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Rehabilitación

Protagonistas, los sentidos

Discapacidades sensoriales

Una persona con discapacidad intelectual severa en la sala multisensorial del Centro de Musicoterapia Anayet

Columnas de burbujas que cambian de color, alfombras de fibras ópticas, paneles de agua, ‘tormenta’ de sonidos, luz negra, aromaterapia... Son elementos que forman lo que se denomina una sala multisensorial, concebida para estimular los sentidos y ayudar en la recuperación de determinadas dolencias y en el tratamiento de discapacidades sensoriales. El Centro de Musicoterapia Anayet, en Madrid, cuenta con una de estas salas pioneras en España.

Chema Doménech

Fotos: Jorge Villa

La sensación que uno percibe al entrar en un espacio multisensorial es que el cuerpo y la mente comienzan a relajarse. Con música suave sonando por los altavoces y una luz tenue que va variando de color, la sala está formada por diversos elementos destinados a fines terapeúticos. Hay unas columnas de vidrio de metro y medio de altura llenas de agua que forma burbujas ascendentes y que van cambiando de color. Al poner las manos sobre ellas, se percibe la vibración. Las fibras ópticas a modo de ramilletes de luz se utilizan para acariciar el cuerpo y estimular el tacto y la vista. Sobre el colchón de masaje, un “arco iris” de aromas activa el olfato. La luz negra crea siluetas que hacen trabajar la vista, mientras la “tormenta” de sonidos se ocupa del oído... En definitiva, se trata de un espacio ideado para  estimular todos los sentidos y servir como terapia para tratar diversas discapacidades sensoriales, además de dolencias como el estrés o la ansiedad.

Todos los elementos de la sala están ideados para estimular los sentidos. Con ayuda de terapeutas, los usuarios experimentan sensaciones beneficiosas.

Una sala completa

El Centro de Musicoterapia Anayet, en Madrid, posee una de las salas más completas que pueden encontrarse en España. Según afirma el coordinador del centro, Sergio González, “este tipo de espacios tiene su origen en una idea que desarrollaron unos terapeutas holandeses y que denominaron con una palabra que traducida dice algo así como ‘impregnar y soñar’. Lo que ellos se plantearon era el hecho de hacer un tipo de sala que ofreciera unos estímulos sensitivos para trabajar con personas con discapacidad sensorial. Su función principal es mejorar la comunicación con el medio, y a partir de ahí trabajar en diferentes aspectos. Todos los elementos de la sala estan pensados para interactuar y crear acciones y respuestas. Hay aparatos para trabajar la audición, la vista, el tacto, el olfato o el habla y, en función de las características de cada persona, se utilizan de una u otra forma”.

Sergio González tocando la guitarra y fisioterapeutas aplicando fibras ópticas

Entre quienes acuden regularmente a recibir terapia a esta sala del centro Anayet se encuentran afectados por daño cerebral, personas ciegas o niños autistas. Según explica Sergio González, “también vienen personas que no tienen discapacidad pero la utilizan como un espacio de relajación. En este sentido, muchas mujeres embarazadas encuentran aquí efectos beneficiosos para ellas y para el bebé que llevan dentro”.

Discapacitado intelectual en el centro de AnayetColumnas de vidrio con burbujas ascendentes de distintos coloresEn Anayet, la sala multisensorial complementa sus tratamientos de musicoterapia, ya que este centro es uno de los pioneros en este tipo de terapia consistente en la utilización por parte de un musicoterapeuta de la música y sus elementos –sonido, ritmo, melodía y armonía– para tratar distintas patologías y facilitar la comunicación, las relaciones, el aprendizaje, el movimiento o la expresión. El objetivo es mejorar la calidad de vida del paciente a través de la prevención, la rehabilitación y el tratamiento.

Según Sergio González, “la musicoterapia  es útil para enriquecer a la persona a nivel físico, emocional y mental, aportándole una mejor calidad de vida. Gran parte de las enfermedades tienen su origen en el cerebro, y lo que hace la musicoterapia es llevar al cerebro unos estímulos sonoro-musicales que provocan en el paciente una relajación o anulación de los estímulos que reproducen la enfermedad”.

Aunque en España no está reconocida como especialidad médica, en países como Suecia o Alemania la musicoterapia sí está plenamente integrada en los sistemas públicos de salud. Un reciente estudio del Instituto Joanna Briggs destaca que existen evidencias que demuestran que este tipo de terapia ayuda a paliar males como la ansiedad o el dolor. “Sin embargo aquí en España, la musicoterapia sigue siendo una gran desconocida”, se lamenta Sergio González.

www.centroanayet.com