“El modelo de envases está agotado y necesita competencia” Carmen Sánchez García de Blas presidenta de Procircular España afronta un punto de inflexión en reciclaje, con nuevas exigencias europeas que tensionan el sistema. Hablamos de ello con Carmen Sánchez García de Blas, presidenta de Procircular y directora de Reclay Iberia. E spaña no ha alcanzado de forma consistente los objetivos de reciclaje en los últimos años. ¿Qué ha fallado en el modelo actual y por qué considera que la apertura a la competencia es imprescindible? Más que hablar de un fallo puntual, creemos que el modelo actual ha llegado a un punto de agotamiento. Durante años ha funcionado bajo un marco regulatorio menos exigente, pero el contexto europeo ha cambiado profundamente y España no ha logrado adaptarse con suficiente rapidez. El sistema de gestión de envases ha entrado en una nueva fase, con objetivos más ambiciosos y complejos que exigen algo más que continuidad. Por eso defendemos con claridad un modelo más abierto y competitivo. La competencia efectiva no es un planteamiento teórico ni una cuestión ideológica, sino una respuesta directa al cambio del marco regulatorio y a las necesidades reales de los stakeholders, especialmente de los productores y fabricantes, que hoy asumen mayores obligaciones y necesitan soluciones claras, eficaces y seguras para planificar con certidumbre. Desde Procircular defienden que más competencia no es un fin en sí mismo. ¿Qué problemas concretos del sistema soluciona introducir nuevos operadores? La apertura no es un objetivo por sí sola, sino una herramienta para reforzar el funcionamiento del sistema. Introducir competencia permite mejorar la eficiencia, impulsar la innovación y garantizar que el modelo pueda responder con solvencia a metas cada vez más exigentes. Cuando hay varios operadores cualificados, el sistema se vuelve más exigente, transparente y orientado a resultados. Se comparan modelos, se afinan procesos y se eleva el nivel general. Además, desde el punto de vista de las empresas, la competencia ofrece la posibilidad de elegir soluciones distintas, adaptadas a realidades muy diversas. ¿Qué garantías deben darse para que esa competencia sea realmente efectiva y no genere distorsiones en el mercado? La competencia solo funciona si está bien regulada. Es imprescindible contar con reglas claras, igualdad de condiciones para todos los operadores y una supervisión pública efectiva. No se trata de abrir el mercado sin control, sino de asegurar un marco sólido en el que todos los SCRAP cumplan las mismas exigencias técnicas, económicas y de transparencia. En ese contexto, la competencia no genera distorsiones, sino que aporta solidez y resiliencia al sistema, algo necesario en un entorno regulatorio exigente y cambiante. En un contexto marcado por el nuevo Reglamento europeo de envases (PPWR), ¿qué tipo de exigencias adicionales van a afrontar las empresas y cómo cambia eso sus necesidades? El PPWR supone un cambio de paradigma. Ya no se trata solo de cumplir objetivos básicos de reciclaje, sino de demostrar trazabilidad, calidad del material recuperado, contenido de material reciclado, reducción de envases y, en algunos casos, reutilización efectiva. Además, introduce mayores obligaciones de gestión y reporting, con impacto directo en costes y decisiones estratégicas. Esto ha ampliado las necesidades de las empresas, que hoy son mucho más técnicas y estratégicas que hace unos años. ¿Cómo puede un modelo más abierto ayudar a los productores —especialmente pymes— a cumplir con esas nuevas obligaciones sin incrementar de forma desproporcionada sus costes? Un modelo abierto permite ofrecer soluciones flexibles y solventes, ajustadas a realidades muy diferentes. No todas las empresas parten del mismo punto ni se enfrentan a los mismos retos. La apertura del mercado facilita distintos enfoques y capacidades técnicas que permiten responder de forma más eficaz y eficiente. Esto es especialmente relevante para las pymes, que no siempre cuentan con grandes departamentos de sostenibilidad, evitando que el cumplimiento normativo se convierta en una barrera. El Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR) es uno de los grandes cambios en marcha. ¿Qué papel juega la competencia en su diseño y funcionamiento para que sea realmente eficaz? El SDDR tiene ventajas claras, como un circuito cerrado especialmente relevante para envases en contacto con alimentos, elevadas tasas de retorno y una calidad muy alta del material recuperado cuando está bien diseñado. Pero también implica una operativa compleja y la necesidad de repensar el modelo de reciclaje de los envases ligeros. En este contexto, la apertura adquiere un valor estratégico. La competencia aporta flexibilidad, capacidad de aprendizaje y reduce riesgos estructurales. Contar con distintos agentes permite adaptar el sistema a diferentes territorios y realidades. ¿Qué impacto tiene un mercado más competitivo en la calidad del reciclado y en indicadores como la trazabilidad o la reducción de impropios? La experiencia demuestra que un mercado competitivo impulsa mejoras tanto en las cifras como en la calidad. Cuando los operadores compiten en igualdad de condiciones, no solo se busca recoger más, sino hacerlo mejor. Se reduce el nivel de impropios, mejora la calidad del reciclado y se optimizan los procesos. Además, la competencia favorece la inversión en innovación, nuevas tecnologías y mejores sistemas de control y trazabilidad. Usted ha advertido del riesgo de volver a modelos más cerrados o incluso cercanos al monopolio. ¿Qué consecuencias tendría eso para la economía circular en España? Avanzar hacia modelos cerrados sería un claro retroceso. Reduciría la capacidad de adaptación, limitaría la innovación y generaría dependencias en un momento de máxima exigencia regulatoria. Por el contrario, la diversidad de o ..