Web de la ONCE

Testimonio

Shane O’Doherty Ex miembro del IRA

ETA debe entrar en el terreno de la política y pedir perdón”

Tras ser durante cinco años jefe de explosivos del IRA y pasar 14 en prisión, se convirtió en una de las primeras voces en Irlanda del Norte en mostrar su repulsa hacia la lucha armada y pedir perdón a sus víctimas. Shane O`Doherty es un claro ejemplo de que el arrepentimiento es la vía para alcanzar la paz.

Cristina Díaz    Foto: Chema Vicente

Acontecimientos como el “Domingo Sangriento” marcaron su adolescencia. Y, como muchos jóvenes católicos irlandeses, a los 15 años, movido según reconoce por “sentimientos de catolicismo y nacionalismo extremo”, se unió al IRA, “encantado de pensar” que se podría convertir en un mártir. Con el tiempo, O`Doherty se convirtió en jefe de explosivos de la banda y durante el verano de 1973 llevó a cabo él solo una campaña de envío de cartas bomba en Londres, convirtiéndose en el hombre más buscado de Gran Bretaña.

Fue condenado a 30 cadenas perpetuas y 20 años de prisión, de los que cumplió 14. Según explica, durante los primeros años en la cárcel se negó a llevar el uniforme de prisión y su actitud hostil le costó 14 meses, completamente desnudo, en celdas de aislamiento.

El punto de inflexión en su trayectoria como uno de los terroristas más buscados de Gran Bretaña vino de la mano de un jesuita británico que conoció en prisión y que le animó a leer los cuatro evangelios. “No quería dejar que un británico supiera más que yo sobre Dios”, asegura, y así es como descubrió, según cuenta, que “la violencia es un pecado”.

A Shane la cárcel le dio la oportunidad de escuchar a su conciencia y encontrarse a sí mismo. Desde su celda abandonó el IRA, envió cartas pidiendo perdón a sus víctimas y escribió a la prensa conminando a la banda a que pusiera fin a la guerra.

Así, se convirtió en la primera voz en Irlanda del Norte que condenó la violencia, lo que le llevó a temer por su vida durante años.

Fue liberado el 4 de septiembre de 1989 y una semana después comenzó sus estudios universitarios. A partir de entonces, manifestó continuamente a través de los medios de comunicación su petición de que cesase la lucha armada.

En su opinión, “la violencia está en los corazones humanos”, y los movimientos de liberación en cualquier parte del mundo “siempre prometen libertad, pero en el fondo atacan esa misma libertad”. Shane considera que “la violencia es un falso dios que destruye a aquellos que le sirven”.

Tres vidas

El ex jefe de explosivos del IRA asegura tener tres vidas: antes, durante y después de su participación en la banda armada, y agradece tener la posibilidad –“al contrario que las víctimas”– de poder disfrutar de la tercera. En ella, ha escrito un best-seller, “El voluntario”, traducido al español, que invita a leer a los terroristas de ETA.

Shane también es el autor del libro “No más bombas”, la historia de un niño apasionado que sueña con liberar a Irlanda de la larga opresión británica.

Sobre el conflicto vasco, opina que ETA “debe entrar en el terreno de la política y pedir perdón” y que “ningún gobierno debe negociar con gente que se dedique a la lucha armada”, ya que “el momento de hablar con el enemigo es cuando éste destruya las armas y dé pruebas irrefutables de que la guerra ha terminado”, del mismo modo que hizo el IRA en Irlanda.

El terrorismo vasco, según argumenta, se debe combatir, en primer lugar, a través de la cultura vasca, que es mucho más “poderosa” que la cultura de la pistola, el asesinato o la extorsión. Shane trabaja actualmente en una organización dependiente de la diócesis católica de Dublín, similar a Cáritas, en la que se ocupa de los sistemas informáticos, de seguridad contra incendios y de protocolos de atención a las personas más necesitadas. Junto a esta labor, también atiende personalmente a los “sin techo”, a los que da de comer y colabora en su higiene en albergues de Dublín dos o tres noches a la semana.