La accesibilidad, un factor clave para la inclusión social
Vivimos en una sociedad dinámica, compleja, tecnificada, y que aparentemente ofrece nuevas y mayores oportunidades de desarrollo personal, de bienestar social y calidad de vida.
Sin embargo, para las personas con discapacidad visual estos avances pueden convertirse en nuevas barreras y factores de exclusión para su plena participación e integración en la comunidad.
Para evitarlo, es preciso que esos bienes, productos y servicios generados por el avance social sean accesibles. Es decir, hay que asegurar entornos donde los sistemas de comunicación, los edificios, las viviendas, las instalaciones hoteleras, culturales, deportivas y de ocio, las oficinas, los talleres, etc., puedan ser usados y disfrutados por todos los ciudadanos, en general, y por las personas con discapacidad visual, en particular.
De este modo, la accesibilidad se ha convertido en uno de los mayores retos con los que se enfrenta la sociedad, siendo un indicador claro del progreso y del desarrollo social alcanzados.
Ya no sólo se trata de intervenir sobre la persona, sino también en su entorno. No se trata de evaluar en qué medida un individuo está integrado "en" una comunidad, sino en qué medida la comunidad es accesible para la persona, facilitando su autonomía personal y su normalización, y asegurando el ejercicio de sus derechos como ciudadano.
Desde este modelo, la ONCE viene ya desarrollando diferentes iniciativas tendentes a la definición de estándares de accesibilidad, estrategias de difusión y actividades de formación y asesoramiento para su incorporación por los diseñadores de entornos y los desarrolladores de bienes, productos y servicios, en ámbitos tales como:





