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La convivencia escolar: un recurso del SECC para la inclusión educativa

S. Fernández Pereira, N. F. Martín de la Torre

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Experiencia galardonada con el segundo premio en el XXII Concurso de Investigación Educativa sobre Experiencias Escolares de la ONCE (2008)

Resumen

Los Centros de Recursos Educativos (CRE) de la ONCE ofrecen el Servicio de Escolaridad Combinada Compartida (SECC), una fórmula eficaz para potenciar el ajuste a la discapacidad visual sobrevenida en alumnos adolescentes. Junto a sus indudables ventajas, la dinámica de este servicio supone también ciertos inconvenientes, por lo que los autores de este trabajo se plantearon resolver aspectos no cubiertos en la intervención y facilitar la vuelta del alumno a su Centro educativo, mediante la puesta en marcha de una convivencia con los compañeros con los que va a reencontrarse. En este artículo de describe la experiencia organizada en el CRE de la ONCE en Sevilla, durante el curso 2007-2008, con una alumna de 16 años de edad, de tercer curso de Secundaria. Se detallan los objetivos, la temporalización y el desarrollo de la actividades, que concluyeron con total satisfacción por parte de los participantes.

Palabras clave

Educación. Inclusión educativa. Educación Secundaria. Discapacidad visual sobrevenida. Adolescentes. Centro de Recursos Educativos. Servicio de Escolaridad Combinada Compartida. Convivencia escolar.

Abstract

Co-existence in school: a combined and shared schooling service resource for educational inclusion.

The ONCE’s Educational Resource Centres offer a combined ans shared schooling service, an effective formula for furthering adjustment to acquired visual disability among teenage pupils. Despite the unquestionable benefits afforded by this service, its dynamics entail certain drawbacks. The authors of this paper consequently proposed to address aspects not ordinarily covered with a view to facilitating pupils’ return to school co-existence with the schoolmates they will be re-encountering. This article describes an experience undertaken at ONCE’s Resource Centre at Seville in school year 2007-2008, involving a 16-year-old girl in third year of secondary school. It explains the objectives and timing as well as the activities, which were conducted to the participants’ full satisfaction.

Key Words

Education. Educational inclusion. Secondary education. Acquired visual disability. Teenagers. Educational Resource Centre. Combined and shared schooling service. Co-existence in school.

    

Introducción

     La perdida de visión es un hecho de importantes repercusiones personales, familiares, sociales…Pero si este hecho sucede, además, de forma repentina y en la adolescencia, aquellas se agravan en ámbitos como el académico, donde la exigencia en el nivel educativo correspondiente a esa edad es ya bastante significativa.

     En esa situación, y para poder recuperar lo antes posible la autonomía perdida y seguir el ritmo de aprendizaje, al alumno le urge adquirir unos conocimientos y destrezas. Al mismo tiempo, debe ir estableciendo un adecuado ajuste personal a su nueva situación como deficiente visual grave.

     Para abordar todas estas necesidades en el periodo de tiempo más corto posible, el alumno de la escuela ordinaria puede hacer uso, en el CRE (Centro de Recursos Educativos de la ONCE), del Servicio de Escolaridad Combinada Compartida (SECC), como una fórmula eficaz, por encontrarse reunidos en el mismo centro todos los apoyos necesarios y los profesionales adecuados para prestarlos. Pero al realizar este trabajo fuera de su entorno, priorizando la intervención sobre el propio alumno, se difiere, retrasándola, la tarea de sensibilización de la comunidad escolar hacia el alumno discapacitado, al tiempo que se impide un más rápido reconocimiento del propio alumno como persona con discapacidad visual en su propio medio social y escolar.

     En contrapartida a los innegables beneficios que el SECC proporciona al alumno, nos encontramos con un trabajo realizado lejos de su entorno social y escolar. Este aprenderá a conocer sus características visuales, a reconocerse como deficiente visual y a realizar las correspondientes adaptaciones lejos del medio donde posteriormente tendrá que desenvolverse. Para un estudiante adolescente, que además atraviesa una etapa vital donde la uniformidad con su grupo de iguales es clave, el regreso a su entorno como alumno ciego o deficiente visual grave y la expresión de estas diferencias puede significar un severo obstáculo.

     Otro aspecto que esta modalidad de atención educativa impide realizar tiene que ver con el trabajo indirecto que se realiza en la comunidad escolar al mismo tiempo que se presta apoyo al alumno con discapacidad.

