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Economía

Ciudadanos contra la crisis

Lejos de quedarse de brazos cruzados viendo cómo otros se encargan de arreglar los desperfectos que provoca la situación económica actual, Alberto, David, Manuel, Indira, Pedro o Fátima piensan que las pequeñas acciones pueden dar como resultado grandes soluciones. Ellos, con su solidaridad, son la alternativa ciudadana contra la crisis.

Lucía Carbajo

Fotos: Jorge Villa

Alberto Torres y David González, creadores de la web "YoTeSacoDeLaCrisis.com"Ante la ausencia de noticias optimistas, Alberto Torres y David González, dos vendedores de muebles de Pozuelo de Alarcón (Madrid), decidieron formar parte de la solución a la crisis que atraviesa España: crearon una página web donde cada ciudadano podía presentar su iniciativa personal de cómo terminar con la situación económica. Pequeños gestos que pueden solucionarle la vida a alguna persona. Desde aquel que se presta a redactar currículos para personas en paro hasta el que busca un proyecto innovador al que dedicar 400.000 euros que quiere invertir, pasando por mujeres que permiten que sus vecinas se ahorren el dinero del comedor del colegio dando de comer a los niños o aquella familia de 14 hermanos que han decidido crear un banco familiar por si alguno de los parientes necesita dinero, aportando una cantidad al mes.

También Manuel Villar piensa que con pequeñas acciones se puede salir de la crisis. Desde hace unos meses, en la Parroquia Santísima Trinidad de Madrid, Manuel busca empleo doméstico para quien lo solicite. A diferencia de otros servicios de empleo que existen, esta iniciativa –que han denominado “Cadena de Solidaridad”– no busca empleo duradero, sino una forma de ganar un dinero extra. Sin compromiso y esporádicamente, las personas ayudan en la limpieza, cuidado de niños o ancianos a una familia cuyo bolsillo no permite disfrutar de este servicio continuadamente.

Así, la iniciativa YoTeSacoDeLaCrisis.com (www.yotesacodelacrisis.com), recibe propuestas desde todos los puntos del planeta que aportan, tal y como se indica en la web, “pequeñas iniciativas, altas dosis de optimismo” para una temporada de desempleo, miedo y déficit económico.

Manuel Villar está al frente de la "Cadena de Solidaridad" que han organizado en la Parroquia Santísima Trinidad de Madrid

Por una dosis de optimismo

El origen de esta idea, según explica Alberto Torres, uno de los socios colaboradores, fue luchar contra las noticias negativas comenzando una cadena de favores. “A nosotros nos va bien –explica Torres– pero a la gente de nuestro entorno no y como no les puedes dejar dinero a todos ni ayudar a todos, montamos esta cadena de favores”. “Para que la gente se mueva –añade este decorador– hay que poner dinero o algo material, así que se nos ocurrió la idea de amueblarle la casa gratis al que presente la iniciativa más votada en la web”. “Nuestro beneficio directo –continúa David González– es que cuanto antes salgamos de esta crisis, mejor nos va a ir a todos”. “Es puro egoísmo”, sentencia.

Sin embargo, estos decoradores de Pozuelo de Alarcón se han visto sorprendidos al comprobar que muchas de las iniciativas colgadas en su web no tenían forma de contacto con el autor (ni e-mail, ni teléfono) y, por ello, no podrán premiarles con 6.000 euros de muebles de Portobello Street.

Uno de los sectores de población más afectados por esta difícil situación económica son las personas cuyo trabajo depende de la disponibilidad monetaria de otros trabajadores. Esto es, en general, personas que se dedican a las tareas domésticas. Entre ellos, los más vulnerables son las personas inmigrantes, quienes ven cómo la oferta de trabajo de tareas del hogar, acompañamiento y cuidado de ancianos y niños y reparaciones y obras se ha visto fuertemente afectado. Por eso, a Manuel Villar y a su esposa se les ocurrió la idea de proporcionar trabajo esporádico a estas personas, con el fin de que pudieran ganarse una ayuda.

Cadena de solidaridad

De esta forma, gracias a la “Cadena de Solidaridad” impulsada desde la madrileña Parroquia Santísima Trinidad (en el Barrio de la Concep_ción), quien necesite ocasionalmente ayuda para realizar un servicio doméstico como una limpieza general, puede hacer más llevadera la crisis para una de las casi 20 mujeres que acuden cada martes y jueves a esta parroquia demandando empleo. En estas reuniones dentro del Grupo de Paro de Cáritas (que en esta parroquia trabaja desde 1980), las mujeres pueden optar a un dinero extra con el que solventar la crisis sin que, por parte del beneficiario del servicio, exista un compromiso duradero.

