Cooperación
Un cuento solidario con el Congo
Alumnos de la escuela universitaria de marketing y negocios ESIC se proponen recaudar 100.000 euros para un proyecto humanitario en la República Democrática del Congo con “El Violín de Pazlús”, un cuento infantil sobre la capacidad que todos tenemos para contribuir a hacer del mundo un lugar mejor.
Laura Vallejo Fotos: Fundación Orbayu
Para ello tendrán que conseguir que se vendan 10.000 ejemplares de “El Violín de Pazlús”, casi el triple de las ventas que este tipo de publicaciones obtienen habitualmente, pero no están solos en esta aventura.
Jacobo Muñiz López, autor e ilustrador de la historia, ha cedido sus derechos de autor, mientras que VIPS y Micropolix, las empresas que distribuirán el libro, han renunciado a cualquier beneficio.
También cuentan con el apoyo de Fundación Cuentasueños, organización especializada en comunicación que ayuda a aquellos que tienen proyectos para mejorar su comunidad a dar a conocer sus iniciativas.
Para diseñar este programa de cooperación al desarrollo, los alumnos de ESIC han contado con la ayuda de Fundación Orbayu, una entidad sin ánimo de lucro de la Congregación del SCJ que concede microcréditos en países del tercer mundo.
Proyecto humanitario
Los fondos que consigan permitirán construir una cooperativa- taller en la localidad de Kisangani. En ella, niños congoleños podrán aprender oficios como el de conductor de moto-taxi, el transporte más usado en el país africano, así como otras profesiones, con el objetivo de que adquieran un medio de vida y superen vivencias tan duras como la de haber sido reclutados forzosamente como soldados.
La recaudación del cuento también se dedicará a la creación de un centro médico materno infantil, que ofrecerá a madres y bebés los servicios más básicos para su supervivencia, y de una residencia que acogerá a niños menores de tres años abandonados.
La República Democráctica del Congo ha sido asolada por el peor conflicto conocido después de la Segunda Guerra Mundial y sigue registrando elevados niveles de violencia, cuyas principales víctimas son la población más vulnerable, y, en especial, mujeres y niños.
Devolver la infancia
“Un mundo más humano sólo se consigue con menos infancias robadas y más vidas vividas”, asegura Andoni, uno de los alumnos de ESIC que participa en este proyecto y que visitó a la República Democrática del Congo para conocer de primera mano la situación en ese país.
“Tienen una imaginación y una fantasía para saber disfrutar del tiempo que nosotros nunca podremos alcanzarles”, dice de los niños congoleños Kike, otro de los estudiantes que participa en el proyecto. “Lo mínimo que se puede hacer es ayudar a que tengan una infancia digna”, añade.
En ese viaje, constataron como los ex niños soldado se enfrentan a la falta de formación profesional, por lo que no pueden acceder al empleo, y que muchos bebés son abandonados debido a la pobreza y a supersticiones.
Por ello, Kike, Andoni y sus compañeros de ESIC decidieron “aplicar o que aprenden en clase” para ayudarles.
La historia de Pazlús

Pazlús va al colegio y luego juega con sus amigos, como cualquier chico de su edad. También aprende a tocar el violín. Un día estalla la guerra en su país y las calles retumban con el “clamor de cien mil zapatazos” de soldados. Unas “nubes raras”, que no son otra cosa que aviones militares cubren el cielo, y todos tienen miedo. El pequeño y sus amigos ven cómo su feliz vida de antes se esfuma. Sin embargo, Pazlús no se deja vencer por la situación y decide hacer algo por los demás: ir a tocar el violín a un hospital en el que se recuperan los heridos de la contienda.
Muñiz encontró inspiración para esta historia sobre la capacidad de mejorar el mundo que nos rodea en los dibujos realizados por los niños durante la Guerra Civil Española.
El cuento también es ecológico: está impreso en papel certificado por FSC, procedente de bosques gestionados de forma sostenible.





