El cemento se pasa a la energía alternativa
Con una imagen en la sociedad poco favorable por sus impactos visuales y medioambientales, las empresas del sector cementero se han puesto manos a la obra con el fin de contribuir a la lucha contra el cambio climático, aportando soluciones a algunos de los problemas con los nos encontramos en este siglo.
José Alías
La industria aporta el 20 por ciento de las emisiones de CO2, por detrás de los edificios, que suponen el 40 por ciento, y el sector del transporte, con un 30 por ciento. En concreto, las cementeras son las responsables del cinco por ciento de las emisiones globales. En la fabricación de cemento las emisiones de CO2 se distribuyen, aproximadamente, de la siguiente forma: un 55 por ciento se origina en el proceso de calcinación de la caliza o descarbonatación, un 35 por ciento procede de los combustibles fósiles que se utilizan para generar las temperaturas necesarias para la descarbonatación, y el 10 por ciento restante se emite en el transporte y uso de energía eléctrica.
Ante esta situación, multinacionales como Cemex, se han puesto manos a la obra para poder reducir emisiones en cada uno de los tres aspectos reseñados. En el primero de ellos, la descarbonatación, aunque hay líneas de investigación para la disminución de CO2 no se han producido avances significativos con los que poder conseguir cementos con las mismas características que los actuales. Por el contrario, sí que se han producido cambios importantes para que el resto de la tarta, el consumo de combustibles fósiles y el transporte, conlleve una menor emisión de gases de efecto invernadero. Existen muchos materiales con poder calorífico que permiten conseguir las altas temperaturas necesarias para la producción del clinker (caliza cocida, la principal materia prima de la que se obtiene el cemento) y es precisamente en el consumo de combustibles alternativos donde se están produciendo grandes avances y aportando importante soluciones.
Todos recordaremos cómo durante la crisis de las “vacas locas”, al inicio de este siglo, las fábricas de cemento fueron usadas como incineradoras para la eliminación total de los restos de animales y harinas cárnicas.
El empleo de residuos con contenido energético es una práctica común que además de una disminución de las emisiones de CO2 también conlleva otras mejoras medioambientales, como la reducción de espacio y emisiones por depósito en vertederos y la recuperación de la energía residual presente en estos combustibles, lo que se traduce en una reducción de la factura energética.
Para reducir las emisiones también se ha procedido a sustituir parte del clinker con diversas adiciones como las cenizas volantes, la escoria, el filler y la caliza de adición. Cuando se deja de producir una tonelada de clinker y se sustituye por otras adiciones se reduce aproximadamente 0,9 toneladas la cantidad de CO2 que se emite a la atmosfera. Además, se reduce el consumo de recursos naturales, tanto de materias primas como de combustibles.
UN TERCIO DEL COMBUSTIBLE USADO POR CEMEX ES ALTERNATIVO

Durante 2009, Cemex hizo pruebas en su planta de Alicante para la elaboración de un combustible, el Enerfuel, elaborado a partir de residuos urbanos o industriales que no se pueden reciclar y por lo tanto su destino son los vertederos. Las pruebas realizadas fueron supervisadas por la Universidad de Alicante, y las emisiones de los diversos compuestos estuvieron un 90 por ciento por debajo de los límites establecidos. Durante el año pasado se utilizaron más de 77.000 toneladas de dicho combustible, lo que evitó el vertido de residuos con un tamaño de dos campos de fútbol y una altura de 13 metros. El incremento de combustibles alternativos ha sido de un 26,5 por ciento en 2009 respecto a 2008, cuando sólo supuso el 10 por ciento de lo consumido. De este porcentaje, un 29,93 por ciento se corresponde al uso de biomasa (madera, restos de poda, cáscara de arroz, etc) lo que supone una disminución de las emisiones de CO2 a la atmosfera de 201.644 toneladas. En 2010, la dirección de la multinacional cementera en nuestro país espera haber alcanzado el 32 por ciento de sustitución de combustibles fósiles por alternativos.