     La presencia en un Centro educativo de un alumno con necesidades educativas especiales, en este caso con déficit visual, tiene un papel sensibilizador en la comunidad, al darle presencia física a la discapacidad, dejando de ser una abstracción para convertirse en una persona con nombre y apellidos, sentada en la mesa de al lado, que tiene severas dificultades para seguir las indicaciones de los profesores y la ejecución de las tareas escolares encomendadas, y que utiliza recursos específicos para resolverlas.

     Los compañeros tienen entonces la oportunidad de conocer de forma directa lo que supone tener problemas visuales. En los mejores casos, se despierta en ellos la empatía hacia los alumnos menos favorecidos y pueden observar las estrategias que utilizan para abordar sus dificultades.

     El profesor de apoyo, aportando material específico y orientaciones, es otro elemento de indudable valor sensibilizador. El mensaje global que se transmite con todo ello camina hacía la filosofía que debe orientar toda acción educativa: una escuela para todos, capaz de dar respuesta a las necesidades de cada alumno por específicas que estas sean.

     Pues bien, con el fin de solventar, en la medida de lo posible, los aspectos de la intervención no cubiertos y facilitar la vuelta del alumno a su centro educativo, surgió la idea de realizar una convivencia con los compañeros con los que se va a reencontrar al finalizar el periodo establecido del SECC.

     La historia de las convivencias con centros educativos externos arranca en el año 2006, cuando una alumna de 1.º de Secundaria de un Instituto de Zahara de los Atunes, Cádiz, viene a este CRE “Luis Braille” durante el primer trimestre del curso 2006-2007.

     Esta alumna había sufrido una pérdida visual muy grave, y solicitó apoyo a través del Servicio de Educación Combinada Compartida.

     El regreso a su centro escolar nos planteaba dudas acerca de cómo recibirían a la alumna en su nueva condición de ciega total, y de cómo ella se enfrentaría a esta nueva situación. Preparamos una convivencia con el fin de acercar esa comunidad educativa a este centro para que todos los compañeros de la alumna tuvieran la oportunidad de conocer directamente el mundo diverso de la discapacidad visual y los instrumentos y estrategias que se emplean para suplir las dificultades que genera.

     El buen resultado de la experiencia nos animó a repetirla, revisándola, en el curso 2007-2008, que comenzó con la presencia de otra alumna en este Servicio.

     Esta vez la alumna era Rocío, de 16 años de edad, natural de Carmona, un pueblo situado a 30 km de Sevilla, que se encontraba realizando 3.º de ESO, con muy baja visión sobrevenida recientemente, sin estrategias adecuadas para resolver sus dificultades y con deficiente ajuste personal al déficit visual.

Objetivos planteados en el SECC

     El equipo específico de atención educativa a alumnos con discapacidad visual de Sevilla, que realiza el apoyo de la alumna en la escuela ordinaria y que orientó su incorporación al SECC, propuso los siguientes objetivos de trabajo:

  • Dotar a la alumna del conocimiento del código braille como sistema lectoescritor principal.
  • Formarla en el manejo de los instrumentos tiflotécnicos.
  • Poner en marcha un programa de autonomía personal: vida domestica, competencia social y ocio y tiempo libre.
  • Continuar con el programa de ajuste personal y familiar a la discapacidad visual a través de la intervención de todos los profesionales y, más directamente, en sesiones individuales con el psicólogo del centro escolar.
  • Facilitar la incorporación a su centro educativo preparando con ella su reingreso. Se trataba de dotarle de recursos que le permitiesen hacer frente con éxito a su reincorporación al instituto como alumna deficiente visual grave. Como complemento a la intervención llevada a cabo, se organizó una convivencia entre alumnos y profesionales de ambos centros, con el fin de acercar a los compañeros de Rocío al conocimiento de la ceguera y la deficiencia visual a través del contacto directo con alumnos y profesionales de este centro escolar donde siguen sus estudios alumnos de estas características visuales.

Temporalización, organización y desarrollo

     Se estableció el periodo de un trimestre como el tiempo imprescindible para trabajar los objetivos propuestos, al final del cual se determinó llevar a cabo las convivencias con los amigos y compañeros.

