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Salud

¿Hora de apagar el cigarro?

Colilla de cigarrillo

La Ley se endurecerá en los próximos meses. El Gobierno se ha planteado prohibir fumar en todos los lugares públicos cerrados. La medida, en plena crisis, crispa al sector hostelero pero convence a otros sectores sociales. Civismo, economía y salud son los grandes conceptos que se manejan en este debate.

Almudena Hernández

Antes de verano los fumadores no podrán consumir tabaco en España en sitios públicos cerrados. Esta es una de las posibilidades que se baraja en el ámbito de las políticas sanitarias para este 2010, dentro de la reforma de la Ley del Tabaco. Quienes llevan una cajetilla en el bolsillo también podrían sufrir otras medidas legislativas, como la que probablemente imponga un decreto sobre imágenes en los envases de cigarrillos. Ya no bastará con lemas como “Fumar mata” y similares, sino que desagradables fotografrías a todo color animarán a los fumadores a dejar de serlo. La Comisión Europea propuso pictogramas con fotos impactantes en 2004 y poco a poco se van extendiendo por las manos de los fumadores europeos. Tras implantarse en Bélgica, Rumanía y el Reino Unido, España seguirá sus pasos para disuadir a los fumadores con fotografías de órganos enfermos.

La Asociación Española contra el Cáncer (AECC) calcula que el endurecimiento de la ley antitabaco evitaría la muerte de unos 3.000 fumadores pasivos al año en España. Según la AECC debería ayudarse más a los fumadores a abandonar el hábito, incrementar los impuestos en los productos de tabaco y controlar más los puntos de venta, para evitar el inicio del consumo a edades más tempranas. Precisamente, la AECC participa en una campaña de ampliación de la ley antitabaco, entre otras cuestiones porque, según esta organización, el tabaco es la principal causa de muerte prevenible en el mundo y el único producto de consumo humano que, siguiendo las recomendaciones de los fabricantes, es capaz de matar.

Quejas de los hosteleros

Mujer encendiendo un cigarrillo

Pero el debate de tabaco sí o no implica algo que supera el ámbito sanitario y el social. Mientras una directiva europea permite vender tabaco en los 4.000 kioscos que hay en España –se puede comprar tabaco y el periódico a la vez–, el sector de la hostelería está en pie de guerra por la inversión realizada para cumplir con las recientes normas antitabaco.

La Federación Española de Hostelería (FEHR) prevé que el endurecimiento de la actual Ley Antitabaco, que prohibirá fumar totalmente en los locales de hostelería, conllevará el cierre de 70.000 establecimientos, lo que supone una pérdida de 200.000 puestos de trabajo.  El presidente de FEHR, José María Rubio, asegura que este hecho, que afectará principalmente a los bares, provocará la “ruina del sector”. Según explica, la prohibición total de fumar supondrá una caída de las ventas del 10 por ciento, puesto que el consumo de productos hosteleros está asociado al consumo de tabaco.

Esta federación también recuerda que la hostelería emplea a 1,2 millones de personas y que en países como Irlanda, donde no se puede fumar en los espacios públicos, se han cerrado el 20 por ciento de los bares y el ocho por ciento de los restaurantes.

Se calcula que aquellos hosteleros con locales mayores de cien metros cuadrados se gastaron una media de 20.000 euros para instalar mamparas y sistemas de ventilación para separar las zonas de fumadores de las de no fumadores, en cumplimiento con la ley de 2006. Si se siguen los pronósticos de la reforma legal en este 2010, cuando aún no se ha recuperado aquella inversión, las zonas de fumadores de los locales no servirán para nada. La Federación Española de Hostelería dice que hay 50.000 establecimientos afectados, mientras el Ministerio de Sanidad sostiene que sólo el uno por ciento de los hosteleros hizo reformas.

