¡Imparables!

El equipo femenino del Grupo Social ONCE posando ante la portería

15/Noviembre/2019

Deporte

Un buen día de verano vi una noticia en Ilunion sobre la creación de un equipo de fútbol femenino para una liga de empresas.  Me apunté sin leer por completo de lo que se trataba. Pensé que era una liga entre las empresas del Grupo Social ONCE de toda España. Cuál no sería mi sorpresa el primer día de entrenamiento, cuando los organizadores me dijeron que la Liga era... ¡con otras empresas de la Comunidad de Madrid! ¿Por qué no leí bien la convocatoria? ¿Cómo íbamos a jugar personas con diferentes discapacidades, sin apenas contacto con esa disciplina, contra empresas de todo tipo y, a buen seguro, con ninguna de sus componentes con discapacidad? No importaba, lo cierto es que empezó a embargarme una emoción y una ilusión indescriptible por el reto en mayúsculas que de nuevo teníamos. La oportunidad de sentirnos todas incluidas a través de lo que más une; un objetivo común.

Y allí estábamos el primer día de entrenamiento: 16 mujeres de Grupo Social ONCE con su entrenadora, Merche. Un lluvioso y frío miércoles, calentando alrededor de un campo que mi discapacidad visual no abarcaba por completo. Y desde este primer día todas coincidimos en que el objetivo era divertirse, hacer deporte y, cómo no, ir a por todas. Hay quién me pregunta cómo se me ocurre apuntarme a un deporte como el fútbol, y para jugar contra chicas sin discapacidad. La respuesta no es difícil: ilusión, responsabilidad hacia tus compañeras y hacia aquellos que representas y, la clave, afán de superación, el mismo que te impulsa diariamente cuando, como yo, tienes una discapacidad visual que te obliga a sortear continuamente obstáculos físicos y mentales. Por eso me calzo los tacos y echo a correr por el terreno de juego junto a mi equipo.

Primer partido

Disputamos el primer partido y, como lo importante es el resultado obtenido, resumo en un par de líneas como quedó el marcador: Lideramos la tabla con tres puntos al compañerismo, a la diversión, a una portera que sonreía con cada gol que paraba y con cada gol que encajaba, a los pases avisados con gritos para que las que no vemos, oyéramos  que nos iba a caer el balón cerca, a la “capi” que nos animaba - “¡grandes!”, nos jaleaba cada vez que tocábamos balón aunque fuera con la cara-, al constante grito de ánimo de un banquillo, en pie durante todo el partido, a una entrenadora y acompañantes entregados y a los goles soñados que pudimos hacer realidad. Como dice nuestra entrenadora: “Hemos perdido el primer partido, pero eso no ha hecho que desistamos en el intento, sino todo lo contrario, pues hay aún más ganas, si cabe, de volver a entrenar, ajustar detalles y, entre todas, mejorar”.

Y es que, ahora, después de unos meses entrenando, entendemos que el fútbol no es solo correr tras una pelota, es mucho más, hemos mencionado el esfuerzo y el compañerismo, añadimos la toma de decisiones, tácticas y, muy importante, morales. Somos todas diferentes y al mismo tiempo iguales. No sabemos si algún día seremos las mejores jugadoras, pero tenemos claro que somos el mejor equipo. Estamos convencidas de que saborearemos todo, derrotas y victorias y, sobre todo, los ratos que compartiremos todas las semanas, que nos van a dejar un souvenir: una foto de mujeres excepcionales,... imparables

Primera victoria

Llegó el segundo partido de la liga. Hubo algo que me sorprendió y que me dijo mi compañera Elena en el banquillo que me hizo que pensar hasta irme a dormir y fue: “Patri, lo estás haciendo genial pero no pidas más perdón, no lo sientas por cada cosa que haces y disfruta de lo bien que lo estás haciendo”. A esta chica, en la cual confío tanto y que tiene tanto que aportar, le doy las gracias por recordarme que igual que en el terreno de juego, no se puede estar pidiendo perdón por todo lo que una piensa que no hace bien, en mi día a día no puedo exigirme tanto y no puedo estar sintiendo que resto porque la verdad es que hubo un gol que evité como una profesional, tirándome al césped igual que cada día hay goles que evito y que suman y aportan a mi gente, a mi organización y a la sociedad en general y de los que me tengo que sentir orgullosa y muy válida.

Prueba de que estamos muy a la altura de lo que se espera de nosotras, fue cuando del banquillo rival oigo una voz que dice: “¡a la 19, cúbrela, no la dejes sola, cuidado con ella!”. Lo había escuchado de mis compañeras y pero escucharlo de las rivales fue especial, tanto que cuando vinieron a cubrirme no tuve otra cosa que decir: ¡por mí no te preocupes que no hay nada que temer, soy inofensiva…!

Y así llegó nuestra primera victoria, y seguimos liderando la tabla con 3 puntos a la humildad de un gol tímido y celebrado casi por lenguaje de signos; otros 3 puntos a la permanente sensación de alegría y celebración por las 14 de negro y de blanco que participábamos; y tres puntazos a los últimos abrazos y sonrisas de 16 de blanco y otras tantas de negro, fundidas en un gran compañerismo con botas de tacos y pisando fuerte.

¡A por todas! Porque el deporte, como la vida, demuestra que no debes rendirte nunca.

El Grupo Social ONCE participa en la Liga de las Empresas con otros dos equipos masculinos (uno juega los lunes y otro los miércoles), siendo un total 63 trabajadores y trabajadoras con y sin discapacidad los que cada semana se visten de corto para demostrar valores únicos de igualdad, unión y compañerismo sobre el terreno de juego.

Equipo Fútbol Femenino del Grupo Social ONCE

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