Entrevista a Antoni Bruel
Antoni Bruel i Carreras,Coordinador general de Cruz Roja Española.
“El hambre no es algo con lo que tenemos que convivir”
Cruz Roja Española ha presentado el “Informe Mundial sobre Desastres 2011”, una publicación anual elaborada por la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, que este año está consagrada al hambre en el mundo. Antoni Bruel i Carreras, coordinador general de la ONG, desgrana los principales aspectos del informe.
El Informe Mundial sobre Desastres 2011 cita la subida del precio de los alimentos como una de las principales causas del hambre en el mundo. ¿Qué se puede hacer para mantener los precios estables?
El hambre no es algo con lo que tenemos que convivir. Existen reglamentos para el control de precios. Además, hay un mecanismo, que en los combustibles funciona pero en el grano ha dejado de funcionar, que son las reservas de cereales. Todos los países del mundo, y los países ricos con más razón, tendrían que tener unas reservas de cereales que permitieran compensar o actuar para regular los precios. En esta situación de crisis han ido bajando los niveles de reservas, o han dejado de existir, lo que ha supuesto que los precios suban a su libre albedrío, sabiendo el que vende que no va a haber un control del mercado a través de esos sistemas de compensación o de equilibrio.
¿Cómo se podría reducir la inseguridad alimentaria de los países pobres?
Las políticas que permiten que las poblaciones puedan resolver en sus ámbitos más cercanos los temas alimentarios son fundamentales. La ayuda humanitaria puede hacer llegar los granos o los alimentos, pero también hay que asegurar que los mínimos de subsistencia estén lo más cercanos posibles. Estos son los proyectos que las organizaciones humanitarias internacionales estamos desarrollando en mayor grado, que son los proyectos de seguridad alimentaria. Es lo que hacían nuestros abuelos en sus granjas, que tenían un huerto y unos animales para su subsistencia, y el sobrante era lo que vendían para ganarse la vida y, poco a poco, gracias a eso conseguían ir desarrollando su economía.
¿Se podrían implantar en países pobres con sequías recurrentes, los sistemas de riego que en naciones desarrolladas con climas secos permiten tener una agricultura productiva?
En Etiopía, hace años, hicimos en unas comunidades unos grandes sistemas de almacenamiento de agua, en poblaciones que eran extremadamente vulnerables a la sequía, que les permitían tener una reserva.
La mayor parte de estos países tienen temporadas de lluvia y de sequía, el problema es que no tienen sistemas de almacenamiento y de gestión de agua. Por ejemplo, en Kenia, en un río muy caudaloso en época de lluvias que se secaba en invierno, pusimos unas pantallas subterráneas que no afectaban al caudal, y que hacían que hubiera agua en unos pozos cercanos para que estuvieran llenos en la época de sequía.
Las ayudas a las mujeres para que se dediquen a actividades agrícolas llegan a elevar un 30 por ciento la producción de alimentos. ¿Qué actuaciones realiza Cruz Roja en este ámbito?
Desde Cruz Roja realizamos acciones para que las mujeres puedan intervenir en toda la actividad agraria y ganadera más cercana a la familia. Para eso hay formas y proyectos que permiten ir rompiendo las barreras culturales de una forma muy lenta. Se puede empezar asegurando que tengan un molino que les permita moler el trigo, para que no tengan que destinar tantas horas a esa actividad, y que así puedan disponer de tiempo para actividades agrícolas y ganaderas en su propio entorno.
En Sudamérica hemos desarrollado proyectos de distribución de tierras agrícolas entre mujeres, con muy buenos resultados. El hecho de que la mujer sea propietaria del terreno la empodera y le permite desarrollar esa actividad económica. Los cerdos también los dábamos a nombre de las mujeres, para facilitarles el acceso a la ganadería.

Informe Mundial sobre Desastres 2011 en cifras:
925 millones
de personas sufrían hambre en 2010 (el 15 por ciento de la población), más que a principios de la década de 1970.
3 millones
de niños menores de cinco años mueren cada año debido al hambre crónica.
178 millones
de pequeños de esas edades sufren retraso en el crecimiento por la misma causa.
2.000 millones
de personas no obtienen los minerales y vitaminales esenciales a través de la dieta.
El 30 por ciento
de los alimentos que se producen en el mundo se pierde o desperdicia.
Durante el segundo semestre de 2010,
el índice de precios de los alimentos de la FAO aumentó un 30%.





