Dices esto que me está contando esta persona. Por ejemplo, el primer capítulo es cuando la vida te va a dar la espalda. Todas las peripecias que le pasan a este, a este hombre que ahora va a cumplir casi 60 años, pero desde los nueve años que lo abandonan sus padres en un en un colegio, Cómo es posible que la vida le haya tratado tan mal? Cómo es posible? Y dices Bueno, se te humedecen los ojos. Dice Esto no es posible. Pero la vida es así. La vida es. Es posible. Lamentablemente le han pasado estas cosas, no? Luego te encuentras con gente ciega que también te cuenta su experiencia como. Estuvieron a punto de llegar a la depresión. Un salvo después fueron tratados por la OMS aquí en La Coruña y salieron adelante. Pero claro, no es lo mismo nacer ciego que quedarte ciego. Hay el caso de un de un protagonista del libro que se quedó ciego. Fue perdiendo la vista poco a poco, pero cerca de los 30 años. Entonces, claro, pasar de ver a no ver nada es terrible. Es terrible. La vida tampoco le sonrió en ese momento. Fíjate que justamente estos dos ejemplos que han puesto ponen de manifiesto que la soledad no deseada siempre nos vamos a pensar en la gente mayor. No es cosa de viejos. No, no es cosa de viejos, es todo lo contrario. En estos momentos, en estos momentos, en pleno siglo 21, los más solos son los jóvenes. Los datos del Observatorio Estatal de la Soledad No Deseada, que es un organismo de la Fundación 11. Dicen que los jóvenes que tienen entre 18 y 24 años, 18 y 24 años. Confiesan que se sienten solos el 34,6%, el 34,6%. Bien, los mayores de 75 años. Qué dicen? Dicen que se sienten solos. Cuántos? El 20%. O sea, los de 18 a 24 años están en un 10% de soledad. 14, 14% más que un 14% por encima de los mayores. La media del Estado. La media del Estado es el 20%. En España, los adultos. La población adulta confiesa que se siente sola, que se siente tremendamente sola. El 20% es uno de cada cinco y estamos hablando de casi 8 millones de personas. Pero yo tengo una, digamos, no un dato, porque no es estadístico, pero es una percepción. Si todos los investigadores admiten que la gente cuando se le pregunta no responde la verdad, es decir, no quiere decir que se siente solo. La palabra solo soledad estigmatiza, entonces es todavía un tabú. Y en el. Y en el libro se recoge precisamente el último capítulo del 14 una entrevista con un profesor de Sevilla de la Universidad Pablo de Olavide, que dice que hicieron un estudio con estudiantes, con estudiantes universitarios. Y eran las mismas preguntas sobre la soledad. Le preguntábamos si se sentían solos en el estudio, pero en persona, de cara a cara. Y salía un resultado. Y cuando lo hacían online salía otro. Lo cuando era en persona disminuía, disminuían los casos de soledad y cuando era online la gente se confesaba porque era anónimo, no? Entonces mi percepción 8 millones. Yo creo que hay