La Cofradía ha celebrado un concierto inclusivo en la Parroquia Mozárabe de las Santas Justa y Rufina, que se ha convertido en el primer homenaje público a Fernando Lorenzana La Cofradía de la Santa Caridad de Toledo, junto a la ONCE, la Parroquia Mozárabe de las Santas Justa y Rufina y la Asociación Musical de Argés, ha celebrado este sábado un concierto inclusivo que ha aunado música, cercanía, accesibilidad, memoria y compromiso social. El concierto se ha celebrado en la Parroquia Mozárabe, donde usuarios de la ONCE, personas ciegas y con discapacidad visual, han vivido la música desde dentro, pudiendo acercarse a los instrumentos, reconocer sus formas, percibir sus vibracione, escuchar la explicación de las familias musicales y comprender cómo nace el sonido colectivo de una banda. Algunos de ellos se han integrado entre los propios músicos, compartiendo espacio, pulso y emoción con quienes han hecho posible esta iniciativa. Bajo la dirección de Alberto Díaz, los músicos no solo han interpretado un repertorio, sino que han acompañado, explicadoy acercado la música a todas las personas presentes. El programa musical elegido ha tenido una clara identidad cofrade, popular y devocional. La música procesional ha sido el hilo conductor de un concierto pensado no solo para el ser oído, sino también para ser sentido. La primera pieza ha sido 'Caridad del Guadalquivir', de Paco Lola y J.J. Puntas, una marcha que ha situado, desde el comienzo, el tono espiritual y fraterno de la jornada. Después ha sonado 'La Madrugá', de Abel Moreno, con esa hondura sobria que sabe poner música al silencio, la espera y la intimidad de la fe. El programa también ha contado con 'Saeta', de Guillermo F. Ríos; 'Triunfal', de José Blanco, 'Encarnación Coronada', de Abel Moreno o 'Siempre la Esperanza', de Espinosa de los Monteros, entre otras piezas. El concierto tuvo una importante presencia institucional, social y eclesiástica, como la delegada provincial de Igualdad, Nuria Cogolludo; la concejala de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Toledo, Marisol Illescas; o el concejal socialista José Carlos Vega. Uno de los momentos más emocionantes de la jornada llegó con el recuerdo al Mayordomo de Finados Honorífico de la Santa Caridad, Fernando Lorenzana, recientemente fallecido. Tanto el párroco de las Santas Justa y Rufina, José Antonio Martínez, como el Mayordomo de Finados, Fernando Redondo Benito, tuvieron palabras de gratitud, memoria y afecto hacianq uien ha sido una figura profundamente querida dentro de la Cofradía. El concierto se ha convertido así en el primer homenaje público a Fernando Lorenzana. La música ha servido para hacer memoria, agradecer una vida vinculada a la Santa Caridad y afirmar que las instituciones con historia también se construyen con nombres concretos, con fidelidades silenciosas, con personas que sostienen la vida cofrade desde la entrega, la constancia y el servicio. La Santa Caridad acerca la música a todas las personas Fernando Redondo Benito, Mayordomo de Finados de la Santa Caridad, ha destacado que este concierto "ha sido mucho más que una actividad cultural: ha sido una forma concreta de vivir la caridad". "La Santa Caridad no puede pronunciar su nombre sin preguntarse a quién está abriendo la puerta. Hoy la puerta se ha abierto a la ONCE, a las personas ciegas y con discapacidad visual, a la música entendida como lenguaje común y a una ciudad que necesita aprender a escuchar mejor. Cuando una cofradía acerca la belleza a quienes tantas veces han encontrado barreras, no está haciendo un adorno social. Está haciendo Evangelio", ha afirmado. Redondo ha subrayado que la colaboración entre la Santa Caridad y la ONCE "se consolida como una relación estable, fecunda y profundamente necesaria". "Llevamos años caminando juntos en Semana Santa, en el Corpus Christi y ahora también en el ámbito de la cultura. Eso demuestra que la inclusión no se improvisa. La inclusión se prepara, se cuida, se corrige, se aprende y se convierte en compromiso. La ONCE nos está enseñando a mirar de otra manera, a escuchar de otra manera y a comprender que una ciudad verdaderamente humana es aquella en la que nadie queda fuera", ha señalado. En sus declaraciones, el Mayordomo de Finados ha puesto el acento en la dimensión humana de la música y en la necesidad de recuperar una inteligencia más cercana, concreta y encarnada. "Vivimos un tiempo fascinado por la inteligencia artificial, pero hay una inteligencia que no podemos perder: la inteligencia artesanal. La inteligencia que nace de las manos, del oído, de la paciencia, del ensayo, del oficio y de la cercanía. Lo que hoy han hecho los músicos de la Asociación Musical de Argés no lo puede sustituir ningún algoritmo. Han mirado, han acompañado, han explicado, han dejado tocar, han hecho sentir. Han convertido la música en una forma de fraternidad", ha expresado. Redondo Benito ha tenido también palabras de reconocimiento para la Asociación Musical de Argés, para su director, Alberto Díaz, y para el conjunto de bandas de música que forman parte de la vida cultural, social y cofrade de Toledo. "Hoy queremos agradecer de manera muy especial a la Asociación Musical de Argés y a su director, Alberto Díaz, la generosidad, la sensibilidad y la altura humana con la que han hecho posible este concierto. Pero este agradecimiento alcanza también a todas las bandas de música que, día tras día, nos dan una enseñanza nueva en Toledo, en cada cofradía, en cada hermandad y en cada calle. Las bandas no solo acompañan procesiones. Educan el corazón de una ciudad. Enseñan disciplina, comunidad, escucha, belleza, constancia y servicio. Donde hay una banda, hay una escuela de humanidad", ha señalado. Para el Mayordomo de Finados, "la música cofrade y las bandas de música son una de las grandes inteligencias artesanales de nuestro tiempo". "Una banda enseña que nadie toca solo, que cada instrumento importa, que el sonido común nace de muchas en ..