Te echaré de menos, Bina

Bina asomada a la terraza

08/Junio/2020

Perro Guía

Han pasado dos días. Cómo la echo de menos. La sigo buscando por casa porque ella me seguía por todos los rincones. Me ha seguido durante dos meses por aquellas casualidades que la vida te pone por delante y te ponen a prueba. Y así me siento, con una prueba superada, una misión cumplida ahora que se ha marchado.

Porque desde el principio sabía que la perra tenía que marchar. Estoy muy contenta de que esté encaminada de nuevo, porque había un riesgo muy importante de perderla. La semana del confinamiento coincidió que yo tenía dos días libres pero se convirtieron en colaborar en poner en marcha la atención desde casa a las personas ciegas y organizar el trabajo desde casa como toda la ONCE.

Recuerdo aquellos días con lluvia y muy nublado en Alicante. El lunes 23 de marzo estaba enloquecida con llamadas, conexiones, ordenadores, coordinando a mi equipo y, de repente, recibí la llamada de María Jesús, nuestra directora de la Fundación ONCE del Perro Guía (FOPG). Ella me explicó que teníamos una situación de urgencia con un cachorro en la zona de Alicante, porque la familia de acogida no podía seguir teniendo a la perra por una situación inesperada de salud. No sabíamos si buscar una protectora, otra familia o qué hacer. No me podía creer lo que me estaba contando, mientras estábamos confinados. Lo primero que pensé es que me la trajeran a casa y ya veríamos lo que podíamos hacer.

Bina tumbada en el suelo mirando a cámaraCreía que era un cachorrito labrador de cuatro meses y medio, que me esperaba un osito de peluche; pero cuando me la trajeron desde la protectora me encontré una perra grande, negra y asustada. El propio chico de la protectora, Raúl, me observó tan desbordada que se ofreció a ayudarme en lo que necesitara. Nunca había tenido un perro, y menos un futuro perro guía.   

Con toda la responsabilidad del mundo empezó nuestro camino juntas y a mi me tocaba darle de comer, cepillarla, sacarla a pasear, cuidarla, darle las pastillas de desparasitación... Todo ello fue posible gracias a Ana, la supervisora de cachorros de la FOPG, y a Mario, el veterinario más profesional que me he podido encontrar.

Y así fueron pasando los días, en los que yo recibía todo el cariño que Bina me daba. Lo he hecho lo mejor que he sabido, con entrega, con pasión, y con un agradecimiento que ahora lo veo incalculable porque llegó en un momento muy difícil. Hasta me percaté que a las 7 de la mañana cuando la sacaba a pasear, yo era la persona más feliz del mundo incluso con el barrio vacío y triste por el confinamiento.  

Me interrumpía mis momentos duros de trabajo y me hacía que saliera una sonrisa, una caricia, un breve momento de juego. Recuerdo que tuvimos unos días de estrés cuando ella se puso malita de la tripa y me tocó darle medicación. Me preocupé tanto que prefería que me pasara algo a mí antes que a ella. Ha imperado mi generosidad, incluso por las noches que no se encontraba bien.

Bina revolcada por el suelo patas arribaHa sido una experiencia irrepetible, que volvería a hacer. Esto es como el primer amor. Creo que nada sería igual con otro perro, pero no puedo decir de este agua no beberé, porque ahora que lo he vivido y sentido, entiendo la situación de las personas que tienen a su mascota en casa durante años y la pierden.

He descubierto de lo que soy capaz y me ha servido de terapia y compañía. Ahora pienso que estos dos meses hubieran sido mucho más duros para mi sin ella, porque me ha ayudado hasta en los momentos en los que yo estaba más triste.

Me ha hecho ser mucho más sociable con cualquier ciudadano. Ahora que se ha marchado a Madrid todo el mundo me saluda y me pregunta por ella. Pero me queda su recuerdo y se me ilumina la cara cuando hablo de esta experiencia. Espero que seas una perra feliz y cuides a esa persona ciega a la que guíes, como me has cuidado a mi. Te echaré de menos Bina.

Belén

Compartir