Capítulo 8

Servicios y recursos actuales

para las personas con sordoceguera

 

M.ª Altagracia Reguera Muñoz

 

 

 

Introducción

 

En el momento social actual una gran mayoría de los ciudadanos españoles tenemos perfectamente asumido el significado de los servicios sociales y la necesidad de existencia de una estructura pública que, complementada por una red de carácter privado, dé cobertura o solvente las carencias y necesidades que todos, como individuos incluidos en una colectividad social, podamos presentar.

 

Este capítulo pretende acercar los servicios sociales a todos aquellos que nunca se han detenido a pensar en la importancia de este sistema de protección social, en sus logros y carencias, ni en la importancia que la existencia de servicios específicos tiene para las personas con sordoceguera, pues la puesta en marcha de tales servicios puede facilitar el difícil proceso de integración social de la persona que, por su grave déficit sensorial, tiene reducida la capacidad de comunicarse con quienes le rodean.

 

Es importante hacer constar que, dada la heterogeneidad que presenta el conjunto de personas con sordoceguera, la necesidad de utilización de los servicios que en este capítulo se detallan no se genera siempre en el mismo orden, ni en el mismo momento de la vida de la persona, como tampoco aparece con la misma intensidad en cada caso la necesidad de ayuda en alguna de las áreas susceptibles de apoyo, pues los niveles de funcionamiento (y, consiguientemente, de autonomía) de las personas que componen dicho colectivo son, igualmente, diversos.

 

 

 

1.  Breve introducción a los servicios sociales

 

Como comentan todas las publicaciones que hacen referencia a este tema, conviene comenzar por reflexionar sobre el concepto en sí de los servicios sociales para llegar a observar el panorama actual de servicios dirigidos a personas sordociegas. Para ello, es necesario recordar la historia de la protección social en España, de forma que se pueda comprender el momento presente de este sistema público de protección.

 

Sus orígenes se remontan a los conceptos de caridad, asistencia y beneficencia, desde los cuales se pasó al establecimiento de un sistema de auxilio social de los ciudadanos con actividad laboral, quedando aún enmarcadas en el antiguo sistema de beneficencia aquellas personas no productivas. Los cambios políticos y normativos (la democratización, la Constitución de 1978) dan paso a la aparición de los principios de universalización de los derechos sociales, igualdad de oportunidades, solidaridad y participación social que establecen un nuevo modelo de Bienestar Social, enmarcado en el Estado Social y Democrático de Derecho en que nos encontramos, y desarrollado, en base a esos principios, en los sistemas: Educativo, Sanitario, de Pensiones y de Servicios Sociales (Maravall, Las Heras).

 

Sin embargo, es normal ese desconocimiento, aún mantenido, de las posibilidades reales del sistema y la falta de comprensión del carácter universal de los servicios sociales. Esta consideración es aún escasa, pues sigue siendo entendido como un sistema exclusivo para colectivos con necesidades especiales y, en cierta medida, marginales, debido al hecho de que si bien se han ido logrando consolidar los principios rectores arriba indicados en los sistemas educativo, sanitario y de pensiones, el sistema de servicios sociales sigue actuando en general con una oferta escasa y deficitaria.

 

Además de este principio de universalidad comentado, los demás principios rectores han determinado la configuración actual de los sistemas públicos de protección social. El principio de igualdad de oportunidades generó la puesta en práctica de planes específicos de atención a situaciones marginantes (Infancia y familia, Juventud, Igualdad hombre-mujer, Personas con discapacidad, Tercera edad, Presos, Minorías étnicas, Inmigrantes y refugiados, Personas sin hogar y Drogodependientes), los denominados Planes integrales para el desarrollo social y humano. Dentro de los mismos se encuadra, como se ha indicado, el Plan de acción para personas con discapacidad, que diseña las medidas de ayuda a dicho colectivo. El principio de Solidaridad y Participación Social dio lugar al establecimiento de un sistema público de gestión mixta, que combina la actuación de las administraciones públicas con la iniciativa privada.

 

Cuando en otros sistemas de protección las iniciativas pública y privada son significativas, ofreciéndose cobertura a una gran parte de la sociedad (casi a la totalidad), véase la protección sanitaria, la actuación en servicios sociales todavía deja mucho que desear tanto pública como privadamente. Como ejemplo baste señalar, relacionándolo con nuestro tema principal, que en las familias las personas de tercera edad y/o discapacitadas pueden llegar a convertirse en «cargas» para cuya atención la ayuda es limitada, acarreando grandes implicaciones en el devenir familiar.

 

Estando a punto de finalizar la vigencia del actual Plan de Acción para las Personas con Discapacidad, habría muchas cuestiones que cambiar. Uno de los cambios más recientes, centrándonos en la Comunidad Autónoma de Madrid, ha sido la conversión, puesta en práctica con fecha cercana, por el organismo responsable de los Servicios Sociales de la misma, y que es la declaración de gratuidad de las plazas en centros (de atención temprana, centros ocupacionales, centros de día, residencias y pisos tutelados) para las personas que presentan discapacidad, transformando las plazas subvencionadas en contratadas (Casado, 2001).

 

Considerando el colectivo de personas con sordoceguera, esta medida, positiva en principio, ofrece sus dificultades, si se liga a la realidad de que la asignación de centros/recursos para las personas con discapacidad se rige por el criterio de cercanía territorial del mismo con el domicilio de la persona, lo que da lugar, en el caso de las discapacidades minoritarias, a una posible mayor disgregación de la población componente del grupo. Esta separación limita, para las personas con discapacidad, en este caso con sordoceguera, por un lado, la relación con iguales en los centros (aspecto sumamente importante para personas con handicap comunicativo), y por otro, la rentabilización del aporte de recursos de apoyo a dichas personas por parte de otras entidades complementarias, en nuestro caso la ONCE.

 

Es en ese marco especial que supone el Plan de Acción para Personas con Discapacidad donde se encuadraría, con respecto a la Administración, la atención a las personas con sordoceguera.

 

Pero para que puedan diseñarse y constituirse servicios tan específicos como esta deficiencia singular requiere, son necesarias unas consideraciones previas, cuya consecución aún está camino de lograrse. Estos requisitos básicos son:

 

1- El reconocimiento de la discapacidad como una discapacidad concreta específica, con nombre propio y diferente de las de cualquier otra de las ya conocidas y catalogadas.

 

Este punto ya se ha mencionado en anteriores capítulos (v. capítulo 3) e implicaría la responsabilidad de los organismos competentes de la administración en la atención de la sordoceguera en igualdad con otras discapacidades.

 

2- La creación de una serie de servicios específicos que solventen las carencias derivadas concreta y directamente de la sordoceguera. Punto cuya consecución está directamente ligada al objetivo anterior.

 

Este aspecto conlleva un tema tan delicado para cualquier administración, ya sea pública o privada, como es la necesidad de dotar de una partida presupuestaria concreta, diferente y comprensiva, dentro de las políticas sociales y económicas de cada institución, que atendiera la que sería una «nueva» discapacidad.

 

En este punto, la sordoceguera podría enmarcarse próxima, en cuanto a servicios de atención, a las deficiencias que le son más cercanas, es decir, la ceguera y la deficiencia visual por una parte, y la sordera y la deficiencia auditiva por otra. Este acercamiento a ambas discapacidades sensoriales da lugar a que las personas con sordoceguera puedan beneficiarse de los servicios y recursos que actualmente existen ya para estos dos colectivos, si bien esta posibilidad de compartir recursos limita la atención de las necesidades concretas que se derivan del carácter específico de la sordoceguera.

 

La ONCE es la entidad que atiende esta discapacidad (respetando la idea de que es el resultado de la combinación de dos deficiencias sensoriales), desde sus propios servicios para afiliados, adaptando a las necesidades concretas a profesionales especialmente formados en sus equipos, por medio de la Unidad Técnica de Sordoceguera, creada para tal efecto, y con el soporte que la Fundación ONCE ofrece a las dos asociaciones implicadas: la Asociación de Sordociegos de España (ASOCIDE) y la Asociación de Padres de Sordociegos de España (APASCIDE).

 

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2.  Sordoceguera: discapacidad singular, servicios específicos

 

De esta forma, ni son útiles todos los servicios que existen para disfrute de las personas con sordera/deficiencia auditiva, ni todos los establecidos por el colectivo relacionado con la ceguera/deficiencia visual; ni todos los servicios que las personas con sordoceguera requieren específicamente existen aún.

           

Las personas con sordoceguera son, primeramente, personas con discapacidad y, como tales, comparten con quienes se ven afectadas por otras discapacidades una serie de necesidades comunes, las cuales están determinadas por todas las limitaciones que les impiden desarrollar una vida individual y social normal dentro del entorno concreto que les rodea.

