Iguales

Miguel Carballeda con cuadro de un vendedor de la ONCE

26/Diciembre/2019

Actualidad institucional

Desde el nacimiento de la ONCE, que acaba de cumplir 81 años el día de Santa Lucía 13 de diciembre, existen varios conceptos que han circulado ligados a su labor al lado de la sociedad española, que se han convertido en las señas de identidad de esta marca con nombre de número. Conceptos que aparecen en la ciudadanía para conformar eso que ha dado en llamarse el imaginario colectivo y que giran en torno a una idea: la iniciativa de las personas ciegas y con otras discapacidades que, sintiéndose diferentes, quieren ser tratadas como iguales.

Inclusión, discapacidad, ilusión…iguales, son términos que se asocian a la ONCE, una Organización que nace del concepto más básico de sociedad civil (la iniciativa de ciudadanos que se organizan en busca del bien común) y que arranca con una idea innovadora y absolutamente revolucionaria: la inclusión real y la autonomía plena de las personas ciegas y con discapacidad en todos los ámbitos de la vida.

Hoy nos puede parecer algo normal –aun sin que se haya conseguido plenamente- pero hace casi un siglo supuso una revolución de las personas ciegas, que buscaron y encontraron en la unidad la solución para su realidad social pero, sobre todo, para su realidad humana de exclusión y abandono. Querían ser iguales.

Y lo hicieron desde la utopía que predicaba la inclusión para mirar a cada persona como lo que es, para dar a cada cual la oportunidad de desarrollarse sin tener en cuenta sus discapacidades y sí sus capacidades. No se trata de tratar a todos por igual, porque todos partimos con nuestras diferencias, pero sí aspirar a que todos seamos iguales en el acceso a derechos y oportunidades.

Iguales en la calle; iguales en el trabajo; iguales en el colegio; en el parque; en el deporte; en el ocio; en la familia…. Iguales en la vida o ante las instituciones, compartiendo siempre de ciudadano a ciudadano la realidad que nos toca vivir.  

Iguales como concepto de inclusión en el que se trata de proporcionar a cada individuo todo lo que necesita para sentirse ciudadano de una sociedad que nos pertenece a todos. Iguales porque desde el respeto a la diferencia, reivindicamos que lo que realmente necesitamos es sentirnos iguales.

Y, qué curioso, quienes se arroparon con la necesidad de sentirse iguales, lanzaron en la calle un grito que pronto se hizo sentir, notar y hasta echar de menos en muchas esquinas, plazas, calles, bocacalles, pasadizos y lugares de paso en pueblos y ciudades : 'iguales, para hoy, iguales'...

 

“Iguales para hoy” dignificó a las personas ciegas para definir un grito de inclusión que hacía referencia a sus cupones, que se imprimían iguales, pero que escondía detrás algo mucho más grande: la realidad de sentirse iguales de quienes no lo habían sido nunca.

Necesitamos trabajar como iguales; estudiar como iguales; conversar como iguales; vivir como iguales y, desde esa perspectiva, dibujar sociedades mejores para hoy, para mañana, para el futuro.

Y no lo hacemos solos: somos partícipes de la economía social (junto a CEPES y otras iniciativas); del Tercer Sector; de las Organizaciones de Acción Social; y estamos completamente alineados con los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas que, con total rotundidad, en su punto número 10, titulado “Reducción de las desigualdades”, apunta que, a pesar de que la protección social se ha extendido significativamente en todo el mundo, “las personas con discapacidad tienen hasta cinco veces más probabilidades de enfrentarse a gastos de salud calificados de catastróficos”. Han oído bien, catastróficos, es decir, todo lo más alejado posible de iguales.

Trabajamos para que la desigualdad que siempre ha perseguido –y persigue- a las personas con discapacidad en todo el mundo lo sea cada vez menos. Y por eso hemos gritado, gritamos y gritaremos iguales. Para hoy, para mañana … IGUALES. Los ciudadanos de cada rincón de España nos permiten hacerlo posible.

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