Según recuerda Manuel Villar, “esta idea nació de la necesidad de mi mujer y mía de realizar una limpieza general de nuestra casa. Pensamos que quizás no es un sueldo completo por un trabajo semanal o mensual, pero que estaría bien solicitar los servicios de una asistenta cuando queramos hacerlo”. Por ello, este matrimonio llevó la iniciativa a la parroquia en donde encontraron muchas chicas dispuestas, aunque sea ocasionalmente, a realizar estos trabajos.

Usualmente, el Grupo de Paro de esta parroquia pone en conocimiento de los feligreses que más lo necesiten cuáles son las ofertas de empleo que los empresarios reclaman. Ahora, con más de cuatro millones de parados en España, la oferta laboral se ha reducido tanto que se han tenido que buscar este tipo de alternativas.

“Lo de la Cadena de Solidaridad –describe Manuel– es algo pequeñito que, aunque sea un día a la semana, puede ayudar a la crisis. Son alternativas al trabajo de día tras día, porque eso es lo que está en crisis también”.

Además, también beneficia a un trabajador que no se puede costear que alguien le haga las tareas del hogar cada semana. “Todo el mundo puede acudir a este grupo cuando necesite una limpieza o servicio domésticco esporádico”, subraya.

“Estamos funcionando desde marzo –indica Manuel– y continuaremos mientras haya oferta, pero de momento han sido muchas las personas que han querido probarlo y casi todas han repetido”. El precio es fijado entre las dos partes del contrato verbal y el Grupo de Paro sólo interviene en caso de que este acuerdo no se mantenga pero, por lo general, “el precio a pagar es la voluntad de quien recibe el servicio”, dice Manuel.

Mientras que se soliciten personas para este tipo de trabajos, el Grupo de Paro de esta parroquia seguirá funcionando. Y para cuando no haya oferta, en este grupo se preocupan por la formación de quienes demanden trabajo, para ser más competitivos.

Manuel Villar coincide con Alberto Torres y con David en que quizás estas propuestas, pequeñas acciones basadas en la solidaridad, no serán la única solución para erradicar la crisis, pero no estamos en situación de rechazar ideas: cualquier iniciativa ciudadana, por pequeña que sea, puede tener consecuencias muy positivas en la vida de otras personas.

 

Indira MoralesPedro TreviñoAchicando la crisis

En la tienda de alfombras donde Pedro Treviño trabaja como director comercial entregan sus productos a domicilio para probarlos y, cuando ve que en la casa del cliente falta algo o necesita algún servicio que un comerciante amigo ofrece, se lo comenta a sus clientes. Pedro piensa que si recomienda los servicios de sus compañeros a sus clientes, éstos pueden conseguir clientela y la situación de déficit económico no hará tanta mella en el sector. “Los clientes –explica Pedro– se fían de nuestros consejos y, al ser el sector de la decoración, se dejan aconsejar por profesionales”.

Esta idea le valió a Treviño para grabar un vídeo y colgarlo en YoTeSacoDeLaCrisis.com pues, en su opinión, “todo este tipo de iniciativas, vengan de donde vengan, si son para aportar soluciones, bienvenidas sean”.

Tampoco Indira Morales, gerente de Decofruta Madrid buscaba publicidad a la hora de proponer su iniciativa. “Nosotros utilizamos el excedente de realizar nuestro producto, ramos de frutas o frutas decoradas como si fueran ramos; para convertirlo en macedonia y lo llevamos a una guardería”, explica Morales. Su idea también está “colgada” en  YoTeSacoDeLaCrisis.com.

“Antes de que existiera la página web –reconoce la gerente de Decofruta Madrid– nosotros ya habíamos donado en varias ocasiones bolsas de cuatro o cinco kilos de frutas en macedonia que son lo que no utilizamos en nuestro trabajo”.

 

Una historia entre muchas

Fátima cumple todos los requisitos para sufrir verdaderamente esta crisis económica: tiene 32 años, llegó hace cuatro de Argelia y, aunque ahora tiene trabajo, no siempre ha sido así. Además, su marido tuvo que dejar su empleo por motivos de salud y, por ello, cualquier ayuda es bien recibida. “Todo ha subido –comenta–, hasta el metrobús” y por eso esta ayuda le viene bien para completar su jornada y poder ganarse un dinero extra.

Fátima ha recibido formación sobre las tareas del hogar y así puede obtener unos ingresos extra

Una amiga suya se lo comentó y acudió a la cita de los martes y jueves en la parroquia donde trabaja Manuel Villar, quien le propuso realizar unos cursos de limpieza con el fin de recibir formación con respecto a las costumbres españolas sobre las tareas del hogar, y finalmente puso en práctica sus nuevos conocimientos en casa de una vecina del barrio que la contrató para que limpiase durante unas horas. Ambas partes del contrato salieron muy satisfechas.

Además, para mayor comodidad, Manuel Villar y su equipo intentan que las mujeres que ofertan su mano de obra no deban desplazarse demasiado: buscan clientes entre los vecinos del barrio.