 

En este sentido, si se comparan las publicaciones relacionadas con diferentes tipos de deficiencias y discapacidades, puede apreciarse que coinciden, dentro de la relatividad que las peculiaridades de cada discapacidad imponen, en una serie de áreas que definen cada una de las necesidades de la persona con discapacidad. De esta forma, para concretar con qué servicios debe contar una persona con sordoceguera para intentar paliar la minusvalía derivada de la discapacidad que presenta, es conveniente comenzar a observar, primeramente, su faceta de persona con discapacidad como marco general de sus necesidades, especificándose posteriormente las necesidades concretas generadas por las implicaciones que conlleva la sordoceguera. Esto significa que pueden marcarse determinados bloques temáticos sobre los que incidir para dotar de una situación de normalidad (o reforzarla) a la persona con cualquier tipo de discapacidad, bloques que se enumeran a continuación:

 

 

2.1. Áreas susceptibles de apoyo en el trabajo con una persona con discapacidad

 

·        Equilibrio personal

·        Atención médica

·        Familia

·        Educación                                             

·        Autonomía

·        Ayudas técnicas

·        Vivienda

·        Transporte

·        Empleo

·        Economía                                  

·        Ocio y tiempo libre

·        Plan de futuro     

 

Si aplicamos el binomio necesidad-recurso (es decir, la confrontación entre qué necesidades del colectivo están pendientes de ser cubiertas y cuáles son los recursos/servicios existentes para solventarlas), centrándonos en cada uno de dichos bloques temáticos y refiriéndonos concretamente a la discapacidad de la sordoceguera, su situación sería la expuesta a continuación.

 


2.2. Necesidades concretas de las personas con sordoceguera y servicios convenientes para paliarlas

 

(Este apartado está muy relacionado con todas las implicaciones y repercusiones que genera la sordoceguera en la persona que la padece; v. capítulo 5).

           

Al centrarnos en la sordoceguera como discapacidad concreta tenemos que incluir en el listado de bloques temáticos una nueva área de trabajo, la comunicación, sobre la que incidir de manera específica, pasando a ser el cuarto tema dentro del cuadro expuesto al hablar de la discapacidad en general.

 

Figura 1. Aspectos básicos sobre los que intervenir con una persona discapacitada y especificidad de intervención cuando se trata de personas con sordoceguera

 

 

2.2.1. Equilibrio personal

 

·        Servicio de información.

·        Servicio de apoyo psicológico y social.

·        Servicio de apoyo jurídico.

 

Entendiendo como equilibrio personal el nivel de madurez y bienestar emocional y sentimental que presenta la persona, aquellas que presentan sordoceguera han de contar con los servicios que a continuación se indican para este bloque temático, dada la incomunicación que supone la barrera sensorial:

 

Servicio de información

 

Las personas con sordoceguera necesitan ser informadas expresamente de cuanto acontece a su alrededor, teniendo posibilidades muy limitadas de obtener información (únicamente a través del sentido del olfato y del tacto, que no son canales de entrada de información a distancia, sino que cuentan con la necesidad de proximidad al objeto o situación. También pueden obtener información a través de los restos visuales y/o auditivos; sin embargo, al ser vías afectadas por una patología, nunca ofrecen información global o completamente certera de la realidad).

 

Servicio de apoyo psicológico y social

 

Como se señala en anteriores capítulos, concretamente, y como se apunta en este apartado, en el referente a las implicaciones de la sordoceguera en la persona, la dificultad comunicativa puede generar necesidad de apoyo psicológico y social, a través del cual van aprendiendo o reafirmando cuáles son las conductas personales y sociales adecuadas.

 

Servicio de apoyo jurídico

 

El apoyo jurídico es igualmente importante tanto para la persona con sordoceguera con nivel de funcionamiento suficiente para entender las normas legales estipuladas, como para su familia, en el caso de no poder ella hacerlo, pues pueden presentarse diferentes temas para los cuales se precise orientación jurídica, tales como tutela de la persona con sordoceguera, defensa de sus intereses personales, etc. (Es importante reflexionar sobre la circunstancia de que las personas con discapacidad, en mayor medida que en el caso de personas que no la presentan, y con motivo de su dependencia de terceros, pueden ser susceptibles de abusos o de actuaciones no deseadas por ellos que, en algunos casos, pueden incluso dar lugar a la necesidad de defensa jurídica).

 


2.2.2. Atención médica

 

·        Asesoramiento clínico adecuado.

·        Reconocimiento público de la discapacidad.

·        Investigación.

 

 

Recurso: Asesoramiento médico adecuado

 

Teniendo en cuenta que la sordoceguera no está oficialmente reconocida como discapacidad singular, los equipos médicos que atienden a las personas con patologías visuales y auditivas tienen dificultad para realizar un diagnóstico certero y temprano de esta discapacidad, aspecto muy relevante para encauzar la atención que esa persona con sordoceguera debe recibir.

 

Es importante comentar que, con relación al tema médico, en algunos países se aboga por contar con el recurso de personal médico de emergencia formado, específicamente, en el conocimiento de la discapacidad concreta de la sordoceguera, de forma que, si por alguna circunstancia los servicios de guía-interpretación no estuvieran disponibles, la persona con sordoceguera podría ser atendida en mejores condiciones (Konar, 1984). La falta de conocimiento por parte del personal médico del carácter único de esta discapacidad dificulta la atención a la persona con sordoceguera que está enferma (llegando, en algunos casos, a no poderse prestar dicha atención), especialmente en aquellos casos de sordoceguera congénita.

 

Un ejemplo claro es la dificultad de ofrecer a estas personas una adecuada atención odontológica. En muchas ocasiones se ha de pasar por una situación previa de entrenamiento a través de técnicas de role playing, o permitirles un conocimiento anticipado de la atención que van a recibir, mediante el acercamiento directo al personal médico, al material por ellos empleado, al lugar de la consulta, etc.

 

Hay que señalar que una parte del colectivo de personas con sordoceguera (casos de sordoceguera congénita) es incapaz de expresar su malestar o problemas de salud, traduciendo a veces esta dificultad en otras implicaciones posteriores como los problemas de comportamiento.

 

Servicio: Atención psicológica y psiquiátrica con formación específica

 

Por otro lado, el carácter aislante de esta discapacidad puede acarrear problemas de salud mental en las personas con sordoceguera, con lo que los apoyos psicológicos (e incluso psiquiátricos) son vitales, siendo muy problemática la realidad de la práctica inexistencia de psicólogos y psiquiatras formados en el tema de la sordoceguera, y, más aún, formados además en el uso de sistemas alternativos de comunicación, formación con la cual podrían atender de manera directa a la persona con sordoceguera. Hay que considerar que, aunque estos profesionales de la salud mental pueden contar con el recurso del guía-intérprete para comunicarse con la persona sordociega, en este tipo de contactos tan personales y delicados, la persona con sordoceguera puede estimar que su intimidad queda irremediablemente afectada.

 

Las necesidades médicas de este colectivo son, de esta forma, diversas, pues no hay que olvidar que deben partir de tener contacto continuo y periódico con otras disciplinas médicas directamente ligadas a la discapacidad, como son los servicios de otorrinolaringología u oftalmología.

 

Además de lo anteriormente expuesto, es bueno recordar el hecho de que muchas de las patologías que presentan las personas con sordoceguera son genéticamente hereditarias, con lo cual, el asesoramiento médico trasciende a la propia persona, debiendo extenderse a la totalidad de la unidad familiar.

 

 

2.2.3. Familia

           

·        Servicio de información y orientación familiar.

·        Intervención familiar: Formación en sordoceguera.

·        Intervención familiar: Formación en sistemas de comunicación alternativos y su adaptación táctil.

·        Programas de respiro familiar.

 

Las familias constituyen el sistema base de desarrollo y atención de cualquier persona, pero en mayor medida de una persona con necesidades especiales. Las familias de las personas con sordoceguera han de conocer el panorama actual de servicios dirigidos a la atención de este colectivo para poder prestar a su familiar un soporte emocional y estimulador, y que este pueda llegar a desarrollar una vida lo más independiente posible dentro de sus características concretas. Para ello, es vital que la familia entienda lo que implica esta deficiencia, su singularidad y las pautas adecuadas de actuación para con su familiar sordociego.

 

Servicio de formación a familiares en sistemas alternativos de comunicación

 

Han de aprender a superar el bloqueo comunicativo, acercándose a sistemas alternativos a la lengua oral a través de los cuales pueden recuperar o iniciar diálogo con la persona de la familia que presenta sordoceguera.

 

Servicio de intervención familiar y respiro:

 

La atención y ayuda a una persona con sordoceguera requiere gran dedicación. Cuando esta ayuda debe ofrecerse desde la unidad familiar, la dependencia de la persona con sordoceguera de uno o varios de los miembros de la familia puede acarrear en estos situaciones de saturación o cansancio, frustración/enfado, tras los cuales se rompe el normal equilibrio familiar. La familia puede caer en la sobreprotección o el desamparo de la persona con sordoceguera. Para la recuperación del necesario equilibrio la familia precisa de apoyo, a través de servicios de asesoramiento especializado y de determinadas actuaciones como, por ejemplo, de los denominados servicios de respiro familiar, por medio de los cuales la familia deja de hacerse cargo de la persona que presenta sordoceguera durante un período previamente pactado y sistematizado. Estos programas, que son tan frecuentes en colectivos que presentan otras discapacidades, son muy difíciles de desarrollar con el grupo de personas con sordoceguera, pues quienes vayan a ser sus responsables temporales han de conocer las implicaciones de la sordoceguera y manejar los sistemas de comunicación propios de la persona sordociega que tengan que atender, por lo que es difícil contar con profesionales y/o voluntarios específicamente preparados para ello.

