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Entrevista

José Antonio Marina Filósofo

“La sociedad es excesiva y estúpidamente tolerante con el alcohol”

Los jóvenes españoles son consumidores habituales de alcohol. No es una exageración, al menos si valoramos los datos recogidos en el estudio “Hablemos de alcohol”, editado por la Fundación Alcohol y Sociedad. Uno de los autores es el profesor José Antonio Marina, que defiende un papel más activo de padres y educadores para promover un consumo responsable de bebidas alcohólicas.

Juan Antonio Ledesma

¿Podemos afirmar, sin miedo a exagerar, que los jóvenes españoles son consumidores habituales de alcohol?

No es una exageración, porque existen datos que demuestran que el consumo de alcohol entre los jóvenes está generalizado. El 87 por ciento de los jóvenes que salen los fines de semana consume alcohol, y no siempre con moderación.

Sin embargo, aún más preocupante es saber que el primer contacto con el alcohol se da en la adolescencia, a edades muy precoces, cuando los efectos sobre la salud y el desarrollo intelectual pueden se más importantes. Las autoridades y los padres también han bajado la guardia. Un 75 por ciento de los jóvenes encuestados en el libro afirma que puede adquirir bebidas alcohólicas sin ninguna dificultad.

Casi la mitad de los jóvenes asegura que tiene permiso de sus padres para consumir alcohol.

¿Estamos en la cultura del botellón?¿Cuáles fueron los resultados?

Los jóvenes exageran. No hay un permiso expreso de los padres a sus hijos para consumir alcohol, pero sí una tolerancia estúpida por parte de los progenitores. Muchos padres no se atreven a poner límites o se dejan llevar por un sentimiento de impotencia, pensando que sus hijos no les van a hacer caso. Este es el verdadero peligro. Falta por parte de las familias educación frente al alcohol. Ya sabemos que está prohibido que los menores de edad consuman bebidas alcohólicas, pero la ley no puede obligar a los padres a ejercer una educación responsable. El alcohol no va a desaparecer del entorno social, incluso en dosis moderadas puede ser bueno para la salud. Hay que enseñar a los menores cómo enfrentarte a una realidad social tan extendida para evitar que caigan en un consumo abusivo que puede tener consecuencias terribles.

¿Cómo se puede educar a los jóvenes en un consumo responsable?

Bocadillo
"“El consumo de alcohol entre los jóvenes está generalizado. Las autoridades y los padres han bajado la guardia”"

Uno de los problemas detectados en numerosos estudios sociológicos es la intención de los padres de ser amigos antes que padres. Ese es un error tremendo, estúpido y, por desgracia, muy extendido. Los padres a veces no saben cómo educar a los hijos en ciertas materias, temen ser autoritarios, perder su cariño. Aunque protesten, los hijos necesitan límites impuestos por sus padres. De lo contrario, a la larga, los hijos les echan en cara a sus progenitores que no les enseñaron a enfrentarse a la vida, a la realidad social, a sus riegos y peligros. Eso es aún más frustrante para cualquier familia.

¿Pero las familias son capaces de trasmitir esos riesgos a los jóvenes?

Los jóvenes reciben demasiada teoría sobre los riesgos de alcohol, pero sólo desde un punto de vista médico. Los adolescentes, por definición, tienen una percepción sesgada del peligro. Piensan que las desgracias siempre les ocurren a los demás. Debemos recurrir a un cambio de estrategia, de paradigma, como defendemos desde la Fundación Alcohol y Sociedad. No se trata de imponer un prohibicionismo radical, porque nunca ha funcionado, pero tampoco de caer en una postura laxa. Hay que insistir en la responsabilidad social y ética de beber. La sociedad no se puede permitir las consecuencias de un consumo abusivo de alcohol, porque se rompen las normas de convivencia.

Violencia, accidentes de tráfico, embarazos no deseados, fracaso escolar… Los riesgos del consumo abusivo de alcohol van más allá del perjuicio a la salud.

Entre un 30 y un 40 por ciento de los actos violentos está relacionado con consumo abusivo de las bebidas alcohólicas. Los embarazos no deseados entre las jóvenes, cada día más habituales, se producen bajo los efectos del alcohol. Lo mismo sucede en un porcentaje elevado de los accidentes de tráfico. La sociedad española es excesiva y estúpidamente tolerante con el consumo de alcohol. Sí al consumo responsable, pero tolerancia cero con el consumo excesivo e irresponsable. Este es el mensaje que debe calar en la población.