El braille que nos hace iguales

Corina imparte clases de Braille a un hombre que lee con los dedos en una mesa con materiales en relieve

29/Agosto/2022

CULTURA

¡Hola! Mi nombre es Corina, y estoy escribiendo este texto rodeada de los más de cien libros en braille que tengo en la biblioteca de mi casa. Os preguntaréis: ¿cómo puede tener tantos libros? Yo a veces también me lo pregunto. Siempre me han dicho: "si sigues trayendo libros a casa, tendrás que irte tú. O entras tú, o entran ellos". Pero bueno, a mis 28 años, habiendo llenado muchos estantes, habiendo elegido libros para regalar, sigo encontrando la manera de que entremos todos. Hay de todo: de historia, de fantasía, de ficción, teatro, novela, poesía... Y no, no me los he leído todos. Ya me gustaría.
 
Pero aquí en mi casa, no solo hay libros en braille. También hay libros en tinta, marcados en braille, mapas en relieve, dibujos de mis hermanos, con su explicación en braille a modo de guía... En esta casa, el braille  y la tinta viven en armonía. Por eso yo, siempre que me preguntan, digo que el braille hace libres a las personas ciegas o con discapacidad visual. Porque con él, somos uno más.
 
-Cory, ¿has visto mi libro de matemáticas? -dice mi hermano un día que estoy con él en su casa haciendo los deberes.
-lo tienes aquí encima de la mesa -le respondo yo mientras leo lo que en su portada pone en braille: "matemáticas".
 
Y así, con todo. El braille siempre me ha gustado porque te hace ser una más, y eso es por lo que, desde la ONCE, luchamos. Por incluirnos en la sociedad, como lo que somos, personas.
 
Soy la promotora de braille de Galicia, de personas adultas, y coordinadora de los clubs braille. Por supuesto, soy itinerante.  ¡Menos mal que me gusta viajar!  Durante cinco días a la semana, estoy en lugares diferentes. Acudo a donde se me pide, llevando el braille por toda nuestra región. Yo viajo, y esos seis puntos que nos hacen libres,  también viajan a conocer a muchas personas, y a quedarse para siempre, con nuestra gente. Tengo usuarios ciegos totales, con discapacidad visual severa,  pero también con baja visión, por supuesto. Porque el braille no solo es para alguien que no puede leer en tinta, y el braille no solo sirve para leer. El braille es juego, es seguridad, es cultura, es autonomía, y es inclusión
 
Siempre me acuerdo de mi mejor amiga del colegio, que aprendió braille a sus ocho años conmigo, que no tiene ninguna discapacidad visual, y que leía aquellas historias por la noche, con la luz apagada, para que sus padres no supieran que estaba leyendo. ¡aquellos momentos de relax en la terraza, aquellas risas en familia cuando leías un libro y al ser tan grande terminaba una parte de él sobre el que estaba a tu lado en la cama o en el sofá, las anécdotas de tus amigos acerca de cuándo se recibían las cartas de otros amigos de lejos en aquellos tiempos que no había whatsAppp… esa ilusión al abrir las cartas … y ese sentimiento único al ser tú el que leías esos queridos seis puntos. Era tu secreto. El braille es amistad, familia. El braille es empatía.
 
No solo leemos un libro. Siempre busco hacer el aprendizaje de la forma más dinámica posible, utilizando lo que a la persona le interese. ¿para alguien que hace muchos trámites? Empezaremos aprendiendo a utilizar el braille de los ascensores. ¿alguien que tiene un nieto?  Vamos a leerle un cuento a nuestro niño. Tus dedos conectarán con el papel, y viajando, harán volar tu imaginación por mundos  únicos y especiales. Jamás nos olvidemos de los medicamentos, ni del color de la ropa... Ni del parchís... Ni de, como no puede ser de otra manera, querer escribirle a alguien algo, y que sea de tu puño y letra.
 
Mucho tacto. Tocamos mucho, jugamos mucho más. Nunca hay que perder el niño que llevamos dentro. Y es que eso abrirá el sentido del tacto, para después utilizarlo en nuestro día a día. La concentración, la memoria, la coordinación... Todo se  ejercita jugando, riendo, consiguiendo que el jefe de la agencia de Pontevedra me diga... Cory, ¿pero qué estabais haciendo esta mañana con ese lío? Con un tono que me hace sonreír. Y es que ahí está la satisfacción de ver como  nuestra gente se supera, disfruta, y le hace frente a las adversidades en grupo, con amistad, acogiendo entre sus manos estos seis puntos.
 
Quiero seguir creciendo. Y quiero que mis adultos sigan creciendo conmigo, leyendo, escribiendo, marcando su ropa, sus libros,  jugando, utilizando los medicamentos, los ascensores, enviando un mensaje por el teléfono más rápido que alguien que ve... ¡tendríais que ver lo competitivos que llegan a ser algunos! 
 
Pretendo llevar el braille a toda la gente que le interese y más allá, difundiéndolo y dándolo a conocer, porque es lo que, no me cansaré de repetir, nos hace libres. Quiero asegurarme de que el braille y la tinta vivan en armonía, para que las personas con discapacidad visual, puedan ser iguales:  que se considere al braille como lo que es, haciendo visibles para nosotros, los alimentos, las botoneras de los ascensores, y en definitiva, todo lo que nos permita una vida plenamente autónoma e inclusiva, haciendo que nos escuchen.
 
Quiero que nuestros mayores se superen y sean independientes; que nuestros jóvenes se diviertan y también sean independientes;  y que los que han dejado de sonreír, vuelvan a hacerlo. Luchar en equipo, junto a todo el equipo de servicios sociales, por su autonomía. Es lo que espero.  Juntos hacemos lo que somos. Todos somos ONCE
 
Corina Alfonso Mañá 
Promotora Braille ONCE Galicia 

 

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