 

En este momento, este servicio de respiro familiar puede prestarse únicamente desde la ONCE (donde no existe como tal, sino que es ofrecido de forma transversal mediante la puesta en practica de otros servicios —tales como los campamentos para niños y/o adultos con sordoceguera—, a través de los cuales se consigue ofrecer a la unidad familiar un período de relajación de sus responsabilidades de atención directa a la persona con sordoceguera) y desde la Asociación de Padres de Sordociegos de España (APASCIDE), cuya finalidad es la ayuda a familias afectadas por esta problemática, y que, en este momento, ha desarrollado un servicio específico en este sentido.

 

 

2.2.4. Comunicación

 

·        Ayudas técnicas y tecnológicas para la comunicación.

·        Servicio de guías-intérpretes y mediadores.

·        Enseñanza de sistemas alternativos de comunicación.

 

Este es el área de afectación específica de esta discapacidad, y alrededor de la cual deben estructurarse el resto de servicios ofrecidos a las personas con sordoceguera. Por esta razón, la comunicación es un tema que reiteradamente va a aparecer de forma directa o indirecta al hablar del resto de las necesidades que les son propias y servicios con que deben contar las personas que presentan sordoceguera. Es por ello que a dos de estos servicios —las ayudas técnicas y los servicios de guía-interpretación y mediación— se les dedica mención especial en otros capítulos.

 

Es importante indicar la necesidad que tienen las personas con sordoceguera de aprender (normalmente no con la facilidad o fluidez del normal aprendizaje del habla, sino bajo entrenamiento específico) a comunicarse con las personas de su entorno familiar y social (enmarcando la comunicación dentro del concepto de «comunicación total», es decir, que puedan emplear alguno o varios de la totalidad de sistemas disponibles para que puedan establecerse vínculos de entendimiento), o de adaptar el sistema comunicativo que empleaban a través de su nuevo canal de recepción de la información, el tacto, sentido ajeno, sin embargo, a la mayoría social que las incluye. Para ello, es conveniente contar con servicios de formación específica, como los enumerados en el apartado que hace referencia a las funciones de la Unidad Técnica de Sordoceguera y a los Programas específicos para personas sordociegas llevados a cabo en el Centro de Recursos Educativos de la ONCE en Madrid.

 

 

2.2.5. Educación                                        

 

·        Modalidades educativas: Educación específica y educación integrada.

 

En este área es importante considerar una estructura piramidal formada por la educación, en el sentido de adquisición de normas y pautas sociales propias de la sociedad en la que la persona se desenvuelve, y la instrucción, entendiendo como tal la asimilación de contenidos concretos. Una instrucción no es posible sin educación previa. Al hablar del acceso a la educación de las personas con sordoceguera hay que recordar la heterogeneidad de este colectivo. A pesar de esta consideración, según la cual no pueden realizarse generalizaciones, dadas las significativas diferencias existentes entre personas con sordoceguera de distintos grupos, podría indicarse que una parte importante de esta población no accede a niveles de instrucción adecuados, siendo ya complejo su proceso educativo. Las deficiencias generadas en este área (bajo nivel formativo, incomprensión de normas sociales adecuadas, etc.) acarrean implicaciones en muchas de las demás áreas susceptibles de atención, como la laboral.


Servicios educativos: Educación específica y en régimen de integración

 

La labor de atención educativa de las personas que presentan sordoceguera en España actualmente es desarrollada por la ONCE. Las personas con sordoceguera pueden acceder a dos modalidades educativas: su inclusión en procesos de educación en integración (en centros ordinarios y específicos de otras discapacidades, como los propios para personas con sordera o para personas con discapacidad mental), contando con apoyo específico como complemento de la misma —mediadores y guías-intérpretes como recurso más específico, entre otros—, y la escolarización en Aulas Específicas para personas con sordoceguera, dentro de un Centro de Recursos Educativos para personas ciegas/deficientes visuales de la ONCE.

 

Las personas con sordoceguera adquirida, que habitualmente se han desarrollado en un entorno educativo concreto y han adquirido una formación determinada, pueden tener que reiniciar su proceso educativo/instructivo, pues su formación se asentaba en la/s capacidad/es sensorial/es que han perdido.

 

Las personas con sordoceguera congénita suelen tener muy limitados sus logros educativos, necesitan desarrollar la capacidad de poderse comunicar y expresar sus sentimientos, y avanzar en el proceso de autogobierno de sí mismos (v. capítulo 6).

 

 

2.2.6. Autonomía y ayudas técnicas       

                       

·        Servicio de rehabilitación:

a) Rehabilitación visual y auditiva — Ayudas ópticas y auditivas.

b) Rehabilitación en vida diaria y en movilidad — Ayudas para el hogar y ayudas para telecomunicación (Tecnología específica y Servicio del Centro de Intermediación para Personas Sordas del IMSERSO).

·        Servicio de guías-intérpretes y servicio de mediadores.

·        Servicio de voluntariado.

Al igual que para la educación se hace mención expresa sobre la necesidad de apoyo en esta parcela del desarrollo personal, la rehabilitación se detalla en los apartados correspondientes (v. capítulos 9 y 10). Las personas con sordoceguera necesitan contar con los medios técnicos y recursos humanos precisos para salvar la barrera comunicativa y social que genera esta discapacidad. Necesitan entrenamientos específicos y poder recibirlos en sus diferentes sistemas de comunicación mediante adaptaciones tecnológicas o personas que actúen como nexos entre ellos y el entorno, para llegar a poder desarrollar una vida independiente y ser reconocidos como miembros útiles de la sociedad. Aquí, igualmente, hay que recordar las limitaciones que imponen los diferentes tipos de sordoceguera y consiguientemente, los distintos grados de autonomía a la que, según el grupo al que pertenezca, puede alcanzar la persona que presenta sordoceguera.

 

 

Servicio de guías-intérpretes y de mediadores

 

Es importante hacer mención especial de ellos, pues son los servicios que más directamente conectan a la persona con sordoceguera con su entorno habitual. Si la persona presenta alto nivel de funcionamiento utilizará el servicio de guía-interpretación, mientras que si el nivel de funcionamiento es menor será recomendable la actuación del mediador, apoyado y dirigido por otros profesionales de referencia (el profesor, el psicólogo o el profesional técnico mas relacionado con la actividad a desarrollar por la persona con sordoceguera).

 

El servicio de guías-intérpretes es gratuito para la persona sordociega y/o sus familiares, gracias a la colaboración de la Fundación ONCE como soporte económico de la Asociación de Sordociegos de España (en adelante, ASOCIDE), proveedor principal del servicio en la actualidad. Para la puesta en práctica del servicio de guías-intérpretes, y a la fecha de la publicación de este libro, existen convenios de colaboración establecidos entre ASOCIDE y distintas federaciones regionales de asociaciones de sordos, concretamente en las comunidades de Andalucía, Aragón, Cataluña, Galicia y la Comunidad Valenciana. Estas federaciones gestionan el servicio y proporcionan el guía-intérprete a aquella persona sordociega que lo necesita, gracias a la aportación de recursos que para ello realiza ASOCIDE. En la comunidad de Madrid es esta asociación la que lo hace directamente.

 

Para acceder al mismo se debe contactar con ASOCIDE o la Federación de sordos correspondiente, indicando el motivo para el cual es requerido el guía-intérprete así como los datos personales del usuario del mismo. La indicación de la razón por la cual se solicita es imprescindible, pues el servicio, como arriba se ha indicado, cuenta con un presupuesto limitado y no siempre puede darse cobertura a las peticiones de interpretación de las personas sordociegas. Hay que considerar que la persona sordociega se encuentra con una necesidad constante de intercambios comunicativos apoyados, pues, como se ha dicho, la comunicación es el área en que este colectivo aparece especialmente deficitario, de forma que para este servicio resulta imposible solventar la totalidad de esta laguna, debiendo delimitar su actuación en aquellos temas que son de especial relevancia, tales como citas médicas, consultas jurídicas, etc.

 

La petición del servicio puede hacerse en directo, acercándose a la sede de dicha asociación, o a distancia, por vía telefónica, fax o el correo electrónico de la misma, y siempre debe solicitarse el guía-intérprete con al menos tres días de antelación con respecto a la fecha de realización del servicio, de forma que este pueda ser coordinado por los responsables de organización del mismo, y se garantice así una correcta atención a la persona sordociega.

 

Otro aspecto importante y de obligado cumplimiento es la necesidad de puntualidad a la hora de la realización del mismo (tanto para la persona sordociega como para el guía-intérprete). Habitualmente se cita al profesional en el lugar en que va a desarrollarse la interpretación, aunque si la persona sordociega no es capaz por sí misma de llegar a este lugar se puede solicitar el ser guiado o acompañado desde el domicilio particular hasta el lugar del servicio.

 

Los guías-intérpretes han de respetar los principios recogidos en su código deontológico, como en cualquier otra profesión de lo social, atendiendo principalmente a la confidencialidad y al respeto a las decisiones de la persona sordociega a la que se ayuda.

 

Con respecto al servicio de mediadores cabe mencionar que, habitualmente, forma parte de una atención más completa (como parte de un programa concreto) que es ofrecida a la persona sordociega y, previa petición del interesado o por estimación del equipo que supervisa el caso, se posibilita el apoyo mediante este servicio. Igualmente, se solicita contactando con ASOCIDE, e incluso con la ONCE, pues este servicio se cubre a través de la estrecha colaboración entre ambas entidades. Se trata igualmente de un servicio sujeto a limitaciones presupuestarias, por lo que la necesidad de uso del mismo debe estar debidamente justificada.

