El descanso de lujo pone rumbo a Andalucía Piscina de Kimpton Los Monteros (Marbella). En la página siguiente, Villa del hotel OKU Andalusia (Cádiz). Sevilla, Granada o la Costa del Sol atraen a las cadenas hoteleras más exclusivas, que planean varias aperturas en territorio andaluz próximamente. El objetivo es seducir al turista de alto impacto, que suele cuatriplicar el gasto de uno convencional por Karelia Vázquez H ay vida más allá de Marbella, parece haberse dicho el gran lujo global, pues una vez conquistadas Barcelona, Madrid y las islas Baleares ha puesto rumbo a Sevilla, donde las cadenas hoteleras Four Seasons, Thompson y Serras Collection se disponen a abrir hoteles entre este año y el siguiente. También pone los ojos en Granada, con la apertura del Gran Hotel Claridge Granada, un cinco estrellas gran lujo que abre sus ventanales a la catedral, y ofrece una perspectiva inusual del monumento y casi única en la ciudad. Nadar en su piscina es sumergirse casi literalmente en la que es, según varios historiadores del arte, la catedral perfecta del Renacimiento español. Cuando abra las puertas el lujoso Serras Collection Sevilla desde algunas de sus suites se podrá tocar casi con las manos La Giralda, y, a finales de 2027, cuando finalmente se inaugure el Four Seasons en el histórico edificio Generali de la Plaza Nueva a muchos sevillanos les costará reconocer este trozo de ciudad. Según adelantó el alcalde, José Luis Sanz, en una rueda de prensa de 2025, su cambio va a ser similar al de la madrileña zona de Canalejas, que saltó de la oscuridad al lujo por obra y gracia de la cadena hotelera canadiense. El aeropuerto de Málaga, con varios vuelos directos a Estados Unidos y Oriente Próximo, y el de Sevilla son factores relevantes en la ecuación. Viajar a las ciudades andaluzas ya es tan fácil como llegar a Madrid, Barcelona, París o Londres. Entretanto, en la Costa del Sol se restauran y vuelven a abrir grandes clásicos del lujo marbellí como el Hotel Don Carlos o el Kimpton Los Monteros, con su magnífico spa de Maison Codage con tratamientos y productos exactos a los de la casa madre en París. Desde este alojamiento se puede llegar andando a la playa de Los Monteros, 450 metros de arenas doradas a los que se accede El aeropuerto de Málaga, con vuelos directos a EE UU y Oriente Próximo, y el de Sevilla ayudan a atraer turismo de lujo La piscina de Finca La Bobadilla (Archidona); ensalada de fresas del Irene’s Health Kitchen, restaurante del Anantara Villa Padierna Palace (Marbella); y spa de OKU Andalusia. UNICO HOTELS / NINA SLAGMOLEN (STUDIO BRUG) / EN LA DOBLE ANTERIOR: VEERLE EVENS / GEORG ROSKE tras atravesar una de las urbanizaciones más exclusivas de la zona. Tomarse en serio el spa es uno de los mandamientos del lujo contemporáneo. Los hoteles desmontan estructuras y sacan metros cuadrados de debajo de las piedras para dedicar un espacio amplio y luminoso a la recuperación y al bienestar. El Luxury Travel Report del grupo Preferred Hotels revela que el wellness es un gran motor de decisión de viajes, y que un tercio de los turistas de lujo busca activamente “experiencias de bienestar transformadoras”. En este contexto, parece lógico el renacimiento de la mítica clínica Incosol de Marbella, un proyecto de 150 millones liderado por Pelayo Cortina Koplowitz, hijo menor de Alicia Koplowitz y Alberto Cortina, que se espera que abra a finales de este 2026 con el nombre Wellness Clinic & Resort. Seducir al viajero de alto valor Todo conspira en la región para seducir al llamado “turista de alto impacto”, que según los cálculos de 2023 tenía un gasto medio en Italia de 6.000 euros y de 2.100 en Francia. En España, sin embargo, no desembolsaba más de 900 euros. Este viajero, cuando se le sabe tratar, suele cuatriplicar el gasto de un turista convencional y genera el doble de empleo. Según el Plan General del Turismo Sostenible de Andalucía META 2027, no se busca un mayor volumen de visitantes, sino atraer “turistas de alto valor que generen un mayor impacto económico”. Según este documento, “el nuevo modelo andaluz rechaza la ostentación” y vende “un lujo contemporáneo o consciente”. Se quiere seducir a quien viaja todo el año y busca patrimonio histórico, espacios naturales y buenas experiencias gastronómicas. La cadena británica OKU abrió el pasado verano un alojamiento mirando al Peñón de Gibraltar. Una visión fantasmagórica pues, desde las terrazas de sus suites, el montículo aparece o desaparece según estén la niebla y las nubes. Pero en algún momento se verá desde la playa La Alcaidesa, adonde se llega andando en unos cinco minutos. Además de sus villas de lujo, OKU Andalusia presume de un spa de 2.000 metros cuadrados y dos plantas. Y probablemente su gran singularidad es un Kids Club con 18 empleados a tiempo completo y todo tipo de actividades para los más pequeños: pintura, clases de música, escalada… Puede ser la razón por la que el 50% de sus huéspedes son repetidores. El lujo es también tener a los niños contentos. El acceso exclusivo al arte es otro de los privilegios al que aspira el viajero VIP. Puede pedir que le abran un museo solo para dos personas, sentarse a la mesa con un artista cotizado, visitar su estudio o dormir con un picasso velando su sueño. Anantara Villa Padierna, el único proyecto en España de Anantara, la marca de lujo de Minor Hoteles, es un hotel museo con 1.200 obras de arte a solo 20 minutos de Marbella. El viajero casi puede tocar lienzos de varias épocas y estilos, esculturas grecolatinas, escudos nobiliarios, o también puede pasear por su imponente anfiteatro romano. En la intimidad de sus 125 habitaciones y sus villas privadas —todas pet friendly, otra exigencia del lujo El spa se ha vuelto un requisito fundamental y los hoteles buscan la manera de dedicarle un espacio amplio y luminoso El lobby del Kimpton Los Monteros, cuyo spa de Maison Codage ofrece lo mismo que la casa madre en París ..