     Al final del trimestre, y tras haber trabajado de forma intensiva las necesidades curriculares, instrumentales y tiflotécnicas, tras haber ayudado al ajuste a su discapacidad, preparamos dos tipos de encuentros en dos jornadas diferentes que cubriesen el abanico de necesidades que Rocío tenía en el ámbito social. El sentido de estas jornadas, insistimos, era doble: por un lado, queríamos que el entorno social de Rocío conociera la realidad diversa de la discapacidad visual, y, de otra parte, que la alumna se reconociera como persona deficiente visual mostrando sus limitaciones y recursos ante sus amigos y compañeros.

Encuentro en residencia

     Aprovechando la curiosidad que despertaba este centro escolar entre las amigas de Rocío más cercanas y significativas para ella, organizamos primero una reunión de amigas una tarde del mes de diciembre, finalizando su periodo de estancia en el CRE.

     La tutora de la residencia escolar preparó esa reunión con ella y un grupo de compañeras, intentando que Rocío tuviese todo el protagonismo. El reto era que ella pudiera expresarle a ese grupo de amigas por qué estaba en este centro, qué enfermedad visual tenía y cuáles eran las dificultades que se le presentaban con mayor frecuencia en el desarrollo de su vida cotidiana.

     Completamos este trabajo con la visita posterior al pueblo del grupo de compañeros del CRE.

Desarrollo de la primera sesion: “Su grupo del pueblo viene a conocer el CRE y a sus nuevos compañeros”

     La tutoria en la que estaba integrada Rocío estaba formada por un grupo de siete chicas de Secundaria y PGS con edades comprendidas entre los 14 y los 17 años. Las compañeras de su pueblo, ocho en total, tenian entre 15 y 16 años.

     El dia del encuentro nos reunimos en una sala de la residencia escolar, donde se realizaron las presentaciones. Rocío y sus nuevas compañeras explicaron los motivos por los que estudiaban en este centro, asi como la discapacidad visual de cada una de ellas. Con esta expresión pública de su situación visual, Rocío se obligaba a no engañarse a sí misma, ni a los demás, con respecto a sus posibilidades visuales.

     Se realizaron luego las actividades planificadas, encaminadas todas ellas a simular diferentes situaciones cotidianas en las que los deficientes visuales pueden encontrar dificultades y el modo de resolverlas:

  • Desplazamiento por interiores con gafas de simulacion y baston. Aquí pudieron constatar la seguridad que el uso del bastón blanco podía proporcionar a un deficiente visual —en este caso, a su amiga Rocío— en sus desplazamientos.
  • Actividad de vida diaria: elaboración con gafas de simulación de sencillas recetas de cocina.

Desarrollo de la segunda sesion: “Los compañeros del CRE van a conocer el pueblo de Rocío”

     Un grupo formado por cinco chicos y siete chicas del CRE nos desplazamos a Carmona para reunirnos con sus amigas y conocer, de la mano de Rocío, el pueblo y el IES donde seguía sus estudios.

     Ella explicó al grupo las dificultades que encontraba para realizar el recorrido desde su casa al instituto, la necesidad de usar el baston para ciertos tramos y en ciertas horas del día, lo que hasta la fecha no habia querido realizar. También expresó ante el grupo los problemas que se le planteaban para el desplazamiento en autobús desde Carmona a Sevilla y viceversa, debido a las barreras arquitectonicas encontradas durante el recorrido.

Encuentro en el centro escolar

     La segunda actividad, de mayor alcance —al comprometer a la casi totalidad de la comunidad escolar—, pretendía ayudar a Rocío, esta vez, a su reincorporación al centro educativo. Su gran inseguridad y timidez hacía muy difícil el regreso al instituto con las suficientes garantías de éxito. Expresaba sus miedos ante las miradas de curiosidad de los compañeros por llevar el bastón, por el uso de la máquina Perkins, del Braille Hablado…, le preocupaba tener que anticipar a los profesores sus dificultades visuales, y se manifestaba incapaz de resolver estos como ella sabía que debería hacer.

     Invitamos a profesores y alumnos del IES, con el fin de que conocieran directamente la realidad de la discapacidad visual, durante una jornada de la vida escolar en el Centro. La organización y el desarrollo de la actividad contaron con la participación activa, no solo de Rocío, sino de todos los compañeros de la etapa de Secundaria, quienes también tuvieron la oportunidad de expresar, oral y públicamente, sus dificultades y sus posibilidades, al hilo de la realización de las actividades programadas.