 

Foto 1. El servicio de guía-interpretación da respuesta a las diferentes necesidades comunicativas de las personas con sordoceguera

 

 

Servicio de voluntariado

 

Cabe comentar lo que anteriormente se ha esbozado, es decir, la dificultad de contar con personas que, a título voluntario, puedan ofrecer apoyo a la persona con sordoceguera, pues no es normal que el voluntario conozca los sistemas de comunicación que las personas con sordoceguera precisan.

 

Las personas que han dedicado tiempo para su formación en aspectos relacionados con esta discapacidad concreta suelen querer ver recompensada su preparación mediante actividad de tipo laboral. Otro grupo de personas que podría colaborar con el servicio de voluntariado, conocedor, en ocasiones, de sistemas alternativos de comunicación, vendría a ser el formado por familiares/amigos de la persona con sordoceguera, pero en este caso la dependencia que suele conllevar la cercanía de la persona que presenta sordoceguera y el exceso de dedicación que ello implica para el familiar, suele frenar su decisión de colaborar de manera voluntaria con casos de características similares.

 

El servicio de voluntariado para personas con sordoceguera se presta en este momento desde dos entidades: ONCE y APASCIDE. En cada una de ellas el papel del voluntario cubre lagunas diferentes. En la ONCE, el servicio de voluntariado que hasta este momento colabora con las personas sordociegas suele desarrollar las funciones de acompañamiento, bien porque la persona con sordoceguera que carece de familiares/conocidos cercanos que puedan apoyarle no ha completado su proceso de rehabilitación y no puede desplazarse de forma autónoma, o bien porque otro tipo de razones le impiden hacerlo (razones psicológicas, por ejemplo). El voluntariado de APASCIDE tiende a estar más dirigido al apoyo del ocio y tiempo libre de los niños.

 

 

2.2.7. Vivienda y alojamiento

 

·        Opciones residenciales para una vida independiente.

·        Servicio de ayuda a domicilio con formación específica en comunicación y sordoceguera.

·        Centros residenciales de agrupación específica.

 

Este punto resume uno de los objetivos principales de la atención a las personas con discapacidad: la posibilidad de que puedan vivir de manera independiente o semi-independiente.

 

En el caso de las personas que presentan sordoceguera, para que esto ocurra han de cuidarse varios aspectos, tales como la adaptación del domicilio con ayudas técnicas de supresión de la barrera sensorial (avisos luminosos, vibratorios y táctiles, sistema de telecomunicación con el entorno exterior...) y la necesidad de apoyo en diferente grado con relación al tipo de sordoceguera.

 

Las personas con sordoceguera congénita normalmente residen con su unidad familiar o en centros de carácter educativo o asistencial. Necesitan contar con programas de entrenamiento muy específicos para desarrollar habilidades propias de una vida autónoma y, en muchas ocasiones, nunca dejan de necesitar protección o supervisión significativa.

 

Las personas con sordoceguera adquirida pueden ser o haber sido responsables de la unidad familiar, con lo cual podrían acceder con mayor facilidad a una vida independiente, con programas de entrenamiento de habilidades de menor duración. Necesitan adaptar su comunicación y encontrar sistemas que puedan ser válidos para desarrollar actividades necesarias para gobernar un hogar y que impliquen a terceras personas (compras, gestiones bancarias, etc.).

 

Para dar cobertura a la totalidad del colectivo de personas con sordoceguera, las opciones residenciales deberían contemplar: agrupaciones de hogares específicos, viviendas tuteladas, viviendas semi-supervisadas compartidas o no, centros de carácter residencial donde preferiblemente pudieran alojarse varias personas con sordoceguera (mejor aún si fueran del mismo tipo de grupo) de forma que tuvieran otras personas válidas en los sistemas de comunicación que les son propios.

 

Como muchas de las personas que no pueden valerse enteramente por sí mismas dentro de su hogar, en muchas ocasiones necesitan disponer de otro servicio específico de apoyo a la vivienda independiente, concretamente del S.A.D., Servicio de Ayuda a Domicilio, servicio que en el caso de las personas con sordoceguera puede ser difícil de prestar debido a la dificultad de acercamiento a la persona del auxiliar que desarrolle la labor de apoyo y la complicada posibilidad de comunicación entre ambas.

 

Actualmente, una gran mayoría de las personas que presentan sordoceguera reside con la familia o en centros de carácter residencial propios de otras discapacidades, en los que, en muchas ocasiones, no cuentan con personas de características similares a las suyas, pudiendo distar mucho del resto de la población alojada en dicho centro, lo que se ha comprobado puede llegar a generar (si no se les proporcionan situaciones de apoyo comunicativo y social) la aparición de serias alteraciones en la salud mental de la persona sordociega, que pueden exteriorizarse a través de problemas de comportamiento hacia las personas que les rodean.

 

 

2.2.8. Transporte

 

Un problema añadido es la dificultad al realizar trayectos en la calle de manera completamente independiente, especialmente si estos son muy largos, de forma que convendría que la vivienda pudiera estar situada en una zona donde tengan cerca servicios generales y recursos específicos que puedan servirles de apoyo. No existen aún servicios específicos de transporte para las personas con sordoceguera, ni en la etapa escolar, ni en el momento de la independencia personal, de forma que, si la persona no es válida en su movilidad, suele ser acompañada por familiares, teniendo la posibilidad, como ya se ha indicado, de utilizar el servicio de voluntariado con esta finalidad, en el caso de que carezca de personas cercanas que puedan ayudarla.

 

 

2.2.9. Empleo

 

·        Servicio de entrenamiento prelaboral y laboral.

·        Servicio de promoción de su accesibilidad al empleo ordinario.

·        Empleo protegido.

 

El problema de la comunicación establece una barrera para la vida independiente de la persona con sordoceguera pues, como ya se ha comentado, frena su posibilidad de establecer relaciones sociales. Consecuentemente, el acceso al empleo de una persona que presenta sordoceguera es doblemente difícil por las siguientes razones:

 

·        El limitado número de tareas productivas que la persona puede desarrollar en un entorno mercantil.

·        La dificultad de comunicación con sus compañeros de empleo y sus responsables.

·        La práctica imposibilidad de desarrollar actividades laborales basadas en el trato con el público.

·        La necesidad de adaptaciones al puesto de trabajo y el elevado coste de algunas de ellas.

 

Estas dificultades se minimizan si la persona ha podido contar con una formación específica, un entrenamiento previo a su incorporación al empleo, ayuda en la localización del mismo, un fuerte apoyo en el momento en que esta incorporación se produzca y un seguimiento de sus posibles dificultades a lo largo de la realización del mismo, durante el cual se retomen de forma puntual los apoyos necesarios.

 

Una de las aulas específicas de sordoceguera del Centro de Recursos Educativos de la ONCE en Madrid está concretamente dedicada a la preparación de los alumnos con sordoceguera durante la etapa escolar en actividades prelaborales, de forma que puedan, según sus diferentes niveles de funcionamiento, intentar acceder a desarrollar una actividad ocupacional o laboral, si encontrasen la oportunidad de ello.

 

La mayoría de las personas con sordoceguera que han podido acceder al empleo lo realizan en empresas de empleo protegido.

 

Las personas con sordoceguera adquirida suelen encontrarse con la necesidad de reorientar su vida laboral y establecer una nueva, pues suele ser complejo adaptar el puesto desempeñado anteriormente al sobrevenirles la sordoceguera, pues el trabajo solía centrarse en la utilización del sentido o los sentidos que conservaban. Muchas de estas personas optan o se ven abocadas a pasar a ser beneficiarios de pensiones de incapacidad.

 

Foto 2. Acceso al empleo de las personas con sordoceguera

 

 

 

2.2.10. Economía                                      

 

·        Prestaciones económicas.

·        Descuentos especiales: deducciones fiscales...

 

Las especiales necesidades de las personas con discapacidad generan muchos gastos extras en la unidad familiar. Cuando la persona presenta sordoceguera los gastos son muy variados y están en relación con la autonomía de esa persona y el uso de ayudas ópticas, auditivas y de comunicación, tiflotécnicas y para el hogar, así como tratamientos específicamente derivados de la discapacidad, como logopedia y otros más puntuales como fisioterapia (pues en ocasiones la sordoceguera aparece como parte de un síndrome concreto que precisa de tal atención).

 

Para cubrir todas esas necesidades la Administración pública establece una serie de prestaciones dirigidas a las personas con minusvalía y descuentos o beneficios en determinadas actividades (especificadas en el apartado 5 de este capítulo). Paralelamente, la ONCE cuenta con un servicio de Prestaciones Educativas y Económicas, de carácter complementario, que ya estima las necesidades concretas derivadas de la ceguera/deficiencia visual y las prescripciones técnicas propias de la rehabilitación de la persona, contemplando estas necesidades, cuando es posible y con carácter especial, cuando se derivan de la sordoceguera.

 

Igualmente, la Fundación ONCE, como entidad que apoya a la generalidad de las personas con discapacidad (y que no se centra únicamente, como es el caso de la ONCE, en el apoyo a personas con ceguera/deficiencia visual), ofrece la posibilidad de plantear necesidades concretas no cubiertas desde otras entidades, en mayor medida las relacionadas con el entorno laboral.

