Día Mundial del e-book. Los ciegos saltan las barreras de la lectura impresa

Primer plano de Alberto Gil

04/Julio/2022

CULTURA

El 4 de julio de 1971, Michael Hart, un estudiante norteamericano, inició utilizando el texto de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos un proyecto que se ha consolidado como un soporte más de acceso a la lectura. Se trata del ebook o libro electrónico. Después de 51 años, esta forma de leer cuenta con múltiples dispositivos para reproducir los libros, a la vez que mantiene la convivencia con los textos en papel. La idea de Hart en ese momento era preservar el saber, en lo que denominó Proyecto Gutenberg. Si con el inventor alemán de la imprenta se produjo, a partir de mediados del siglo XV, una revolución cultural indiscutible, podemos afirmar también -sin ningún género de dudas- que con aquel joven norteamericano ha sucedido algo similar.  Por ello se celebra el 4 de julio el Día Mundial del ebook.
 
Y aunque leer en papel continúa siendo una realidad, hacerlo a través de los ebooks no lo es menos. Ambos soportes conviven, cada uno con sus peculiaridades, inconvenientes y ventajas propias, pero siempre tratando de facilitar el disfrute de la lectura por parte de un número de población cada vez mayor. Y en ello, la digitalización de los libros para acceder a ellos a través de internet u otros dispositivos facilita notablemente su conservación y favorece su acceso global.
 
Para mí, una persona ciega y apasionada de la lectura, resulta emocionante que, con el ebook o por medio de las adaptaciones tiflotécnicas adecuadas, tenga opción de saltar las barreras de la lectura impresa. Indudablemente, leer en braille mediante el tacto, gracias al sistema que nos legara Louis Braille, es la forma más directa de atravesar las palabras y disfrutar con los universos que crean. Pero igual de fantástico es hacerlo por medio del oído al contar con libros electrónicos.
 
Y es que, por una parte, gracias a esta opción tecnológica o sonora, se acortan los tiempos de acceso a los textos, dado que la adaptación al braille es más lenta y conlleva escaneados u otros sistemas para transformar los caracteres visuales en táctiles. De ahí la importancia de firmar acuerdos con editoriales que faciliten a la ONCE los archivos que conforman los libros electrónicos, lógicamente salvaguardando los derechos de autor y la propiedad intelectual y que dichos archivos sean accesibles en su confección.
 
Pero es que además, a nivel personal, la opción de lograr el acceso directo a un libro, gracias a una aplicación móvil con voz sintética o con una línea braille, sin necesidad de esperar a una adaptación posterior, es sencillamente maravillosa. Puedo acceder al mismo tiempo que las personas que leen el último best seller publicado y comentarlo con ellas, alcanzando así el objetivo y la meta de la participación inclusiva en todos los ámbitos, también en la lectura.
 
Por eso, si cierto es que el 4 de enero es un día clave para las personas ciegas, coincidiendo con el nacimiento de Louis Braille, justo seis meses después, el 4 de julio -muy famoso por ser la fiesta de Estados Unidos- ahora sabéis que las personas ciegas tenemos mucho que celebrar: Louis Braille y Michael Hart han tendido para nosotros puentes con los que cruzar las orillas del gusto por la lectura. Da igual la forma de acceder. El hecho es poder hacerlo.
 
 
Jesús Alberto Gil Pardo
Técnico de Fomento de la Lectura 
en el Servicio Bibliográfico de la ONCE
 
 
 

 

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