OPINIÓN/EDITORIAL. Consolidación en el sector hotelero El sector hotelero español atraviesa uno de sus mejores ciclos, impulsado por la fortaleza del turismo nacional e internacional, el auge del viajero de mayor poder adquisitivo y la posición de España como destino seguro y consolidado. El dinamismo beneficia a todo el ecosistema turístico (aerolíneas, aeropuertos, restauración, operadores vacacionales y alquiler de vehículos), apoyado en altos niveles de ocupación y demanda sostenida. Este entorno está favoreciendo una intensa actividad corporativa entre cadenas y gestoras hoteleras, que buscan ganar tamaño, ampliar presencia geográfica y reforzar competitividad mediante adquisiciones, alianzas y operaciones estratégicas. Casos recientes como los de Petit Palace, Room Mate, Summum o Grupo Piñero reflejan esta tendencia. No obstante, hay también señales de prudencia. Tras años de fuertes incrementos de precios, las perspectivas son más moderadas y el entorno inflacionario por la guerra abierta por EEUU con Irán puede afectar a los márgenes y potencialmente debilitar la demanda internacional si el contexto empeora. En este escenario, la consolidación sectorial tiene además lógica estratégica. Las fusiones permiten ganar eficiencia, mejorar distribución y aumentar escala, algo importante para pequeñas y medianas cadenas que necesitan reforzar su posición frente a grandes grupos internacionales. En suma, el sector mantiene perspectivas positivas, aunque en una etapa más selectiva.