 

 

2.2.11. Ocio y tiempo libre

                                  

·        Accesibilidad a actividades ordinarias de ocio y deporte.

 

Una de las consecuencias de la carencia o dificultad de establecer relaciones sociales y de compleja vía de acceso a una actividad laboral por parte de las personas sordociegas es la realidad de contar con exceso de tiempo no ocupado, con las consiguientes implicaciones psicológicas que este vacío conlleva, tal y como se menciona en capítulos anteriores. Se puede contar con los siguientes servicios para paliar o incidir en este área de tanto interés para las personas sordociegas:

 

Actividades lúdico-culturales para adultos, realizadas desde su asociación específica de adultos, ASOCIDE, tanto en Madrid, como en aquellas Delegaciones Territoriales que tiene en algunas comunidades autónomas. Se trata de reuniones centradas en temas de interés que permiten el intercambio comunicativo entre personas con sordoceguera en un entorno relajado, así como la realización de visitas, excursiones y convivencias, a través de las cuales pueden contactar con iguales al tiempo que desarrollan actividades recreativas.

 

Paralelamente a estas actividades de ASOCIDE, desde algunas Delegaciones Territoriales de la ONCE se está gestionando y facilitando la posibilidad de inclusión de personas con sordoceguera, con apoyo específico, en algunas de las actividades que se realizan para personas afiliadas que no presentan sordoceguera, o la promoción de determinadas actividades asequibles para este grupo de población. Para ello, se está contando con el servicio de voluntariado de la entidad, e incluso recabándose nuevos voluntarios entre las asociaciones relacionadas con el entorno de la deficiencia auditiva, de forma que dichas personas, que posteriormente apoyarán altruistamente a las personas con sordoceguera, puedan conocer de antemano alguno de los sistemas de comunicación alternativos al lenguaje oral (aunque desconozcan la adaptación al tacto del mismo), pues son esos mismos sistemas los que las personas que presentan sordoceguera suelen utilizar.

 

Actividades lúdicas para grupo de jóvenes con sordoceguera. Tienen lugar, con objetivos similares a los anteriormente indicados, gracias a la colaboración entre ASOCIDE y el Programa de atención a personas con sordoceguera de la ONCE, y están dirigidas al grupo de población que pasa de la minoría a la mayoría de edad, con todo lo que este cambio supone.

 

Actividades para menores con sordoceguera. Si el menor está escolarizado en el centro específico de la ONCE, es el equipo de este quien ajusta y programa actividades de ocio para aquellos tiempos no escolares. Si es atendido en régimen de educación integrada, es el equipo de integrada del Programa de atención educativa a personas con sordoceguera de la ONCE quien realiza actividades puntuales dirigidas al colectivo de alumnos que presentan sordoceguera (encuentros, excursiones, etc.).

 

Paralelamente, existe en verano para todos los menores sordociegos, por su condición de afiliados a la ONCE, la posibilidad de participación en campamentos que esta entidad organiza para la generalidad de sus afiliados, incluyéndoles en grupos más grandes, compuestos por otros niños con deficiencia visual, y apoyados expresamente por personal con formación específica en sordoceguera.

 

En esta línea APASCIDE, como asociación de padres, realiza actividades que también combinan aspectos recreativos.

 

El acceso al deporte de las personas que presentan sordoceguera, por el apoyo concreto que la realización de cualquier actividad deportiva puede generar, es aún limitado, y es la ONCE únicamente quien en este momento ofrece esta posibilidad.

 

 

2.2.12. Plan de futuro

 

·        Previsión del futuro de la persona con sordoceguera (económico, residencial…).

·        Apoyo a las personas con sordoceguera de la tercera edad.

 

Cuando la persona que presenta sordoceguera, con un nivel de funcionamiento que no le hace capaz de autogobernarse, se hace adulta, pueden llegar a faltar las personas que durante toda la vida han sido sus responsables (habitualmente padres), por lo que es importante que pudieran contar, en la línea con que cuentan otras discapacidades, con servicios de protección tutelar que, conociendo la discapacidad específica y sus implicaciones comunicativas y sociales, complementasen el apoyo familiar con el que cada persona con sordoceguera contase. Este es un punto aún por desarrollar por los diferentes grupos y entidades dedicados a la atención de este colectivo.

 

Cuadro 1

 

NECESIDAD

SERVICIO

Equilibrio personal

* Servicio de información

* Servicio de apoyo psicológico y social

* Servicio de apoyo jurídico

 

Atención médica

* Asesoramiento clínico adecuado

* Reconocimiento público de la discapacidad

* Investigación

 

Familia

* Servicio de información y orientación familiar

* Intervención familiar: Formación en sordoceguera

* Intervención familiar: Formación en sistemas de comunicación alternativos y su adaptación táctil

* Programas de respiro familiar

 

Comunicación

* Ayudas tecnológicas para la comunicación

* Servicio de guías-intérpretes y mediadores

* Enseñanza de sistemas alternativos de comunicación

 

Educación

* Modalidades educativas: educación específica y educación integrada

 

Autonomía y ayudas técnicas

 

* Servicio de rehabilitación:

 

* Servicio de guías-intérpretes y mediadores

* Servicio de voluntariado

Visual y auditiva

En vida diaria y en movilidad

Vivienda y alojamiento

* Opciones residenciales para una vida independiente

* Servicio de ayuda a domicilio con formación específica en comunicación y sordoceguera

* Centros residenciales de agrupación específica

 

Transporte

 

 

Empleo

* Servicio de entrenamiento prelaboral y laboral

* Servicio de promoción de su accesibilidad al empleo ordinario

* Empleo protegido

 

Economía

* Prestaciones económicas

* Descuentos especiales

 

Ocio y tiempo libre

* Accesibilidad a actividades ordinarias de ocio y deporte

 

Plan de futuro

* Previsión del futuro de la persona sordociega (económico, residencial…)

* Apoyo a las personas sordociegas de la tercera edad

 

 

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3.  Entidades que ofrecen servicios y recursos a personas que presentan sordoceguera en España

 

3.1. ONCE

 

En España, el grueso de la atención a las personas con sordoceguera no se ofrece directamente desde la Administración pública, sino que se ubica en la organización establecida por y para el colectivo de personas ciegas y deficientes visuales, la ONCE. Los servicios que esta Entidad establece deben ser complementarios y subsidiarios a los establecidos por las administraciones públicas y específicos respecto a la discapacidad para cuya atención fue creada.

           

«La Organización Nacional de Ciegos Españoles, es una corporación de Derecho público de carácter social, con personalidad jurídica propia y plena capacidad de obrar, que desarrolla su actividad en todo el territorio nacional bajo el protectorado del Estado.»

 

La ONCE, con sesenta y cinco años de historia, tiene una larga tradición de prestación de servicios sociales para el colectivo de personas que la compone, y ya desde 1987 se ha intervenido con el heterogéneo grupo de personas que presentan sordoceguera (Gómez, 2000). Sin embargo, es en el momento actual cuando está más ampliamente estructurada la atención a esta población específica.

 

El primer requisito que cualquier persona debe cumplir para ser atendido por la ONCE es haber obtenido la afiliación a la misma. El servicio de afiliación comprueba la situación visual de la persona susceptible de atención y ofrece esta condición de afiliado siempre que la persona cumpla con los siguientes requisitos:

 

-          Que su agudeza visual sea igual o inferior a 0,1 (1/10 en la escala de Wecker), obtenido con la mejor corrección óptica posible.

-          Que su campo visual esté disminuido a 10 grados o menos.

 

Actualmente, la ONCE pasa por una fase de modernización de sus sistemas de prestación de servicios sociales a sus afiliados. Desde fecha relativamente reciente en la entidad se está poniendo en práctica un Nuevo Modelo de Servicios Sociales que intenta mejorar la atención a las personas con ceguera /deficiencia visual y sordoceguera.

 

El nuevo modelo de servicios sociales de la ONCE está, por tanto, recién estrenado en términos prácticos. Sin embargo, perfila y define la intervención que ya se venía realizando con cada afiliado.

 

Según este modelo, es necesario realizar lo que se denomina «Plan Individualizado de Atención», que globaliza la actuación a desarrollar por parte de los diferentes profesionales que conforman los Equipos de Atención Interdisciplinar de la ONCE. En el mismo se recogen, por tanto, todos los aspectos derivados de las necesidades de cada individuo concreto, temporalizando la atención y el ofrecimiento de los diferentes servicios que requiere y a que podrá optar. En nuestro caso concreto, recoge las necesidades y atención específica prestada a las personas con sordoceguera.

 

Este plan individual permite, pues, excluir la generalización de la intervención, en la que en muchas ocasiones se cae dado que se está hablando de un colectivo con necesidades comunes, para poderse centrar en el individuo como persona conformada de acuerdo a unas circunstancias y factores específicos que la definen y que enmarcan sus necesidades propias y personales.