     Distribuimos las actividades en tres grandes áreas que se desarrollaron en los respectivos talleres: Braille, Movilidad y Didáctico Instrumental. Al frente de cada uno se situó a un profesor, educador y/o técnico y a un grupo de alumnos del centro escolar. Los compañeros visitantes se distribuyeron, a su vez, en tres grupos, conducidos por un educador del Centro, e iban rotando de taller en taller hasta completar la participación en los tres talleres previstos.

El programa se estableció definitivamente de la siguiente manera:

Lugar: CRE “Luis Braille”, Sevilla.

Fecha: 17 de diciembre de 2007.

Participantes:

  • Alumnos de la etapa de Secundaria del centro escolar “Luis Braille”.
  • Profesores de Secundaria del centro escolar ”Luis Braille”.
  • Educadores.
  • Técnicos de Rehabilitación.
  • Trabajadora Social.
  • Veinte alumnos de ESO del Instituto ”Maese Rodrigo” de Carmona.
  • Dos profesores de Secundaria del IES.
  • Equipo de atención educativa de la ONCE de Sevilla: Coordinadora de caso de la alumna.

Desarrollo de la actividad:

De 10.00 a 10.30 de la mañana: Recepción.

     En el salón de actos, la responsable del Centro dio la bienvenida a los alumnos y profesores del colegio invitado. A continuación, Rocío tomó la palabra para dirigirse a sus compañeros, y fue un momento muy emotivo para ella, contenta de haber sido capaz de superar la primera prueba del día.

     Dos compañeros del centro explicaron a los alumnos y profesores invitados qué es un Centro de Recursos Educativos, y cómo se desarrolla la vida en el centro escolar.

De 10.30 a 11.00 de la mañana: Compartimos un desayuno.

Desde las 11.00 a las 13.00: Desarrollo de los talleres simultáneos.

     Se formaron los tres grupos, de 6-7 alumnos cada uno y un profesor del IES invitado. Un grupo de alumnos y un profesor de nuestro centro permanecían fijos en cada uno de los tres talleres, mientras cada grupo invitado, acompañado por un educador del centro, iba pasando de taller en taller, atendiendo a las explicaciones de nuestros alumnos y participando activamente en alguna actividad programada.

     A. Taller Braille.

     En él se explicaron a los alumnos y profesores visitantes los conocimientos básicos del código de lectoescritura braille. Se utilizó para ello una presentación en PowerPoint y el signo generador luminoso, que consiste en una caja con seis lámparas que se corresponden con los seis puntos del signo generador braille. Este se maneja manualmente mediante interruptores dispuestos como un teclado braille.

     Este taller, a pesar de la dificultad del aprendizaje del sistema braille por ser un código desconocido y ajeno a los participantes invitados, les motivó mucho, ayudando a ello la metodología empleada, muy participativa y lúdica. Los alumnos ciegos del centro escolar llevaban a la práctica la representación de letras en el signo generador y los alumnos invitados debían adivinar la letra, aumentando el nivel de complejidad hasta que lograron traducir alguna frase corta y sencilla.

     Se llevaron a cabo también pequeños concursos en los que debían adivinar las frases que se iban mostrando, a través de diapositivas, en una pantalla.

     Cada alumno escribió su nombre y apellidos en braille, utilizando la máquina Perkins, en una pegatina con el logotipo del Centro, que se llevaron como un pequeño obsequio y recuerdo del taller.

     B. Taller de Movilidad.

     Este grupo de alumnos, subdivididos a su vez en dos, llevaron a cabo alternativamente dos tipos de actividades. Por un lado, un primer grupo realizaba con antifaz alguna actividad de vida diaria, como intentar desenvolverse en la mesa comiendo de forma autónoma con ceguera o baja visión, bajo las indicaciones de un educador. Mientras, el segundo grupo realizaba un circuito de movilidad, con antifaz, gafas de simulación y bastones, salvando diferentes obstáculos.

     C. Taller Didáctico-Instrumental.

     En este taller se pretendía que el grupo de alumnos conociese, en el contexto más formal de un aula, cómo un compañero ciego o deficiente visual puede acceder a los contenidos curriculares, qué instrumentos necesita para ello, qué materiales adaptados, qué ayudas ópticas y no ópticas utiliza…etc.

