citas bibliográficas. Tiene tres partes, la primera son historias de soledad, cómo se vive en las residencias de mayores o cómo viven la soledad los ciegos y el mundo rural, por ejemplo. Una segunda parte son proyectos en Sevilla y Zamora para paliar la soledad, y la tercera parte es una explicación académica de la soledad. El último capítulo es una entrevista a un profesor de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla que es un experto en la soledad. La soledad no es una enfermedad, a pesar de que algunos expertos la califican de epidemia. Es un problema de salud pública y por eso las administraciones tienen que poner en marcha políticas para frenar el número de casos y sus consecuencias. Es muy importante la coordinación entre administraciones y que cada una asuma su responsabilidad económica para que no pase lo mismo que con la ley de la dependencia. — ¿Cree que los casos de mayores que mueren solos en sus casas van a ir a más? — Lamentablemente creo que sí. La soledad es muy dura. Uno puede estar rodeado de gente y estar muy solo. La soledad es un sentimiento personal, íntimo, pero que causa dolor. La persona que padece soledad se siente aislada socialmente. Según el Observatorio Estatal de la Soledad no Deseada, causa sobre todo tristeza, desamparo, inseguridad y frustración. En los casos más graves llega a causar depresión. El mundo cada vez está siendo más egoísta e individualista, por lo que nos vamos a sentir más solos. — ¿El ritmo de vida actual, en el que nadie quiere renunciar a nada, contribuye a la soledad de los mayores? — En parte sí, y en parte es una consecuencia de nuestro profundo y brutal egoísmo. En las residencias de mayores hay mucha gente que en teoría está por voluntad propia, en teoría, pero creo que casi nadie lo está. Hay casos en los que los hijos llevan a los padres a las residencias y luego ni van a verlos. Hay otros que tramitan ellos su ingreso porque se huelen que con su familia no va a haber una buena convivencia. Me he encontrado casos de gente que nunca habla mal de sus hijos, pero en los que he encontrado mucho dolor, porque son de una generación que ha cuidado a sus padres y abuelos. Y ahora que se encuentran en su misma situación, ven que tienen que irse a una residencia. En el libro se recoge que cuando el director le pregunta al hijo de un residente por qué no va a ver más a sus padres, responde que han vivido su propia vida y él tiene la suya. n Actualmente estamos hiperconectados para una comunicación banal, que no nos une