 

Esta consideración es especialmente importante al hablar de la prestación de servicios a las personas que presentan sordoceguera. Ya se ha mencionado en capítulos anteriores el carácter de heterogeneidad del colectivo, en base a diferentes factores (etiología, grado, orden y edad de aparición…; v. capítulo 3). Evidentemente, por tanto, y a pesar de que puede establecerse un grupo básico de necesidades comunes a todo el colectivo (que aparecerán en diferentes momentos de cada devenir personal), las carencias sobre las que intervenir no serán las mismas en cada caso y, consecuentemente, los servicios a que deberán optar tampoco irán parejos en todos los casos.

 

El plan individual de atención habrá de confrontarse con la propia persona con sordoceguera susceptible de ser objeto del mismo, quien deberá firmar el compromiso de su aceptación y puesta en práctica. Dicho plan recogerá tanto las necesidades que subjetivamente demanda y siente el propio sujeto, como las que objetivamente, desde la perspectiva que le es propia, observe el profesional responsable de su elaboración.

 

Este sistema de servicios sociales pretende actuar sobre las carencias derivadas, en nuestro caso, de la sordoceguera, incidiendo en dos objetivos principales: el restablecimiento o la consecución de un nivel adecuado de autonomía personal de cada individuo y la integración social de la persona.

 

Estos dos objetivos resumen y justifican todos los servicios que se ofrecen desde la ONCE, pues cada uno engloba, a su vez, varios apartados, expuestos en el siguiente desarrollo:

 

 

1.   De autonomía personal:

 

a) Apoyo psicosocial

 

·        Orientación personal y entrenamiento en habilidades para la adaptación a la ceguera o deficiencia visual.

·        Sensibilización sobre la prevención de la ceguera y deficiencia visual.

 

b) Rehabilitación integral

 

·        Estimulación visual.

·        Entrenamiento en ayudas para baja visión.

·        Entrenamiento en habilidades visuales.

·        Adiestramiento sensorial.

·        Orientación: Adiestramiento para la organización de las relaciones espaciales o comprensión conceptual del ambiente.

·        Entrenamiento en estrategias de resolución de problemas de autonomía personal.

·        Entrenamiento en habilidades de interacción con el público.

·        Movilidad: Instrucción en técnicas de protección personal, de desplazamiento con guía vidente y con auxiliares de movilidad (bastón, perro-guía, dispositivos ópticos y electrónicos, planos, etc.).

·        Adiestramiento en habilidades para la vida diaria.

·        Orientación para la adecuación al entorno personal.

 

c) Comunicación y acceso a la información

 

·        Instrucción en braille.

·        Instrucción en el uso de dispositivos tecnológicos de comunicación y acceso a la información (adaptaciones para el manejo del ordenador, máquina de escribir braille, braille computerizado, etc.).

 

d) Facilitadores de la autonomía personal

 

·        Disponibilidad y, en su caso, facilitación en la adquisición de:

-         Dispositivos, ayudas y tecnología específica.

-         Material adaptado.

-         Material en soportes accesibles (braille, grabación en formato sonoro e informático...).

-         Ayudas ópticas, no ópticas y electrónicas.

·        Formación y apoyo familiar.

·        Asesoramiento a otras instituciones para la accesibilidad y adecuación de ambientes físicos.

·        Formación y asesoramiento a profesionales externos, voluntariado, etc.

 

 

2. De ayuda a la integración social

 

a) Servicios de atención educativa

 

·        Intervención temprana o preescolar.

·        Asesoramiento familiar en la elección del entorno de escolarización.

·        Formación y apoyo familiar.

·        Asesoramiento y orientación al centro escolar/profesor de aula sobre adaptaciones curriculares.

·        Impartición de enseñanzas regladas y no regladas en centros específicos.

·        Intervención en ámbitos residenciales.

·        Asesoramiento al centro/profesor de aula y/o atención individual de las diversificaciones del currículo y en aquellas materias que presenten dificultades en virtud de la ceguera o deficiencia visual del alumno.

-         Estimulación y entrenamiento visual.

-         Orientación y movilidad.

-         Habilidades para la vida diaria.

-         Braille.

-         Habilidades sociales e interpersonales.

-         Ocio y tiempo libre.

-         Deporte.

-         Utilización de dispositivos y tecnologías de comunicación y acceso a la información.

-         Orientación vocacional, profesional y para la vida independiente.

·        Adaptación tecnológica del puesto escolar.

·        Disponibilidad y, en su caso, facilitación en la adquisición de:

-         Dispositivos, ayudas y tecnologías específicas.

-         Material escolar y didáctico adaptado.

-         Material de lectura —académico y recreativo— en soportes accesibles (braille, grabado en formato sonoro e informático).

·        Becas y ayudas al estudio (C-6/98).

 

 

b)   Servicios de apoyo al empleo

 

·        Orientados a la demanda de empleo:

-         Gestión de una bolsa de demandantes de empleo y de mejora de empleo.

-         Diagnóstico y definición de perfiles psicoprofesionales de demandantes.

-         Orientación profesional mediante planes, itinerarios profesionales personalizados.

·        Orientados a la captación de ofertas de empleo:

-         Captación y gestión de ofertas de empleo.

-         Análisis prospectivo del mercado laboral.

-         Asesoramiento a empleadores.

·        Orientados al ajuste profesional entre oferta y demanda:

-         Intermediación entre oferta y demanda.

-         Capacitación profesional mediante formación y prácticas.

-         Adaptación del puesto de trabajo, prácticas y pruebas de acceso al empleo.

-         Apoyo en las iniciativas de autoempleo mediante formación, asesoramiento y, en su caso, apoyo financiero.

-         Apoyo y asesoramiento a afiliados ya ocupados.

 

c)   Servicios de promoción cultural, recreativa, artística y deportiva.

 

·        Asesoramiento personal en ocupación del tiempo libre y actividades de ocio.

·        Disponibilidad y, en su caso, facilitación en la adquisición de:

-         Materiales adaptados para el ocio y tiempo libre personal.

-         Material de lectura en soportes accesibles (braille, grabación en formato sonoro e informático).

-         Material audiovisual accesible mediante audiodescripción.

·        Asesoramiento a otras instituciones sobre manifestaciones culturales, artísticas, deportivas y recreativas.

·        Organización de actividades recreativas, culturales, artísticas y deportivas, incluyendo el deporte de competición.

·        Ayudas económicas para el desarrollo cultural, artístico y deportivo.

 

d)   Servicios de apoyo al bienestar social básico

 

·        Ayudas y prestaciones económicas para el logro de niveles aceptables de bienestar e integración social (con carácter complementario y subsidiario de las del sector público).

·        Asesoramiento, orientación, derivación y seguimiento hacia recursos públicos y privados de bienestar social que desarrollen programas o servicios de ayuda a domicilio; atención en centros, residencias, pisos tutelados, centros de día...; ayudas públicas, sanidad, salud mental, drogodependencias, etc.

·        Facilitación de la ayuda mutua y el autoapoyo.

 

 

Al referirnos concretamente al colectivo de personas con sordoceguera es concluyente la intervención en todos los aspectos relacionados con la comunicación.

 

De esta forma, y aun siguiendo la línea de los servicios que se prestan para la generalidad de los afiliados a la ONCE, es decir, las personas con ceguera o deficiencia visual, se ha establecido una serie de servicios concretos para personas con sordoceguera. Para conocer estos servicios, y una vez reseñadas las consideraciones anteriores, es conveniente conocer la estructura organizativa de la ONCE, pues esta delimita y conduce el apoyo que presta a sus afiliados, apoyo y servicios que habitualmente tienen carácter gratuito.

 

La ONCE organiza la atención a sus afiliados a través de lo que denomina distintas direcciones de intervención o actuación, cada una de las cuales se centra en una determinada área o temática concreta, tales como la Dirección de Servicios Sociales propiamente dicha (que, a su vez, engloba temas diversos tales como educación, autonomía personal, empleo, cultura, etc).

 

Como es sabido, la ONCE tiene establecida una estructura nacional que configura una red, desde la cual se atiende a sus usuarios. Las personas con sordoceguera son atendidas en cada zona, como el resto de los afiliados, por los diferentes equipos multiprofesionales establecidos en cada una de sus delegaciones, si bien se ha creado, con sede en Madrid, la Unidad Técnica de Sordoceguera de la ONCE, desde la cual se orienta la actuación hacia las personas con sordoceguera.

 

La Unidad Técnica de Sordoceguera tiene las siguientes funciones:

 

a)   Proponer actuaciones encaminadas a la mejora continua de la calidad de la atención a los afiliados sordociegos.

b)   Realizar estudios sobre las necesidades específicas y características sociodemográficas del colectivo de afiliados sordociegos.

c)   Elaborar orientaciones técnicas para la intervención de los profesionales en relación con la prestación de servicios a afiliados sordociegos.

d)   Realizar el seguimiento de las acciones que se desarrollen en materia de atención a afiliados sordociegos, coordinándolas para que respondan a los criterios técnicos previamente propuestos, una vez establecidos desde las diferentes Direcciones Ejecutivas.

e)   Identificar necesidades formativas de los profesionales de servicios sociales en materia de sordoceguera y proponer acciones formativas.

f)    Asesorar y realizar el seguimiento de los acuerdos y convenios que específicamente se establezcan con las distintas administraciones públicas y otras instituciones en materia de atención a afiliados sordociegos.

g)   Proponer el desarrollo de proyectos de investigación orientados a la mejora de la calidad de vida de los afiliados sordociegos y participar en la evaluación y seguimiento de los valorados positivamente.

h)   Apoyar técnicamente, en materia de sordoceguera, a las Direcciones de Educación, Empleo, Autonomía Personal y Bienestar Social, y Cultura y Deporte, así como directa y particularmente al Director General Adjunto de Servicios Sociales para Afiliados.

i)    Cualquier otra actividad encomendada por el Director General Adjunto de Servicios Sociales para Afiliados en materias de su competencia.

