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Entrevista 2

“Cuando se tratan temas sociales es mejor no estar involucrado personalmente”

Tras ganar un Goya por el cortometraje de animación ‘La increible historia del hombre sin sombra’, los hermanos José y César Esteban Alenda vuelven con ‘El orden de las cosas’, donde abordan “desde una bañera” la vida de una mujer que lucha contra los malos tratos.

Inés Marichalar

Aunque José (33 años) y César (31) estudiaron carreras alejadas del cine, no se pudieron resistir al gusanillo familiar del mundo de la ficción. Crearon hace cinco años la productora Solita Films, y en 2009 recogieron un Goya al mejor corto de animación con La increible historia del hombre sin sombra. Ahora, en El orden de las cosas, tratan un tema delicado, el de la violencia machista, pero lo hacen de una forma original, poética, con un resultado     que no deja indiferente al espectador.

¿Cómo comienza vuestra idea de corto El orden de las cosas?

Realmente la idea original del corto no era tan simbólica y poética como acabó siendo. Al principio era una mujer que estaba en la bañera y a través de una llamada de teléfono que recibía por error de una mujer maltratada, le aconsejaba que dejara al marido cuando realmente ella estaba siendo maltratada también. Así que era una especie de paradoja un poco dramática que al final evolucionó hasta convertirse en este corto poético que es El orden de las cosas.

¿Cómo veis vosotros la historia, cómo la resumiríais?

Es la historia de una mujer que tiene la oportunidad de ver cuál va a ser su vida si permanece al lado del hombre que la está maltratando. Julia puede vislumbrar que esperar a que las cosas cambien no tiene sentido. Porque de cambiar van a hacerlo a peor, y por eso nosotros queremos dar un mensaje esperanzador para que las mujeres que están en la situación de Julia puedan dar el paso para cambiar su situación.

En el corto hay mucha simbología, el cinturón, la bañera, el agua…

La metáfora más importante es la del agua. Es la que predomina en todo el cortometraje. Gota a gota se va llenando la bañera hasta que finalmente desborda en una cascada de la que ya no hay vuelta atrás. Es la metáfora de que poco a poco, a modo de tortura china uno va aguantando gota a gota, hasta que termina por explotar. También es metafórico cuando ella vuelve a la superficie desde la profundidad del océano, sola, como empezando de cero y teniendo que nadar mucho hasta llegar hasta la orilla. Porque es un largo camino el que tiene que recorrer para poder recuperar su vida.

Llama la atención que la protagonista no envejece mientras crecen y se hacen mayores los demás protagonistas…

Una de las versiones del guión era que ella también se iba haciendo mayor a medida que el personaje masculino lo hacía. Pero creímos que era más redondo que ella mantuviera su forma y que fuera testigo de lo que iba ocurriendo.

Parece que el personaje de Marcos (el maltratador)  sufre mucho, se ve una gran tristeza en él… ¿Es una manera de excusarle por la educación que ha recibido?

El malo de la película es él, pero ni todo es negro ni todo es blanco. Un maltratador es una persona normal, un vecino que puede ser accesible, interesante, pero que esconde un lado oscuro. Y bueno, una de las cosas que pensamos que teníamos que hacer era humanizar un poco al personaje. Esa es la razón por la que los actores que hemos seleccionado para hacer de Marcos se ven más humanos o bondadosos físicamente cuanto más envejecen.

¿Os habéis puesto en contacto con mujeres que han pasado por la violencia de género para ver qué les había parecido el corto?

Sí, hemos estado hablando con el delegado de Gobierno contra la Violencia de  Género, Miguel Lorente; con la Plataforma de Mujeres Artistas contra la Violencia de Género, y con otras asociaciones porque creemos que igual les puede interesar conocer que existe algo que puede estar en línea con lo que ellos necesitan. La verdad es que nos da mucho respeto, incluso miedo, enseñar el corto a mujeres que lo han vivido en primera persona. Aunque lo hemos hecho con todo nuestro respeto, cariño e intentando no herir sensibilidades, no sabemos qué puede pensar de él una mujer maltratada. Nuestra idea es servir de denuncia y a la vez sacar algo positivo. Los dos pensamos que cuando se tratan temas sociales uno no debe estar demasiado involucrado emocionalmente y personalmente. Igual que cuando uno toca temas autobiográficos es un poco peligroso porque se puede deformar la historia, puedes perder la perspectiva.