Una ocurrencia por la contribución medioambiental

Manuel Salado, premiado en ONCE Innova, en el atril del concurso explicando su proyecto

19/Diciembre/2019

Actualidad institucional

En la cotidianidad de una larga vida profesional sueles realizar tareas que se han convertido en actos repetitivos, a los que no das relevancia ni percibes que puedan tener ninguna repercusión. Y la tienen. Siempre hay un momento en que piensas en ello, y es posible que ese momento traiga aparejado un pequeño o gran impulso. Quiero decir que a veces algo nos hace pensar en aspectos más allá de la pura mecánica de la tarea. Es entonces cuando en la mente se abre una nueva ventana, y en ella aparcen ideas. ¡Y bueno!, ¿qué hacemos ahora?, ¿nos guardamos en un rinconcito de nuestro cerebro esa nueva perspectiva o la compartimos con los demás? Personalmente, no podía guardarme lo que valoré como un hallazgo. Y así empezó todo.

Esta es mi historia:

Como sabemos, en nuestra casa, la ONCE, contamos con una imprenta, en Madrid, donde se confeccionan todos los topes y paquetes para el vendedor con los cupones y otros productos envueltos en bosas de plástico. Desde la imprenta se reparten en el ámbito estatal a todos los centros y, por tanto, a todos los vendedores de nuestra Casa. En la agencia donde realizo mis labores, diariamente trato con estos topes. Los que no se entregan a los compañeros para la venta hay que anularlos y posteriormente se los lleva una empresa de reciclado de papel. Nosotros se los entregábamos así, con su envoltorio plástico, según normativa. A esta empresa no le importaba. Hasta ahora.

Foto de Manuel Salado en la agencia de ONCE en FuengirolaAsí es, porque ahora solo quiere papel, sin plástico. Por tanto, actualmente debemos separar los envoltorios plásticos de los cupones que hemos anulado antes de entregárselos a la empresa de reciclaje. Y al hacerlo te percatas del volumen de bolsas de plástico que vas desechando y acumulando diariamente. Son muchas. A partir de ahí comencé a realizarme preguntas. En nuestro centro, aún pequeño como es, se genera gran cantidad de bolsas plásticas junto a otras 85 que todos los vendedores de la agencia tiran diariamente. Sin contar los envoltorios de otros productos.

¿Y si las multiplico por todos los centros ONCE? ¿Y por el total de la plantilla de agentes-vendedores que trabajan en nuestra Casa? Serán miles y miles de bolsas diarias tiradas, muchas veces sin cuidado, y por tanto contribuyendo al deterioro de nuestro medio ambiente. ¿Y al año? ¡Ufff, millones de bolsas de plástico que no se van a utilizar y que se han tirado "dios sabe dónde"! 

 

En este puento quiero decir que los medios de comunicación nos han ido ilustrando con información, imágenes, titulares y otros formatos sobre la gravedad del uso indebido de las bolsas de plásticos. Así, llegó un momento en el que se unieron mi experiencia personal y todo lo que me transmiten los medios. Pensé que algo no estábamos haciendo bien. Y como creía que no hacía mal a nuestra entidad, sino un bien a todos, quíse aportar mi voz y un toque de atención.

Manuel Salado sentado en un despacho

Participar en ONCE Innova

Entonces surgió el concurso de ideas de ONCE Innova, ahora con formato abierto ONCE Innova Emprendedores y me propuse participar. Una de mis propuestas tenía que ir encaminada al asunto de los plásticos. Me ilusionó mucho que desde Dirección General de la ONCE nos diesen la oportunidad de aportar, de entregar a nuestra casa ideas innovadoras y en busca de mejora para todos, que nuestra mente nos entrega de forma gratuita. Y así, yo ofrecí la mía: me pareció más responsable que los topes de cupones se envuelvan en bolsas de papel y en ellas, impresos, los datos de ese tope. Los libros de loterías de formato instantáneo (los rascas de la ONCE, por ejemplo) podrían estar envueltos también en una bolsa de papel con una pequeña ventana para la lectura de su código de barras y algún anagrama descriptivo del producto. En cuanto a los rollos de papel para los TPV, no es necesario que estén envueltos en bolsas de plástico. Si bien todos estos contenidos deben estar protegidos por un buen continente ya que la climatología, el manejo que hacemos con el material, el transporte, etc. no deben deteriorarlos, por lo que, finalmente, el actual paquete vendedor deberá ser sustituido por uno de plástico resistente biodegradable y reciclable.

Bien, pues esta propuesta fue seleccionada entre otras veintiuna que fueron finalistas del concurso. Eso me entusiasmó, me llenó de alegría. Pensé que esta preocupación no solo estaba en mí. Y llegó el 11 del 11 del 2019 y está idea, mi idea, ocupó un lugar entre otras tres finalistas. Entonces ya no fue sólo alegría, sino también orgullo. Íbamos a aportar a la sociedad un buen cambio y a nuestro medio ambiente un beneficio.

Este tipo de concursos es magnífico porque hay mucho potencial innovador ahí fuera, porque hay soluciones que no imaginamos pero que surgen en algún momento con un poco de voluntad y otro poco de impulso.

Manuel Salado, ONCE Fuengirola

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