 

Paralelamente a la Unidad, en el Centro de Recursos Educativos de la ONCE en Madrid se ubica un Programa de Atención Educativa a Personas Sordociegas, desde el cual se prestan diferentes servicios de cara a una atención específica de las personas con sordoceguera de todas las edades (con o sin deficiencias añadidas a la sordoceguera), clasificando a los usuarios, según este criterio, en los grupos siguientes:

 

            a) Atención temprana.

            b) Atención en edad escolar.

            c) Atención en la etapa adulta.

 

La atención se desarrolla en dos grandes bloques o modalidades diferentes:

 

1- Atención en centro específico de la ONCE.

2- Atención en régimen de educación integrada.

 

El Centro de Recursos Educativos de Madrid, cuenta con cuatro aulas específicas y un aula taller para menores sordociegos. Además, la ONCE tiene otros Centros de Recursos Educativos, en Sevilla (este con dos aulas específicas), Alicante (con un aula específica), Barcelona y Pontevedra (en ambos solo se atiende en régimen de educación integrada).

 

De esta forma, los programas que se contemplan específicamente para las personas con sordoceguera son:

 

-          Programa de evaluación (ámbito nacional).

-          Programa de atención temprana (0-6 años).

-          Programa de aula específica (6-18 años).

-          Programa de educación integrada (6-18 años).

-          Programa de educación de adultos (18 años en adelante). El Centro de Recursos Educativos de Madrid cuenta con un programa de atención a los adultos con los siguientes servicios específicos de carácter formativo y rehabilitador:

 

            - Programa de dactilológico.

            - Programa de acceso al contexto.

            - Programa de vida independiente.

            - Programa de braille.

            - Programa de lenguaje.

            - Programa de inicio a la comunicación.

 

Este tipo de programas para adultos no existen por igual en los demás Centros de Recursos Educativos que la ONCE tiene en los otros puntos de España.

 

-          Programa de Rehabilitación Integral.

-          Programa de logopedia y rehabilitación de implantes cocleares.

-          Programa de Tiflotecnología.

-          Programa de orientación e intervención psicopedagógica.

-          Programa de atención a padres.

-          Programa de intervención social.

 

 

3.2. ASOCIDE

 

Como se comenta desde los capítulos iniciales y recordando que la principal implicación de esta deficiencia singular, la barrera comunicativa, incide directamente sobre las relaciones sociales de la persona con sordoceguera, hay que mencionar la significativa necesidad que tienen estas personas de agruparse con iguales. Si es este un aspecto básico en el caso de cualquier deficiencia, en busca de la ayuda mutua que implica el hecho de conocer a personas y familias que han pasado por una vivencia similar a la propia, cuando la persona presenta sordoceguera esta necesidad se ve incrementada por la aportación dentro del grupo de iguales de otras personas que también conocen los sistemas de comunicación específicos que le son propios, generándose así para dicha persona el único grupo con el que puede entenderse sin dificultad, y en el que puede alcanzar la integración más completa.

 

Las relaciones sociales de cualquier persona con sordoceguera se enmarcan normal y mayoritariamente en los siguientes entornos: familiar, educativo/residencial y en su grupo de iguales, es decir, la asociación de personas con sordoceguera.

 

En España dicha asociación es ASOCIDE (surgida y presente gracias a la colaboración de la Fundación ONCE y otros organismos solidarios), cuya historia ya se ha detallado en anteriores capítulos. Como servicio específico hay que recalcar su gratuidad hacia la persona que presenta sordoceguera, y su cobertura nacional, que cada vez va siendo más tangible gracias al establecimiento de sedes en diferentes puntos de la geografía española.

 

Esta asociación tiene como fines, según sus propios estatutos, «buscar, crear y fomentar todo tipo de actuaciones que permitan cubrir las necesidades específicas de las personas sordociegas en todos los ámbitos, para mejorar su calidad de vida, procurando su desarrollo humano, intelectual y social.»

 

En esta línea, una de las actuaciones destacables de ASOCIDE (en colaboración con ONCE) es la publicación de la revista específica Tercer Sentido, de distribución gratuita, donde se recogen experiencias y novedades relativas a la sordoceguera.

 

Esta asociación y el beneficio que implica para las personas con sordoceguera se complementan con la labor que paralelamente desarrolla otra asociación de autoayuda: APASCIDE.

 

 

3.3. APASCIDE

 

Se trata de la asociación de padres, es decir, de la familia de la persona que presenta sordoceguera, y persigue fines similares y complementarios a los de ASOCIDE y ONCE desde su unidad específica: promoción de la vida independiente de la persona con sordoceguera, conseguir el reconocimiento de la minusvalía, apoyar a las familias en su devenir y en el aprendizaje de la Lengua de Signos Española (LSE), promover las soluciones laborales, ocupacionales y residenciales para el colectivo y facilitar la prestación de servicios-puente para paliar la barrera de comunicación (guías-intérpretes, mediadores, voluntarios).

 

Es una asociación sin ánimo de lucro constituida legalmente en 1991 que edita, igualmente, su propia revista específica, denominada como la propia asociación, y que desempeña un papel importante, pues, en muchas ocasiones las personas que presentan sordoceguera no tienen edad o nivel de funcionamiento adecuado para poder afrontar sus propias necesidades, ser conscientes de ellas y colaborar para irlas solventando. En esos casos resulta vital contar con la familia, principal proveedor de servicios para la persona con sordoceguera.

 

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4.Recursos procedentes de las entidades del entorno de la deficiencia auditiva

 

El entorno de la deficiencia auditiva se articula a nivel nacional mediante una red bilateral formada por la Confederación Nacional de Sordos de España (CNSE), entidad que engloba el conjunto de las asociaciones constituidas por las personas sordas en las diferentes provincias españolas, y una federación a nivel nacional que engloba a las asociaciones de familiares de personas sordas (habitualmente padres) denominada FIAPAS. Ambas entidades persiguen fines complementarios, de forma que, aun manteniendo absoluta independencia, mantienen relaciones de contacto y/o coordinación.

 

Se trata de entidades sin ánimo de lucro que se sostienen gracias a las cuotas de los miembros pertenecientes a las diferentes asociaciones que las componen, así como con las subvenciones recibidas de distintos organismos públicos y privados.

 

Las actuaciones realizadas por estas entidades a favor del colectivo que les es propio, las personas con sordera o deficiencia auditiva, en ocasiones benefician parcialmente a las personas con sordoceguera. Como se ha indicado con anterioridad, solo una parte del colectivo global de personas con sordoceguera puede beneficiarse, en momentos concretos de su propia evolución, de recursos no específicamente diseñados para personas que presentan sordoceguera.

 

Hay que tener en cuenta que el punto común de la sordoceguera con la deficiencia auditiva viene determinado por la necesidad de uso de sistemas de comunicación no empleados por el común de la sociedad, es decir, por las barreras de comunicación que esta diferencia supone. En este sentido, y aunque esta barrera comunicativa se ve incrementada cuando la persona presenta sordoceguera, las actuaciones y servicios que se establezcan para intentar derribarla son recursos que reportan facilidades a las personas con sordoceguera para superar sus propias barreras de comunicación.

 

Los principales sistemas de comunicación empleados por las personas sordas/deficientes auditivas son la Lengua de Signos Española (LSE) y el alfabeto dactilológico, al igual que ocurre con las personas que presentan sordoceguera, con la salvedad de que para que sean funcionalmente útiles para estas últimas es necesario realizar una serie de adaptaciones, fundamentalmente táctiles (v. capítulo 4).

 

Recursos procedentes de la discapacidad auditiva serían pues:

 

·        Servicio de intérpretes de Lengua de Signos Española.

(Tras formación específica en sordoceguera pasa a ser: Servicio de guías-intérpretes).

 

·        Disponibilidad de ayudas técnicas:

 

-         Auditivas: Prótesis auditivas, implantes cocleares, equipos de FM.

-         No auditivas:

-         Telecomunicaciones: telefonía adaptada, servicio del Centro

de Intermediación del IMSERSO.

-         En el hogar: avisos luminosos fijos y portátiles.

 

·        Medidas de apoyo a la supresión de barreras de comunicación: servicios y prestaciones públicas específicas:

 

-         Ayudas económicas individuales para personas con discapacidad de la Consejería de Integración Social de la comunidad autónoma.

-         Accesibilidad de la televisión, a través de LSE o subtítulos, educación adaptada estructural y curricularmente en régimen específico y/o de integración.

-         Iniciativas privadas (contratación de intérpretes de LSE en centros privados de índole diversa).

-         Posibilidad de testamentar a través de imágenes en lugar de hacerlo en lenguaje escrito.

-         Provisión y adaptación de la formación profesional (o readaptación profesional) y fomento de la integración laboral y el empleo protegido.