     Igual que en los anteriores, en este taller la participación de los alumnos del centro escolar fue decisiva, ya que ellos mismos fueron presentando uno a uno los diferentes instrumentos que utilizan para realizar las tareas escolares, como la máquina Perkins, el Braille‘n’Speak, la lupa TV…Otro alumno les mostró diferente material didáctico, como mapas y láminas en relieve…También en este taller se realizaron actividades que obligaron a la participación de todos los allí presentes.

13.00 a 13.30: Juegos deportivos.

     Los profesores de Educación Física del CRE organizaron esta actividad para que los alumnos participasen, con antifaces de simulación, en alguna actividad de Educación Física, y conociesen algún juego específico o adaptado, como el goalball, y un circuito en tándem, lo que favoreció aún más la relación informal entre todos los compañeros a través del juego.

13.30: Despedida.

     Tras una despedida muy amistosa —en la que les obsequiamos con algunos regalos de propaganda institucional, expresando su agradecimiento—, el grupo de alumnos y profesores del centro invitado regresó a su pueblo.

Conclusiones

     El desarrollo de la jornada transcurrió tal y como se había previsto. Profesores y alumnos invitados expresaron su alto grado de satisfacción ante la experiencia vivida.

  • Nuestros alumnos participaron activamente tanto en la preparación previa como en el desarrollo, implicándose de lleno en la actividad y relacionándose con los alumnos del Instituto de Carmona de manera natural en los términos propios de su edad. Se sintieron bien superando las ideas preconcebidas, de las que todos participan, acerca del rechazo de sus iguales fuera del centro, bien porque forme parte de su experiencia personal o por el propio miedo a que esto llegue a ocurrir. Al protagonizar la actividad y ser “los expertos” en todas las actividades, se sintieron muy recompensados con el interés que suscitaron entre los alumnos invitados.
  • Rocío se encontró muy nerviosa en un principio, pero pasados los primeros momentos de timidez, participó activamente en la experiencia. Para ella era importante que al regresar al centro de Carmona los alumnos la esperasen conociendo sus dificultades y recursos. Ella, que en un principio sentía temor y no quería pensar en su vuelta expresando constantemente su deseo de no incorporarse, gracias a este apoyo logró presentarse el primer día con todos los instrumentos necesarios, la máquina Perkins, el Braille’n’Speak, algún libro en Braille… y además lo hizo con mucha naturalidad.
  • Los alumnos del IES de Carmona mostraron interés por todos los aspectos relacionados con la ceguera, implicándose en las actividades. Pretendíamos que conocieran de forma directa cómo una persona con déficit visual puede desenvolverse con autonomía, y que la experiencia les resultara amena y divertida. Ese objetivo nos parece que se cumplió en gran medida.
  • Era igualmente importante para nosotros que los dos profesores que acompañaron a los alumnos y que iban a tener a Rocío en sus aulas, fueran conscientes de sus dificultades y conocieran sus posibilidades personales y los medios técnicos para poder acceder, en su caso, a los contenidos del currículo del curso de 3.º diversificado. Confesaron desconocer casi todo acerca de la discapacidad visual y valoraron muy positivamente esta experiencia tan cercana y práctica.

     Pero fue Rocío la gran beneficiada, mostrándose especialmente aliviada al haber sido capaz de descubrir “su secreto”, celosamente guardado hasta entonces, acerca de sus dificultades visuales. Ahora sus amigos y compañeros saben que tiene una enfermedad visual que le impide ejecutar determinadas tareas del mismo modo que ellos las llevan a cabo. Pero ya conocen algunas herramientas y estrategias para suplir esa dificultad.

     Habíamos logrado cubrir ampliamente nuestras expectativas. Los jóvenes con o sin discapacidad visual habían podido compartir en un ambiente relajado y alegre todas las actividades previstas, habíamos podido ayudar a Rocío en su reincorporación, pero, y sobre todo, habíamos logrado contribuir un poco a hacer del Instituto un centro más inclusivo, abierto a todos los alumnos matriculados, con sus peculiaridades y necesidades específicas.

 


Sara Fernández Pereira
Correo electrónico: sfp@once.es
 
Nicolás Francisco Martín de la Torre
Correo electrónico: nmdt@once.es

Centro de Recursos Educativos de la ONCE en Sevilla. Calle Campo de los Mártires, 10. 41018 Sevilla.
 
 
  
 
 
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