Pero no todos los hosteleros opinan igual. María Cuadrado tiene un local en Vitoria y presta su testimonio a la iniciativa emprendida por el Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo. No es fumadora y en su restaurante L´Oliva de Vitoria ha desarrollado la iniciativa de ofrecer a sus clientes un local libre de humo. “Decidimos quitar por completo el tabaco y hacerlo libre de humo porque estábamos un poco hartos de respirar los cigarrillos de los demás y nuestro restaurante es un sitio muy acogedor, limpio, que cuida los detalles y el humo lo único que hacía era molestarme y hacer que fuera menos agradable. Soy asmática y cada fin de semana me respiraba los cigarrillos de 40 personas y me estaba dañando la salud”. Y revindica que los camareros tengan los mismos derechos de trabajar en un lugar donde no se fume, aunque el jefe decida que sea un espacio para fumadores. María es una de las personas que dan la cara para la prohibición de fumar en los espacios públicos cerrados en la web www.porquenosotrosno.org, una iniciativa del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo.

Efecto “cigarrón”

Por su parte, el portavoz del Club de Fumadores por la Tolerancia, Javier Blanco, ha advertido sobre el posible “efecto cigarrón” que la prohibición total del tabaco en espacios públicos causaría ante las puertas de los locales de ocio y restauración, como ya ocurre en ciudades como París.

Según Blanco, esta reforma de la ley “es un paso mal entendido que no responde a las verdaderas expectativas de los ciudadanos, pues en democracia nunca se puede decir que la gente está madura para una nueva prohibición, sino para una nueva libertad”. En este sentido recuerda que “aunque la ministra dice que un 70 por ciento de la población apoya una prohibición total, si se le da a elegir, el 85 por ciento prefiere una separación de espacios”.

También a través de Internet el Club de Fumadores ofrece testimonios en la web www.prohibidoprohibir.org, donde los fumadores defienden el consumo de tabaco. Herminio Morán es fumador, encargado del bar El Bistro y uno de los fumadores que se dirige a Trinidad Jimenez contra la prohibición de fumar en los sitios públicos. Pide llegar “a un entendimiento”, pues “va a afectar mucho” a su sector.

Diversas comunidades autónomas también han alzado su voz contra las pretensiones prohibitivas del Ministerio de Sanidad. Desde la Comunidad de Madrid, en boca del consejero de Sanidad Juan José Guemes, se han puesto sobre la mesa los costes que la medida supondría para los empresarios; también han sonado voces en contra desde la Generalitat de Cataluña y la Junta de Andalucía. En esta última, se pide a la ministra Jiménez que aquellos locales que hicieron reforma hace cuatro años queden exentos de la prohibición.

Cigarro en un cenicero

Con la crisis se consume menos tabaco

Los españoles consumieron casi 3.500 millones de cajetillas de tabaco durante los diez primeros meses de 2009, lo que supone una caída del 9,5 por ciento respecto al mismo período del año anterior. Según datos del Comisionado para el Mercado de Tabacos, las ventas de tabaco de liar se dispararon un 36,6 por ciento, al pasar de 3,5 millones de kilos en 2008 a 4,8 millones entre enero y octubre de 2009. En resumen, el mercado de tabacos en España movió en esos diez meses 10.478 millones de euros, 70 menos que en el mismo tiempo el año anterior.

Asimismo, según la Encuesta Europea de Salud ha aumentado el consumo de tabaco entre los españoles en los últimos cinco años. Es más, el 31,5 por ciento de los españoles de más de 16 años ha fumado a diario o de forma ocasional en el último año, lo que supone un incremento de dos puntos respecto a 2004.

Según otro estudio, elaborado por el Comité Nacional para la prevención del Tabaquismo, la mitad de los niños españoles son fumadores pasivos, por lo que alerta de que los pequeños expuestos al humo padecen un 70 por ciento más de infecciones respiratorias y catarros que el resto, además de correr otros riesgos en su salud. Asimismo, la OMS ha pronosticado que el tabaco matará a ocho millones de personas al año hasta 2030.