 

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5. Recursos procedentes del Programa de Atención a Discapacitados de la Administración pública

 

Existe amplia normativa que pretende regular la normalización de las personas con discapacidad, asegurándoles legislativamente los mismos derechos que a los ciudadanos que no presentan discapacidad.

 

Para la puesta en práctica de esa normativa conviene conocer el Plan Integral de Integración Social para Personas con Discapacidad. Este plan se pone en práctica con la creación de servicios específicos para personas discapacitadas, tales como la rehabilitación médico-funcional y la atención psicosocial, la formación y recuperación profesional y la estimulación precoz, así como el sistema de prestaciones económicas.

 

La atención a personas con discapacidad se presta desde los Centros Base de Atención a Minusválidos, que ofrecen servicios de información y orientación, valoración-diagnóstico (para el reconocimiento de la condición de minusválido, a efectos de ingreso en centros públicos residenciales o para la adecuación al puesto de trabajo), tratamientos de rehabilitación (rehabilitación médico-funcional, logopedia, psicomotricidad, fisioterapia, psicoterapia, terapia ocupacional, atención precoz) y recuperación profesional (orientación profesional, formación, readaptación o reconversión profesional).

 

La concesión del documento de Certificación de Minusvalía es importante, porque, siendo un documento privado, reporta beneficios para la persona discapacitada tales como:

 

·        Prestaciones reglamentarias derivadas de la LISMI o las establecidas en el régimen de la Seguridad Social de carácter no contributivo.

·        Ayudas Individuales para Personas Discapacitadas de la Consejería de Servicios Sociales (de la Comunidad de Madrid, en este caso).

En este apartado se incluyen la mayoría de las ayudas técnicas que precisan las personas sordociegas (ayudas visuales, auditivas y técnicas en general).

·        Acceso a las ayudas que otorgan diferentes organismos (Hacienda —con exenciones en diversos impuestos—, INEM —con la creación de puestos de trabajo para minusválidos—, MUFACE, ISFAS…).

 

La red de centros públicos cuenta con Centros de Atención a Minusválidos Psíquicos (CAMP), Centros de Atención a Minusválidos Físicos (CAMF) y Centros Ocupacionales. Existe también el Centro Estatal de Autonomía Personal y Ayudas Técnicas, dedicado expresamente a potenciar los medios técnicos que faciliten la movilidad, la vida diaria y la adaptación funcional de útiles y puestos de trabajo para personas con discapacidad.

 

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Ejercicios de autoevaluación

 

 

1.      Los sistemas públicos de protección social en España que actualmente se encuentran vigentes son:

 

a.   Educativo, sanitario, de pensiones y de servicios sociales.

b.   Educativo, sanitario y de servicios sociales.

c.    Educativo, sanitario y de asistencia o beneficencia pública.

 

Ver solución

 

2.      La mejor fórmula para dar cobertura a las necesidades residenciales y de vivienda de la práctica totalidad del colectivo de personas con sordoceguera:

 

a.      Debe contemplar opciones muy variadas, tales como: viviendas tuteladas, agrupaciones de hogares específicos, centros residenciales…

b.      Consiste en que la persona sordociega permanezca en su unidad familiar de origen, donde se encuentra mejor apoyada.

c.      Es vivir en un centro específico para personas sordociegas.

 

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3.      Al trabajar con una persona sordociega deben considerarse especialmente, atendiendo al carácter especial de su deficiencia, los siguientes bloques temáticos:

 

a.      Equilibrio personal y atención familiar.

b.      Pueden aparecer únicamente necesidades en las mismas áreas en que pueden surgirle a una persona con cualquier otra discapacidad, tales como empleo, familia, educación, etc.

c.      Debe incidirse especialmente en el área de la comunicación, como bloque que se ve propiamente afectado.

 

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4.      ¿Cuál es o cuáles son los servicios específicos existentes en este momento en nuestro país para salvar la barrera comunicativa de una persona sordociega?

 

a.      Los servicios de guías-intérpretes y mediadores, así como la enseñanza a la persona sordociega de sistemas alternativos de comunicación y en el uso de ayudas técnicas concretas.

b.      El apoyo educativo, bien sea en régimen de integración o dentro de un Centro de Recursos Educativos de la ONCE.

c.      El Servicio de Rehabilitación de la ONCE, donde se instruye a la persona sordociega en el uso de ayudas técnicas para la comunicación.

 

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5.      La actuación desde los servicios sociales de la ONCE para el colectivo de afiliados a la misma, entre ellos la población que presenta sordoceguera, está encaminada a conseguir dos objetivos principales. ¿Cuáles?

 

a.      Promover la capacidad de autodeterminación de la persona sordociega y apoyar a su unidad familiar de referencia.

b.      Restablecer o conseguir dotar de un adecuado nivel de autonomía a la persona sordociega, así como lograr su integración social.

c.      Entrenar y desarrrollar habilidades comunicativas en cada persona sordociega y lograr su integración social.

 

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6.      ¿Cuáles son las asociaciones españolas surgidas específicamente para favorecer el reconocimiento de la sordoceguera como discapacidad singular y apoyar al colectivo de personas que presentan dicha problemática?

 

a.      La ONCE y ASOCIDE.

b.      ASOCIDE y APASCIDE.

c.      La ONCE, ASOCIDE y APASCIDE.

 

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7.      Una persona con síndrome de Usher tipo I (que presenta, pues, sordera congénita y retinosis pigmentaria) y que ya cuenta con la condición de afiliada a la ONCE:

 

a.      Lo normal es que pueda seguir utilizando sin dificultad el servicio de intérpretes establecido por las entidades de la deficiencia auditiva, como habitualmente suele venir empleando.

b.      Será susceptible de utilizar el servicio específico de guía-interpretación para personas sordociegas, pues su pérdida visual previsiblemente le impedirá el uso del servicio equivalente para personas sordas.

c.      Puede utilizar ambos servicios de interpretación, dada su condición de sordo y sordociego.

 

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8.      Las personas que presentan sordoceguera:

 

a.      Pueden acceder en todo caso a los servicios y recursos establecidos para personas que presentan ceguera o deficiencia visual.

b.      Necesitan servicios específicos para su discapacidad en la mayoría de las ocasiones.

c.      Se benefician de la atención a personas sordas o deficientes auditivas para cubrir sus necesidades más importantes.

 

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9.      Toda persona sordociega, en algún momento de su vida, puede necesitar acudir a la ONCE, actual prestadora de la mayoría de los servicios para esta población y utilizar su servicio de:

 

a.      Información y orientación.

b.      Apoyo psicológico y social.

c.      Apoyo jurídico.

 

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10. Al hablar del servicio de guías-intérpretes para personas sordociegas hay que considerar que:

 

a.      Es gratuito para los socios de ASOCIDE y las personas afiliadas a la ONCE.

b.      La persona sordociega o su familia debe aportar una pequeña parte del coste de dicho servicio, cuando sus posibilidades económicas, estudiadas documentalmente, lo permitan.

c.      Actualmente es gratuito para toda persona sordociega que quiera acceder a él y cumpla para ello los requisitos y normas de uso propios de dicho servicio.

 

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Bibliografía

 

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Cebrián, M.D. (2003). Glosario de discapacidad visual. Madrid: Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE).

 

Confederación Nacional de Sordos de España. Las personas sordas en España. Necesidades y demandas. Madrid: Confederación Nacional de Sordos de España.

 

Díaz, L. (1999). Vivir con discapacidad. Guía de recursos. [Madrid]: Escuela Libre Editorial, Fundación ONCE (Colección Poliedro, 4).

 

Escuela de verano de Servicios Sociales (1998). Hacia los servicios sociales del año 2000. Instituto de Migraciones y Servicios Sociales. Almuñecar 95-96. Madrid: IMSERSO.

 

Gómez, P. (2000). La Sordoceguera. Intervención Psicopedagógica. En: Martínez, I. (coord.) y Villalba, R. (dir.). Aspectos evolutivos educativos de la deficiencia visual. Madrid: Organización Nacional de Ciegos Españoles, Dirección de Educación, vol. II (pp. 207-264).

 

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Konar, V. (1984). Strategies for serving deaf-blind clients. San Antonio, Texas: Eleventh Institute on Rehabilitation Issues.

 

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ONCE (2002). Normativa interna: Estatutos y Circular 9/2002 del Departamento de Recursos Humanos. Madrid: ONCE.

 

 

Recursos electrónicos:

 

APASCIDE [en línea]: <http://www.apascide.org>. [Consulta: noviembre, 2003].

 

ASOCIDE [en línea]: <http://www.asocide.org>. [Consulta: noviembre, 2003].

 

CNSE [en línea]: <http://www.cnse.es>. [Consulta: noviembre, 2003].

 

Discapnet [en línea]: <http://www.discapnet.es>. [Consulta: noviembre, 2003].

 

FIAPAS [en línea]: <http://www.fiapas.es>. [Consulta: noviembre, 2003]

 

Fundación ONCE [en línea]: <http://www.fundaciononce.es>. [Consulta: noviembre, 2003].

 

ONCE [en línea]: <http://www.once.es>. [Consulta: noviembre, 2003].

 

Organización Mundial de la Salud [en línea]: <http://www.who.int/es/>. [Consulta: octubre, 2003].

 

Real Patronato sobre Discapacidad [en línea]: <http://www.rpd.es>. [Consulta: octubre, 2003].

 

 

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