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Entrevista 3

Ángel Villamor Pérez

Director de Traumatología y Recuperación Avanzada del Hospital San José de Madrid y codirector de la Clínica IQtra

La medicina es una "artesanía”

Ángel Villamor Pérez

Es una eminencia en aplicar la medicina deportiva a la población general, pero se califica, simplemente, como “un currante”. Trata a deportistas de élite, empresarios y toreros, que han sido “conejillos de Indias” para desarrollar tratamientos punteros. Con ellos ha reducido el tiempo y las secuelas de la recuperación.

Almudena Hernández

 

Fotos: Jorge Villa

Es pionero en tratar la patología del aparato locomotor y de la medicina deportiva. ¿Cómo se aplica a la gente de la calle?

Dentro de la traumatología no existe la especialidad oficial de traumatología deportiva que puedas cursar en algún sitio. Entonces, yo busqué un traumatólogo que se dedicase a ver deportistas, con las peculiaridades que tienen. Y así se han ido creando los protocolos de actuación que manejamos el equipo de IQtra. Son protocolos que se han hecho muy especiales, que llaman la atención incluso en congresos de traumatología, por las técnicas que utilizamos, las decisiones que tomamos con los deportistas, que difieren muchas veces y en gran medida de las que se utilizarían en otros sitios con un paciente de a pie. Por ejemplo, las fracturas de clavícula, que son muy frecuentes, cuando ocurren en personas de la calle les pones un cabestrillo y en un mes hacen callo y en dos las tienes recuperadas. Hay deportistas que no se pueden permitir parar dos meses. Y, además, no es la misma fractura en un piloto de motos o un jinete que se caen a gran velocidad que en quien se cae caminando.

¿Hay tratamiento para el paciente que no quiere esperar?

Operamos a un paciente por la tarde y a la mañana siguiente está haciendo vida normal e, incluso, en una semana lo ponemos a competir. Todas esas cosas las hemos ido haciendo no sólo porque nos las han permitido los deportistas, sino porque he ido viajando y viendo cómo trabajan quienes se dedican a la traumatología deportiva. Siempre digo que los deportistas nos han servido de ‘conejillos de Indias’ porque se prestan y casi te obligan a hacer este tipo de tratamientos.

También hablamos de dos tipos de mentalización, la de los deportistas y toreros y la del resto.

Me decía Álex Crivillé: “No entiendo a gente que no se opera en toda la vida, si nosotros vamos al quirófano dos veces al año”. Son conejillos de Indias y sobre todo en las rehabilitaciones. Les decimos: “Te va a doler mucho”. Y responden: “Me dejo”. Y la ventaja es que hemos podido aplicarlo al paciente de a pie. Esto de la recuperación rápida en los deportistas decimos que es por su profesión pero, por ejemplo en un anciano con fractura de cadera también es importante. Si tarda en recuperarse seis meses a lo mejor acabas con él. Si lo puedes hacer más rápido y con menos dolor es posible que le estés salvando la vida.

En su intensa trayectoria profesional habrá tenido ya numerosas anécdotas.

Un recuerdo muy bonito es el que tengo del torero Matías Tejela. Era su temporada. Se lesionó la muñeca y le dijeron que tenía para tres meses. Vino con su apoderado y le dije: “Te quito lo que te han puesto, te opero y en tres semanas estás toreando”. Se levantó y dijo: “¡Vámonos que este payo nos quiere engañar!”. A las tres semanas me brindaba un toro. Cortó dos orejas. Fue súper emocionante.

¿Cómo se aplican esos conocimientos en su equipo?

En el caso de la fisioterapia hemos visto, por ejemplo, que a un anciano al que íbamos a poner una prótesis de cadera, si antes de la operación le enseñamos a usar muletas ya no se va a despertar de la operación con dolores, con miedos y encima con dos artilugios que usar. Nuestros fisios le hacen una preparación física como se la harían a un deportista, le enseñan a usar muletas, de manera que al día siguiente de la cirugía, cuando le vamos a levantar, está más habituado. Además, por ejemplo, nuestros fisioterapeutas entran en quirófano para ver qué es lo que se va a recuperar, algo que empezamos a hacer con deportistas.

En su afán por lo nuevo, ¿con qué está trabajando ahora?

Te vas picando y tratas de estar a la última en todo, y por eso utilizamos factores de crecimiento y células madre, algo novedoso en los últimos años. Los factores de crecimiento consisten en sacar sangre al paciente y se centrifuga. Eso hace que cada parte quede separada en unos niveles. Se pipetea en media hora, se inyecta en la zona lesionada y en muchos casos se hace callo donde no lo hacía.

Y, ¿cuál es lo próximo sobre lo que quiere aprender más?

