Ser ciego en la España vaciada

Foto de Leire Cayero, directora de la ONCE en Soria

08/Noviembre/2022

ONCE Institucional

Cuando vives en un municipio pequeño, lejos de las grandes ciudades, la tranquilidad reina. Es fácil percibir el olor de los campos, oír cantar a los pájaros, incluso el ruido de un pequeño arroyo. Parece que los años no han pasado y es como si retrocediéramos en el tiempo. Las personas que venimos de ciudades más grandes, en un principio echamos en falta el ruido y muy pronto, también, los servicios. Vivir en Soria, es convivir con pocos vecinos. La densidad de población es muy baja y de los 183 municipios de la provincia, 27 tienen menos de 50 habitantes y solo dos superan los 5.000.
 
Las personas ciegas o con una discapacidad visual grave viven tranquilas en el medio rural pero manifiestan tener verdaderas dificultades, sobre todo para  desplazarse y optar a los servicios básicos de ciudadanía. Acudir a la capital o cualquier otro municipio de la provincia, a menudo supone toda una aventura, pues a veces hay medio de trasporte para la ida, pero es imposible la vuelta, lo que ocasiona tener que hacer noche en la capital o en el municipio al que viajan, con un coste económico adicional. 
 
Por ello, muchas personas ciegas tienen que depender de un familiar, vecino o amigo que esté dispuesto a acompañarlos en sus viajes. En el caso de que ninguna de estas opciones esté a su disposición, se ven forzados a realizar el desplazamiento en taxi, para evitar dormir fuera de sus domicilios, con un coste importante, no siempre asumible. Esta problemática se agudiza cuando hay que desplazarse por problemas de salud a otra provincia, puesto que en Soria no se disponen de todas las especialidades médicas. En algunas ocasiones, hay personas que posponen tratamientos y consultas o incluso deciden no tratarse por no disponer de los medios económicos suficientes para afrontar el gasto.
 
Por otra parte, cuando una persona ciega se queda sola en la vivienda, normalmente por fallecimiento de la mujer o marido, no tiene ningún familiar cerca y, además, vive en un municipio sin servicios mínimos, como disponer de una pequeña tienda o farmacia, se hace muy difícil e incluso imposible vivir de una forma autónoma. Lamentablemente, cuando esto ocurre, la familia o la propia persona suelen optar por ingresar en una residencia de personas mayores, a pesar de que gocen de una buena salud que, en otras condiciones, les permitiría seguir siendo autónomos. 
 
Si hablamos de accesibilidad en el medio rural, aún está por implantarse. En muchos municipios faltan semáforos sonoros, pasos de cebra debidamente marcados, etc. A muchas de nuestras personas ciegas afiliadas a la ONCE les gusta pasear y sentir el fresco aire de los bonitos parques de encinas, sabinas o pinares. Pero se encuentran con caminos y aceras que no están muy bien conservados, suelos empedrados sin mantenimiento, baldosas rotas o agujeros, circunstancias que pueden convertir un plácido paseo, normalmente con bastón o con perro guía, en un peligro.
 
Desde la ONCE en Soria se ofrece una serie de actividades de ocio de manera presencial, como la tertulia o el club de braille y lectura, y otras es posible realizarlas online, como, por ejemplo, el ajedrez y el taller de tertulia y memoria. Las personas que viven en Soria capital se acercan a menudo por el centro disfrutando de los servicios que se ofrecen; pero la situación cambia con las personas que viven en la provincia ya que, además de las largas distancias y la poca comunicación de los medios de trasporte, no disponen de cobertura ni acceso a Internet en algunos municipios, por lo que viven en una situación casi de aislamiento. En estos casos, tratamos de estar cerca a través del plan ONCERCA y del servicio de voluntariado
 
Y claro, acercando los servicios de atención individual, con los que trabajamos en el propio entorno de la persona. Son los propios técnicos quienes viajan y se acercan a los pequeños municipios. La forma de trabajo en el medio rural es diferente a la que se realiza en la capital. Por ejemplo, a la hora de realizar la rehabilitación con bastón trabajando la orientación, a pesar de que un camino no sea accesible, suelen ser distancias muy cortas ya que en los pueblos todo está “a mano”. Además, los pequeños establecimientos generalmente conocen a nuestros afiliados y les facilitan la compra, ya que les atienden de manera personalizada, lo mismo que otros posibles servicios. 
 
En definitiva, aunque sea posible y hasta deseable, vivir en el medio rural no es sencillo para una persona ciega o con discapacidad visual, menos aún cuando está sola. La realidad puede incluso a llegar a ser limitante.
 
Leire Cayero Garay
Directora ONCE Soria
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