“No hacen falta sólo buenas ideas, sino quien las ejecute” MIGUEL ISLA CEO de Nômade People, grupo que abrirá hoteles en Madrid e Ibiza. Nerea Serrano. Nerea Serrano. Madrid Cuando hace unas semanas Bad Bunny sacudió el estadio de la final de la Super Bowl y a su audiencia estratosférica demostró que lo hispano está de moda. En poco se parecen el puertorriqueño y Miguel Isla (Madrid, 1991), pero ambos creen que la esencia latina cotiza al alza. El primero lo demuestra a golpe de reguetón, el segundo llevando sus hoteles por el mundo. Nômade Temple es la marca hotelera del grupo Nômade People, donde Isla es CEO y socio de una compañía respaldada también por Barry Sternlicht (cofundador del fondo Starwood Capital Group y de la cadena hotelera Starwood), el arquitecto Bjarke Ingels o el empresario argentino Antonio de la Rúa, entre otros. “Es una empresa de amigos, sin personalismos. No queremos que salga nuestra cara en la tele como la de algunos hoteleros”, afirma Isla en una entrevista en primicia para EXPANSIÓN con motivo de las apertura en Madrid e Ibiza. La primera, prevista para mayo, se ubica en el antiguo hotel de Las Letras y llega a un tablero donde parece no caber ni una ficha más. ¿O sí? “Madrid está al límite de perder su identidad y vamos a poner todo el esfuerzo y el dinero en recuperar su carácter. No buscamos llegar al pijerío madrileño, eso ya está por todos lados, nosotros vamos hacia lo underground. Y, en el caso de Ibiza, ya están todos los rusos y de Oriente Próximo abriendo botellas de champagne, así que nuestro objetivo es recuperar gente que busca relajarse. Queremos hacer contracultura”. Un espíritu alternativo que llevan años esparciendo por México y EEUU y que, tras España, llegará a Marrakech o Lisboa. “Nuestros valores son latinos, y eso no significa que vamos a servir arepas, sino que es un trato más humano. El 80% de las marcas de lujo intentan ir por valores asiáticos; en Europa impera el servicio de guante blanco y los americanos tienen un estilo más pretencioso, pero ser latino está de moda. No hace falta mármol, sino poder abrir una buena botella de vino, tener un spa que no sea un aburrimiento y olvidarse de un dress code”, sentencia. Lo que sí tiene definido el ejecutivo es el patrón del huésped que esperan en España, que, además de americano, será “nórdico, de países del este de Europa” y de sectores como el “tecnológico o el audiovisual”. Pero donde quieren poner el foco es en la comunidad local, especialmente en gente vinculada con el arte, la música, la gastronomía... es decir, “gente cool”. “Las habitaciones son una amenity y solo suponen el 45% de los ingresos; el resto provienen de las zonas comunes. No busco ser el hotel más caro; ya los hay que quieren cobrar lo máximo por una habitación y una bebida, pero nosotros elegimos lugares donde nuestra comunidad quiera interactuar”. En España, el directivo reconoce que Marbella y Barcelona están en su radar. Otra mentalidad Ni la guerra en Oriente Próximo sin fecha para el check out ni la mala review que Trump da de España empañarán el debut en suelo patrio, según Isla. “Lo ideal es que un presidente no se enfrente a EEUU, pero tenemos una clientela internacional que no se deja influenciar por esto. Si vas con la mentalidad de si un sitio es peligroso o no, no vas a ningún sitio”. Y de ir y venir sabe mucho este ejecutivo que nació en Madrid, se mudó de niño a EEUU por el trabajo de su padre (un alto exdirectivo de Pfizer), volvió a España para pasar su adolescencia y se marchó a Londres con 18 años para estudiar Finanzas y Turismo. En el camino trabajó en el Ritz de la capital inglesa como bartender y se enamoró del sector. Después se licenció en Administración Hotelera por la École Hôtelière de Lausanne y empezó a trabajar en inversión y operación hotelera. Pero cuando sus socios le eligieron como CEO, él no se veía: “Ser líder te obliga a ser muy paciente y a escuchar a mucha gente”. Ya nombrado, se rodea de un equipo autónomo que no necesite que los dueños le digan lo que tiene que hacer: “Buscamos personas que sepan tomar las riendas; no hacen falta solo buenas ideas, sino gente que sea capaz de ejecutarlas”. Y también dispuesta a hacer honor al nombre del grupo. “No somos los que más pagamos del mercado, pero apostamos por gente internacional y por la promoción interna”. Nómada es también la vida de Isla, que vive entre Miami y Nueva York y se está construyendo junto a su prometida, con la que se casará el próximo año, una casa en Madrid. “Echo de menos el lifestyle de mi ciudad”. En breve, además de casa propia tendrá un hotel donde experimentarlo. “Madrid está al limite de perder su identidad y pondremos esfuerzo y dinero en recuperar su carácter” “No buscamos llegar al pijerío madrileño, eso ya está por todos lados. Vamos hacia lo underground” Miguel Isla es el CEO de Nômade People, grupo con 60 empleados en el área corporativa y más de mil en sus siete propiedades en países como México o Estados Unidos. En mayo abrirá Nômade Temple Madrid y en verano Nômade Temple Ibiza.