EN COLABORACIÓN CON VEOLIA Sostenibilidad. Materiales reutilizados Reciclaje, el motor industrial y económico de la era de la transición circular Veolia da una nueva vida a los residuos plásticos convirtiéndolos en materias primas secundarias Henar de León El reciclaje ya no es solo una política medioambiental, se ha convertido también en un recurso económico e industrial clave para reducir la dependencia de las materias primas, asegurar el suministro y reforzar la competitividad de los mercados. En un momento en el que las empresas afrontan una mayor inestabilidad en el acceso a los materiales, tensiones en las cadenas de suministro y nuevas exigencias regulatorias, los productos reciclados empiezan a consolidarse como una alternativa real a los recursos vírgenes; y la economía circular emerge como la lógica productiva más eficaz y estable. Veolia, empresa líder en servicios medioambientales y especializada en la gestión integral de agua, residuos y energía, refuerza su apuesta por las materias primas secundarias: aquellas recuperadas de procesos industriales, bienes de consumo o restos, que se reincorporan al ciclo de fabricación actuando como base para la elaboración de nuevos productos. Para impulsar esta línea de trabajo e innovación, la compañía ha recibido 9 millones de euros del Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica (PERTE), promovido por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO). La convocatoria, que ha adjudicado un total de 150 millones de euros entre 115 iniciativas con implicación en 14 comunidades autónomas distintas, busca respaldar propuestas innovadoras que reduzcan residuos, mejoren el reciclaje y den una segunda vida a los productos. Nueva tecnología verde La financiación obtenida permitirá a Veolia reforzar tecnológicamente sus dos principales instalaciones de reciclaje de plástico, donde en 2025 se procesaron más de 130.000 toneladas de material. En la planta de Torremejía (Badajoz), referente en el reciclaje de Polietileno Tereftalato (PET) apto para contacto alimentario, la adjudicación permitirá avanzar en el tratamiento de fracciones complejas de plástico que hoy no pueden reciclarse mediante métodos mecánicos, investigar vías para su reciclado químico y evitar que estos materiales acaben siendo incinerados. Además, se mejorarán los sistemas de clasificación, lavado y monitorización en tiempo real para elevar la calidad del material obtenido y minimizar la generación de microplásticos. Estas mejoras contribuirán también a que fabricantes y envasadores puedan cumplir con los objetivos de contenido mínimo de plástico reciclado establecidos por la legislación vigente, que fija un 25% para 2025 y un 30% para 2030. Y en las instalaciones de Alcalá de Guadaira y Los Palacios (Sevilla), enfocadas en el plástico industrial, de posconsumo y agrícola, las actuaciones se centrarán en mejorar las propiedades de las granzas de polietileno para ampliar su aplicabilidad en sectores como el packaging, así como en optimizar los procesos de filtrado y lavado para el tratamiento de residuos plásticos de origen agrícola. Impulsar el uso público Veolia busca actuar en toda la cadena de valor del plástico, desde el diseño del envase hasta su reincorporación al ciclo productivo. Trabaja con fabricantes y marcas en procesos de ecodiseño, pruebas técnicas y certificaciones de reciclabilidad, con el objetivo de garantizar que el material recuperado pueda volver al mercado con los estándares de calidad exigidos por la industria. El objetivo de la compañía es impulsar la demanda de materias primas secundarias también en el sector público. Su implementación es, en realidad, determinante para alcanzar el objetivo europeo de duplicar la tasa de uso circular de materiales hasta el 24% en 2030, una cifra que implicaría cuadruplicar la demanda de plástico reciclado en el continente. Por ello, Veolia ha desarrollado junto a la Fundación de la Universidade da Coruña y ANARPLA una guía práctica para facilitar la incorporación de plástico reciclado en los procesos de contratación pública. Con cláusulas y criterios ambientales ya redactados y estructurados en dos niveles de exigencia (básico y avanzado), la guía se adapta a la realidad de cada entidad. Su contenido se organiza en ocho fichas sectoriales de aplicación directa: Diseño, Construcción y Gestión de edificios de oficinas y obras; Proyectos de diseño de carreteras; Mobiliario urbano y de oficina; Parques y jardines; Productos y servicios de limpieza; Alimentación y servicios de restauración; Contenedores y papeleras y Productos textiles. Además, anticipa los requisitos mínimos de contenido reciclado que la futura Ley de Economía Circular de la UE, prevista para 2026, establecerá con carácter obligatorio. La guía contribuye a consolidar esta base industrial y refuerza la autonomía estratégica en el suministro de materias primas, al tiempo que ofrece a las administraciones públicas un marco concreto para ejercer su poder de compra de forma responsable y alineada con los objetivos de la economía circular. Y es que el desafío ya no pasa únicamente por aumentar el volumen de residuos tratados, sino por garantizar que los materiales reciclados tengan una salida estable en el mercado. La compañía apuesta por la reutilización de materiales en la cadena industrial Instalaciones de reciclaje de plásticos de Veolia.