Hay un tema muy interesante que no se está manejando en España que es la artroescopia de cadera. Se ha empezado a ver una cosa que ya existía: una pequeña deformidad que se da en algunas personas que acaba en una artrosis. En el 70 por ciento de los pacientes de menos de 50 años a los que poníamos prótesis de cadera el origen era un choque femoroacetabular que no sabíamos ver. Si somos capaces de detectarlo evitaremos el 70 por ciento de los pacientes que a una edad prematura hay que ponerles una prótesis.

Su equipo de traumatología atiende unas 20.000 consultas anuales y hace entre 1.000 y 1.200 cirugías al año. ¿Cuál es el perfil del paciente que pasa por sus manos?

Tenemos de todo. Ya no es el deportista o el ejecutivo, sino que vienen personas de todas los perfiles y edades. También hacemos cirugía ambulatoria a señoras que limpian hospitales o profesores, y operamos un montón de juanetes...

Además de adultos, ¿atienden a muchos niños?

Tenemos muchos casos de pies zambos y alargamientos óseos, que se produce no sólo en personas de talla baja. Además, con tanto deporte la gente no deja de lesionarse. En el 92, estuve de médico en las Olimpiadas y Paralimpiadas de Barcelona y tuvimos una consecuencia que fue que los padres querían que sus hijos fuesen olímpicos. Y claro, a un niño que está creciendo no le puedes poner cachas. Un niño tiene que jugar a las canicas o a las muñecas. El hueso crece y si el músculo no está sueltecito para dejarse llevar aparecen conflictos. Hasta que no empecemos a ver que ni el abuelito corriendo ni el niño metiéndose en competiciones semiprofesionales es correcto, seguiremos recibiendo pacientes así.

Existe una tendencia generalizada al hablar de traumatología de referirnos sólo a los huesos, pero la disciplina abarca muchas otras cosas. ¿Qué es lo más difícil?

La traumatología es el tratamiento de fracturas accidentales. La cirugía ortopédica es la que intenta resolver problemas del aparato locomotor, donde entran musculatura, ligamentos, tendones y huesos. Lo más complicado son los niños, porque estás operando algo que va a crecer. También hacemos microcirugía cuando hay una intervención de mano, por ejemplo, que tienes que operar con microscopio y tener un poco de tacto.

¿Cuál fue el origen de la Clínica IQtra?

Tenía un montón de pacientes que me iban siguiendo de consulta en consulta y en 2003 puse en marcha un proyecto propio para aplicar de una manera personal todos esos objetivos de los que hemos hablado. La medicina es una artesanía. No puedes pretender hacer un equipo grande, como un supermercado de la traumatología. Por eso, tenemos mucho cuidado en la selección de profesionales, sin ánimo de poner en marcha un proyecto ambicioso, sino ofreciendo medicina de calidad, paciente a paciente. La gente del equipo tiene que tener disposición a ser humilde, con la filosofía de que el paciente no sabe menos que tú y que siempre puede haber alguien que lo haga mejor. Por eso cada dos meses sigo viajando, me pego a un médico y pongo cara de tonto para ver qué hace y cómo lo hace.

Y, a usted, ¿no se le pegan otros médicos ‘espías’?

No me molesta. En medicina no tenemos que andar con secretismos. Si sacas algo nuevo qué mejor que lo sepa todo el mundo. Me da mucha rabia la maldita expresión “clase médica”. Y el médico se lo cree. Mi padre tenía un maestro que cuando llegaba el momento clave de la intervención pedía a todos que se diesen la vuelta. Que ocurriese en el siglo XIX... Pero ahora con Internet todo se sabe.

 

Ángel Villamor PérezEn busca de la excelencia asistencial: la Clínica IQtra, el equipo y el currículo de un doctor innovador y afable

A su edad –ronda la cuarentena– tiene tanto prestigio como los doctores más veteranos. Compagina su trabajo en el Hospital San José de Madrid con la Clínica IQtra Medicina Avanzada, de la que es codirector. En ella, el doctor Villamor forma parte de un equipo de especialistas que se rigen por una misma filosofía: la excelencia asistencial conjugando profesionales de primer nivel, investigación, los avances más innovadores, la prevención y los protocolos de cirugía mínimamente invasiva. Doctor en Medicina por la Autónoma de Madrid, también es especialista en Traumatología y Cirugía Ortopédica por el Instituto Dexeus de Barcelona.

En 2007 la Academia Americana de Ortopedia (AAOS) premió un trabajo de seis traumatólogos españoles (tres de IQtra) sobre infecciones en rodillas con prótesis. Un año después, una técnica del doctor Villamor para mejorar la colocación de la prótesis de cadera de recubrimiento fue uno de los 30 trabajos seleccionados por la AAOS, de entre unos 6.000 candidatos.

Junto al equipo de IQtra, el doctor es pionero en el tratamiento de lesiones en deportistas de élite, como motociclistas, jinetes y nadadores, y toreros de prestigio.